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¿Está América Latina en posición de aprovechar sus ventajas para progresar?

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América Latina se encuentra en un momento decisivo que podría transformar su trayectoria económica y productiva.

Fuente: Hoy Digital

América Latina se encuentra en un momento decisivo que podría transformar su trayectoria económica y productiva. El último informe global de McKinsey & Company, titulado “Aprovechar el momento: la oportunidad de productividad de América Latina”, subraya que la región cuenta con ventajas competitivas fundamentales, entre ellas recursos naturales abundantes, fuentes de energía renovable competitivas y una fuerza laboral en crecimiento. Si se implementan políticas estratégicas adecuadas, estos factores pueden colocar a América Latina como un actor destacado en la economía mundial del siglo XXI.

De acuerdo con el estudio, las principales tendencias globales, como la transición hacia energías limpias, el rápido avance tecnológico, el aumento demográfico y la transformación de las cadenas productivas internacionales, abren una ventana para las regiones capaces de responder con rapidez y efectividad. McKinsey sostiene que América Latina posee fortalezas estructurales que requieren una acción conjunta entre gobiernos, sector privado y sociedad civil para aprovechar estos cambios.

Antonio Novas, Senior Partner de McKinsey & Company y Managing Partner para la operación en República Dominicana, afirma que “América Latina no puede seguir contemplando su enorme potencial como algo teórico; es indispensable que esta coyuntura se convierta en acción concreta para elevar los estándares productivos y mejorar el bienestar de sus más de 650 millones de habitantes”.

Aunque la región ha experimentado crecimiento económico durante las últimas décadas, la productividad ha sido un obstáculo constante. Entre 1997 y 2022, la contribución de la productividad al crecimiento del PIB fue baja, apenas 0.8 puntos porcentuales, lo que representó el 35 % del total, muy por debajo de países como Polonia o Turquía. Asimismo, la inversión interna ha permanecido consistentemente inferior a la de otros mercados emergentes; el promedio de formación bruta de capital fijo ronda el 20 % del PIB, cifra insuficiente para cerrar la brecha productiva.

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La región enfrenta retos estructurales profundos: cerca del 60 % de su población vive bajo el llamado “umbral de empoderamiento”, indicador que refleja graves limitaciones en el acceso a bienes y servicios esenciales. Paralelamente, las tendencias demográficas indican que Latinoamérica podría “envejecer antes de volverse rica”, lo cual dificulta las perspectivas de crecimiento sin mejoras sustanciales en productividad.

El informe presenta dos escenarios para la productividad en América Latina hacia 2040: uno conservador con un incremento anual adicional del 1.1 %, y otro más ambicioso que alcanzaría hasta el 2.0 %. Este último escenario permitiría a la región alcanzar niveles similares a los de economías que han logrado transformaciones productivas exitosas y elevar su PIB regional entre 8.9 y 10.3 billones de dólares, desde los 6.2 billones registrados en 2023, acercándose así a un estatus de ingreso alto.

Para alcanzar estas metas, McKinsey plantea que será necesario aumentar la inversión anual total entre 1.9 y 2.3 billones de dólares, lo que implicaría un promedio cercano al 28 % del PIB regional en 2040. Esto superaría los niveles actuales y estaría alineado con economías emergentes en rápido crecimiento como India o Turquía. La movilización de capital debe enfocarse no solo en infraestructura física sino también en sectores intensivos en conocimiento y tecnologías disruptivas.

El informe señala tres áreas con potencial transformador: revitalizar la base industrial, consolidar la participación en la economía digital y aprovechar las ventajas naturales de la región. En industria, sectores como manufactura avanzada —incluidos vehículos eléctricos, semiconductores y dispositivos médicos— podrían generar importantes avances en productividad si se atraen inversiones estratégicas y se eliminan barreras regulatorias y burocráticas.

En cuanto al ámbito digital, América Latina exhibe claras ventajas competitivas: costos operativos bajos, mayor conectividad, compañías consolidadas en tecnologías de información y una ubicación estratégica para desarrollar centros de datos energéticamente eficientes.

Además, el informe resalta que los recursos naturales energéticos y minerales críticos sitúan a la región como un actor estratégico en la transición energética global. Reservas significativas de litio, cobre, hierro y otras materias primas esenciales para tecnologías limpias pueden convertir a América Latina en un nodo clave dentro de las cadenas globales de suministro, siempre que se acompañe con políticas que fomenten la sustentabilidad y el desarrollo tecnológico local.

El sector agroalimentario también tiene un gran potencial. Con el 14 % de las tierras cultivables del mundo, América Latina está preparada para responder al aumento proyectado del 40 % en la demanda alimentaria global hacia 2040 mediante prácticas agrícolas más productivas y sostenibles. La modernización de las explotaciones agrícolas, la incorporación tecnológica y la reasignación de recursos hacia subsectores más productivos son algunas estrategias prioritarias señaladas por el informe.

McKinsey enfatiza que aunque las oportunidades son considerables, el éxito dependerá de superar brechas estructurales relacionadas con infraestructura, capital humano, marcos regulatorios y colaboración público-privada. Modernizar los sistemas educativos, agilizar permisos e implementar reglas claras y previsibles son elementos clave para atraer inversión y promover una economía más dinámica.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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