Fuente: Cándida Acosta/candida_acosta@listindiario.com
Déficits en cuenta corriente y apreciación del tipo de cambio real superan a otras regiones, según Banco Mundial.
El Banco Mundial señala que para todo 2025, las tasas de crecimiento tanto del consumo privado y público como de la inversión superaron las estimaciones hechas en junio, mientras que el mayor dinamismo de la demanda interna se reflejó en un aumento de las importaciones superior a lo esperado.
En la mayoría de los países latinoamericanos y del Caribe, la inflación durante 2025 se mantuvo dentro de los rangos definidos como objetivo por los bancos centrales.
Se proyecta que en 2026 la economía de América Latina y el Caribe crezca levemente hasta un 2.3 %, debido a que las tensiones comerciales y la incertidumbre relacionada continúan siendo elevadas, y la demanda interna sigue baja en algunos países, lo cual contrarrestará parcialmente el impacto positivo derivado de una mayor flexibilidad financiera.
Las previsiones indican que para 2027 el crecimiento regional alcanzará un 2.6 %, impulsado por la recuperación del comercio y una mejora en la demanda interna.
En Brasil, se espera que el ritmo de crecimiento se desacelere al 2 % en 2026, aumentando ligeramente al 2.3 % en 2027, reflejando los efectos de las elevadas tasas reales de interés, factores adversos vinculados al comercio y una mayor incertidumbre a nivel global.
Para México, se estima una expansión del 1.3 % en 2026 y del 1.8 % en 2027, conforme el país supere el aumento significativo en la incertidumbre sobre políticas comerciales y las empresas se ajusten al nuevo escenario comercial. En Argentina, el crecimiento se moderará al 4 % en 2026 y se mantendrá estable en ese nivel en 2027.
Las proyecciones apuntan a que la incertidumbre política interna detectada a finales de 2025 influirá en la demanda doméstica y el desempeño económico durante 2026.
Colombia experimentará un crecimiento del 2.6 % en 2026 y del 2.8 % en 2027, impulsado por un consumo resistente y una recuperación paulatina de la inversión privada. En Chile, se prevé una desaceleración del crecimiento hasta el 2.2 % en 2026 y al 2.1 % en 2027.
La recuperación gradual de la demanda interna estará vinculada a que la tasa de política monetaria se acerque a su nivel neutral. Perú verá una expansión económica del 2.5 % tanto en 2026 como en 2027, gracias a inversiones relacionadas con el cobre e infraestructura.
En cuanto al Caribe, el crecimiento subregional crecerá hasta un 5.2 % en 2026 y un 6.6 % en 2027, impulsado principalmente por el actual auge petrolero de Guyana. Sin considerar a este país, se calcula que la subregión crecerá alrededor de un 2.9 % y un 3.7 %, sustentada por el turismo y sectores relacionados.
Remesas registrarán descenso
En América Central, se espera que el crecimiento sea estable alrededor del 3.6 % en 2026 y del 3.7 % en 2027. Las previsiones indican una reducción en los flujos de remesas, lo cual afectará negativamente la actividad económica; sin embargo, la subregión continuará beneficiándose por exportaciones sólidas y el crecimiento económico de Estados Unidos.
El Banco Mundial advierte sobre riesgos adversos para las perspectivas regionales.
Un aumento adicional en los aranceles o resultados restrictivos derivados de la revisión del Acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá prevista para 2026 podrían afectar negativamente la actividad económica regional.
México es especialmente vulnerable debido a sus estrechos vínculos económicos con Estados Unidos. Además, un menor crecimiento global al esperado podría generar una caída considerable en los precios internacionales de materias primas.
Esta baja afectaría los ingresos fiscales y los saldos externos debido a la dependencia regional de estas exportaciones principales.
Por otro lado, políticas migratorias más estrictas podrían reducir el ingreso por remesas hacia el Caribe, América Central y otras áreas, impactando así negativamente tanto el consumo como las cuentas corrientes.
También se resalta que la volatilidad financiera podría intensificar las vulnerabilidades existentes; los elevados niveles de deuda pública hacen que varias economías sean sensibles a cambios abruptos en las condiciones financieras internacionales.
El cambio climático continúa siendo una fuente significativa de riesgos para la región: por ejemplo, un giro hacia condiciones La Niña incrementaría las probabilidades de sequías en el sur de América del Sur.
Como aspecto favorable, la incorporación de inteligencia artificial podría potenciar la productividad regionalmente, especialmente donde exista una fuerza laboral mejor educada y preparada para aprovechar esta tecnología emergente; no obstante, su presencia también puede generar perturbaciones en los mercados laborales locales.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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