Fuente: Hoy Digital
Los beneficios de caminar diariamente, una práctica sencilla y al alcance de la mayoría, van más allá de mejorar la salud cardiovascular, controlar el peso y disminuir el riesgo de padecer enfermedades crónicas como la diabetes, así como fortalecer músculos y huesos; por estas razones es que los médicos aconsejan realizar paseos habituales con moderación.
Además, las caminatas cotidianas actúan como un verdadero estímulo para la salud mental, un consuelo para el espíritu y una invitación a disfrutar la vida con un ritmo menos acelerado y estresante, tal como expone la periodista y especialista en comunicación estratégica y corporativa Adriana Herreros (https://www.instagram.com/entrevisillos/?hl=es), autora del libro ‘Andar por andar’.
Herreros defiende los llamados ‘paseos radicales’, que son caminatas sin un propósito utilitario, y comparte regularmente sus propias vivencias andantes en su newsletter Campo Visual (https://campovisual.substack.com), donde reflexiona sobre temas como sociología urbana, feminismo, arte y tecnología, y valora el placer y la importancia de desplazarse a pie.
Estos ‘paseos radicales’, además de reflejar la filosofía del ‘Slow movement’ (movimiento lento) y su efecto positivo en la salud mental, abarcan distintas dimensiones que incluyen “la caminata como acto político”, “el urbanismo desde una perspectiva humana”, “el feminismo caminante presente en el espacio público” o el “mapeo subjetivo de la ciudad desde el peatón”, según detalla en su obra. Apoyándose en “investigaciones de psicología ambiental y neurociencia que relacionan el paseo diario con la disminución del estrés, mayor creatividad y bienestar emocional”, Herreros plantea, invitando a la reflexión: “¿Y si caminar —sin destino ni prisa— fuera hoy una forma de pensar mejor y vivir más despacio?”.
Para esta autora, la respuesta es afirmativa y propone explorar dos modos de caminar que revitalizan la inteligencia corporal y facilitan la comprensión del entorno: uno ‘conectado’, en armonía con lo que nos rodea; y otro ‘ensimismado’, que resguarda concentración e imaginación”.
La escritora de ‘Andar por andar’ invita a descubrir el placer de observar (redescubriendo la ciudad, apreciando sus sombras y escuchando sus conversaciones) y a meditar sobre cómo el caminar organiza nuestros pensamientos, despeja la mente y abre espacio para nuevas ideas.
“A pie, se renueva y fortalece el vínculo entre cuerpo, mundo e imaginación”, afirma Herreros quien, en una entrevista con EFE, ofrece algunas recomendaciones concretas para que pasear ayude a alcanzar diversos fines orientados a mejorar nuestra salud mental y bienestar emocional.
Caminar para relajarse y disminuir el estrés.
Con el objetivo de lograr calma interior y cierto ensueño, Herreros aconseja “una caminata hacia cualquier lugar; un paseo refugio absorto, sencillo, sin un propósito definido, que podamos hacer cuando lo necesitemos más, por ejemplo al salir del trabajo”.
Se trata de marchar “a un ritmo pausado, tranquilo y constante; siguiendo el compás del cuerpo y la respiración mientras nos movemos; de manera ensimismada, algo retraída, evitando el ruido social y alejándonos de los estímulos obligados del momento; dejándonos llevar”, explica la autora.
Caminar para hallar soluciones a problemas.
Herreros recomienda “ir más allá de los límites habituales e incluso salir a pie fuera de la ciudad en una caminata prolongada que podría realizarse un domingo temprano”, puntualiza.
Este paseo será “a ritmo ligero, ágil y diligente; mentalmente conectado con el entorno, escuchando a quienes nos rodean; lo cual ampliará nuestra visión del mundo e inmersará en la realidad para encontrar certezas o explicaciones necesarias”, señala.
Caminar para animarnos cuando estamos deprimidos.
La escritora sugiere “dar un paseo urbano a primera hora de la tarde, observando con asombro la vitalidad de la ciudad como si fuera por primera vez o como lo haría un extranjero, caminando ágilmente casi impacientemente”.
Lo ideal es avanzar “notando la magia presente en cada barrio; mirando con renovada ilusión las calles; observando detalles en fachadas, características arquitectónicas de grandes edificios e iglesias o monumentos ubicados en el centro; descubriendo cómo las calles rebosan interés y alegría generosa”, según Herreros.
Caminar para fomentar nuevas ideas y enfoques creativos.
En esta situación recomienda “iluminar nuevos pensamientos explorando una ruta inédita, recorriendo un sendero desconocido o caminando por un barrio extraño o incluso misterioso, ya que lo desconocido junto con lo posible constituyen los estímulos esenciales” para inspirar creatividad.
“Podemos realizar ese paseo cualquier mañana libre, a un ritmo lento sin competir ni buscar metas específicas, guiados solo por el asombro puro, plenamente conectados con nuestro entorno mediante los cinco sentidos activados, dejándonos sorprender casi por todo”, añade.
“Estas cuatro formas de caminar difieren mucho de otras maneras populares hoy día entre jóvenes que caminan por las calles mirando absortos sus teléfonos móviles desconectados tanto de sí mismos como del mundo circundante”, comenta EFE al consultar a Herreros tras mostrarle una imagen representativa de esta situación pidiendo su opinión al respecto.
“Mi ensayo (‘Andar por andar’) pretende ser una defensa del placer por caminar; una reivindicación de esta actividad sencilla, humilde e indómita que va contra la lógica actual bajo este contexto tardocapitalista tecnológico acelerado”, responde la autora.
“En medio de esta vorágine contemporánea llena de infinitos estímulos (nuestras pantallas móviles), urgencias inminentes y ruido que compite por anular nuestra atención defiendo caminar como una forma lenta, accesible, sostenible y gratuita para recorrer la vida. Es una actividad que nos ancla al presente y a todo lo que nos rodea ayudándonos a desentrañarlo”, reflexiona.
“Contraria a las actuales consignas sobre productividad, eficacia e hiperconectividad propongo simplemente caminar”, concluye.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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