Fuente: Hoy Digital
Infancia y adolescencia difíciles marcaron el camino de Yeison Jiménez hacia la fama en la música popular colombiana.
En una conversación con Juan Pablo Raba, el cantante recordó que entre los 8 y 9 años vivió un periodo de prosperidad. Sus padres se dedicaban al comercio de licor, tenían varios locales y él junto a su hermana contaban con cuidadoras personales. Sin embargo, esta realidad cambió tras la separación de sus padres.
“Pasé de ser un niño que lo tenía todo a estar recogiendo chatarras con 12 años”, narró.
Tras la ruptura familiar, Jiménez se trasladó con su madre a Manizales, donde enfrentaron graves problemas económicos. Según relató, su padre —quien había sido acomodado— perdió toda su fortuna en apenas tres años debido a una vida caótica marcada por el alcohol, las drogas y relaciones inestables.
“Como levantaron tanto patrimonio juntos, él para no darle nada a ella empezó a ponerlo a nombre de amigos, y esos amigos le hicieron muchas roscas”, explicó.
Frente a la situación precaria, su madre abrió un pequeño restaurante modesto, y él comenzó a trabajar desde muy joven para apoyarla.
“Al ver que la cosa estaba difícil, empecé a trabajar recogiendo chatarras por la galería Manizales”, recordó.
A los 13 años Yeison tuvo que mudarse a Bogotá porque su padre continuaba buscando a su madre para agredirla y constantemente los sacaban de los barrios donde vivían.
Fue en ese momento cuando tomó plena conciencia de su pobreza. Contó que en el colegio le asignaron llevar una noticia como tarea, pero no pudo hacerlo porque en su casa no había televisor, nevera ni electrodomésticos básicos.
Entre los 13 y 19 años vendió aguacates en una plaza de mercado. Su jornada comenzaba a las 3:00 de la madrugada y finalizaba a las 11:00 de la mañana; luego asistía a clases por la tarde. Dormía solo cinco horas diarias.
También admitió que ya tenía problemas con el alcohol a esa edad.
“Empecé a emborracharme como a los 13 años. Desayunaba con un tinto y un aguardiente, todos los días”, confesó.
A pesar de todo, la música siempre formó parte de su vida.
“Desde pequeño cantaba, ganaba los concursos del pueblo y siempre me gustó la música; no lo veía como un estilo de vida ni sabía que iba a ser cantante”, rememoró.
Un entorno peligroso
Jiménez afirmó que creció rodeado por ambientes marcados por la delincuencia, el consumo de drogas, las armas y la violencia.
“Me crié en una plaza de mercado y estuve rodeado de puros locos”, contó.
Narró que muchos de sus amigos murieron siendo jóvenes.
“Todos mis amigos murieron muy jóvenes. Yo pensé: ‘parce, yo no me quiero morir’. Creí que no llegaría a cumplir 25 años. Por eso cuando cumplí 25 hice mi mejor cumpleaños de toda la vida”.
“Me gradué con casa por cárcel”
En otra entrevista reveló que terminó el bachillerato bajo una modalidad poco común: “con casa por cárcel”, aunque no ofreció detalles sobre las razones.
“Tuve problemas, me sacaron del colegio, pero por mis notas académicas logré graduarme con casa por cárcel”.
A los 17 años le pusieron el apodo “la rocola” porque conocía todas las canciones y siempre estaba cantando. También fue entonces cuando empezó a escribir sus primeras composiciones tras una decepción amorosa.
“Me enamoré de la más bonita del colegio; ella estaba en once y yo en noveno. Fuimos novios seis meses”.
Una vez, mientras cantaba en un baño, una joven le dijo que tenía talento y le dio el contacto de alguien en la industria musical que grababa CD piratas. Él componía todas sus canciones y buscó cómo grabarlas.
Le cobraban 800 mil pesos por grabar tres temas. Ahorró durante cuatro meses para poder hacer sus primeras grabaciones.
“Ahí comienza todo. Tenía 19 años”, mencionó.
Ese mismo año se acercó a la fe cristiana impulsado por una joven que le gustaba y que lo invitaba a la iglesia.
Su legado
Con el paso del tiempo, Yeison Jiménez se consolidó como una de las figuras más importantes de la música popular colombiana. Además de su carrera artística, fundó una organización con proyectos sociales destinados a apoyar comunidades vulnerables, especialmente niños y jóvenes.
El cantante falleció este sábado a los 34 años cuando la avioneta en la que viajaba sufrió un accidente y quedó completamente calcinada.
La Fiscalía General informó este domingo que inició “una indagación relacionada con el siniestro de la aeronave particular”, que se estrelló al intentar despegar del aeropuerto de Paipa, en Boyacá, cayendo en un campo próximo al final de la pista.
En el accidente murieron también su mánager Jefferson Osorio, el fotógrafo Weisman Mora, otros miembros del equipo de trabajo y el piloto del avión.
Jiménez alcanzó gran reconocimiento con canciones como Sublime mujer, Aventurero, Vete, Ni tengo ni necesito y Mi venganza. En 2021 fue distinguido como artista revelación latino por la revista Billboard.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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