Fuente: Listin diario
Sueños y raquetas: la lucha de un joven en el Nueva York de los años 50
La historia se sitúa en Nueva York durante la década de 1950 y sigue a Marty Mauser, un joven judío delgado como un alambre, con una lengua afilada y la determinación de un boxeador. Entre su arrogancia y narcisismo, aspira a ganar los campeonatos de tenis de mesa.
“Marty Supremo” es una película en la que Josh Safdie retoma su poética del buscavidas con el propósito, imagino, de dar un golpe al sueño americano.
Basada libremente en la vida del jugador estadounidense de tenis de mesa Marty Reisman, esta obra representa también el primer filme que Safdie dirige sin la colaboración de su hermano Benny.
Aunque algunas cuestiones discursivas se me antojan algo complejas, sinceramente no esperaba que fuera tan destacada. En conjunto, considero que es un drama magnífico de Safdie que, gracias a sus valores estéticos y a la exaltación de la perseverancia, emerge como un torbellino vital con la electrizante actuación de Timothée Chalamet, quien brilla en un papel que parece hecho para él.
La trama transcurre en el Nueva York de los años 50 y sigue a Marty Mauser, un joven judío flaco como un alambre, con una lengua filosa y la tenacidad propia de un boxeador que, entre arrogancia y narcisismo, sueña con conquistar los campeonatos de tenis de mesa. Poco después debe enfrentarse a su realidad como vendedor de zapatos, apostador y estafador a medio tiempo; mientras intenta superar una derrota ante un japonés en un torneo internacional y emprende una aventura llena de engaños contra diversas personas para volver a disputar el campeonato.
En términos generales, el inicio me atrapa debido a cómo Safdie estructura este drama deportivo como si fuera un biopic, aunque sea una historia ficticia sobre el arquetipo del underdog americano: ese perdedor que se reinventa tras cada caída.
Esto logra que el guion mantenga coherencia en la evolución psicológica de los personajes y permite que el conflicto se resuelva mediante situaciones inesperadas que me sorprenden al evitar los clichés expositivos, mostrando las acciones con sutileza y diálogos expresivos que surgen frecuentemente de las ocurrencias de Marty como aspirante a campeón mientras lucha contra la pobreza en las calles neoyorquinas; la relación con una empleada casada de una tienda de mascotas y amiga desde siempre a quien presuntamente embaraza; el oportunismo al negociar con un empresario de bolígrafos y un gánster acompañado por un perro a cambio de dinero; además del romance con una actriz socialité insatisfecha.
La actuación de Chalamet es magnífica al recurrir a su abanico expresivo para convertirse en un hombre narcisista, egocéntrico y arrogante que oculta bajo su mirada, bigote y lentes redondos la feroz ambición de alguien hábil que persiste para lograr lo que se propone contra todo pronóstico como jugador de ping-pong, demostrando destreza física tanto en sus movimientos como en cada golpe con la raqueta.
Chalamet no titubea para destacar, pero se apoya en sólidas interpretaciones secundarias a cargo de Gwyneth Paltrow, Kevin O’Leary y Odessa A’zion.
Entre otras cosas, Safdie utiliza a Chalamet para construir un comentario sobre el individualismo y el costo de la ambición, entendido como la lucha de un individuo marginado por superar obstáculos siendo emprendedor de su propio destino dentro de un sistema que premia el esfuerzo del trabajador duro e innovador.
Para lograr esto, Safdie se apoya en detalles del vestuario y diseño de producción elegante obra de Jack Fisk —que reproduce fielmente la época— así como en una estética precisa que enfatiza la resiliencia de Marty mediante primeros planos, fuera de campo, elipsis, montaje rítmico, encuadres móviles, planos generales y las atmósferas urbanas captadas por Darius Khondji, evocando con realismo los claroscuros neoyorquinos entre barrios, locales y avenidas.
De igual forma, la partitura compuesta por Daniel Lopatin se integra sutilmente mediante su música ecléctica y anacrónica.
En resumen, todos estos elementos logran sintetizar un retrato vibrante del American Dream del inmigrante donde el ping-pong no es solo deporte sino metáfora vital: un eterno ida y vuelta entre humillación y triunfo.
Reparto: Timothée Chalamet, Gwyneth Paltrow, Odessa A’zion, Abel Ferrara, Tyler the Creator, Kevin O’Leary, Fran Drescher
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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