Fuente: Hoy Digital
Exempleadas denuncian a Julio Iglesias por presuntos abusos sexuales y maltratos
Dos exempleadas que acusan a Julio Iglesias de abuso sexual relatan los supuestos momentos difíciles vividos con el cantante, que incluyen humillaciones, acoso, agresiones físicas y violaciones.
Rebeca, nombre ficticio de una de las mujeres denunciante, originaria de República Dominicana y con apenas 22 años en ese momento, comenta que llegó a trabajar con él tras responder a un anuncio para empleada doméstica en la casa del artista en Punta Cana, donde el sueldo ofrecido era de 25,000 pesos.
“Él era Julio Iglesias y tú no eras nadie”, afirma.
Estas declaraciones fueron brindadas en una entrevista para los medios elDiario.es y Univisión.
“Hola Laura, ¿Sabes quién te habla? Te habla Julio Iglesias. ¿Estás lista para que te cambie la vida?”, dice haber escuchado la otra denunciante al otro lado del teléfono. Laura trabajaba como su fisioterapeuta y es venezolana.
Ambas coinciden en describir a Iglesias como un hombre con dos caras: una encantadora que busca hacer sentir bien a los demás, y otra “súper déspota, que intenta humillarte, pisotearte y ofenderte”.
“El té minimiza, te hace pequeño”, expresan una de ellas.
Detallan que la mayoría de los abusos ocurrían durante las horas de almuerzo o cena y muchas veces en plena madrugada, cuando el artista no lograba dormir y llamaba a alguna empleada para satisfacer sus deseos sexuales, en ocasiones incluso a dos simultáneamente.
Rebeca asegura que los abusos cesaban únicamente cuando la esposa de Julio estaba presente en suelo dominicano.
“El último día que trabajé con él la propuesta fue más directa: durante la cena me tocó la pierna y me dijo que esa noche, después de cenar, debía ponerme una camisa larga sin ropa interior y acudir a su habitación porque haríamos un trío. Al verlo tan seguro dándome esa orden, le respondí con respeto y humildad: no profesor”, relata Laura.
Agrega que ante su negativa, el cantante reaccionó con palabras obscenas en tono de broma y afirmó que ella no le gustaba.
Una de las denunciantes cuenta que en ese lugar quien tenía el control era Julio, pero después de él mandaban unas “señoritas”, posiblemente colombianas o venezolanas; mientras que las dominicanas siempre ocupaban el rango más bajo como “chicas de servicio”.
“Las vestía como esclavas y prohibía acercarse a ellas porque decía que las dominicanas eran abusivas, que si les dabas un dedo te tomaban la mano”, asegura Laura.
Relatan también cómo después de algunos meses les llevaron al ginecólogo para hacerse diversos exámenes, incluyendo análisis de sangre.
“Recuerdo que en una ocasión buscaban personal para la casa y él ni siquiera revisaba currículum o educación; solo miraba fotos y decía: esta me gusta porque se ve limpia; los dominicanos son unos sucios”, comenta una de ellas.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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