Fuente: Hoy Digital
El libro Nuestros primeros pobladores tiene como objetivo principal reconstruir la historia para rescatar del olvido y valorar las diversas expresiones culturales de los habitantes originarios de la isla La Española.
Con ese propósito, al conmemorar el 60 aniversario de su creación, el Banco Popular Dominicano estableció el Centro Cultural Taíno Casa del Cordón, ubicado en un antiguo palacio colonial famoso por su singular portada en sillería de estilo plateresco. Esta portada se caracteriza por un elaborado cordón con nudos y borlas —referente a la orden religiosa de San Francisco de Asís— acompañado por una delicada franja de rosetones y escudos heráldicos de los primeros dueños de esta residencia palaciega. En conjunto, este edificio representa una joya auténtica de la arquitectura hispanoamericana colonial.
Además de restaurar esta casa solariega y destacar su importancia arquitectónica devolviéndole el esplendor original del siglo XVI, el Banco Popular Dominicano tomó la valiosa iniciativa de instalar un museo en su interior que ilustra las distintas etapas evolutivas de los primeros habitantes insulares.
Santo Domingo, conocida como Primada de América y llamada por Felipe II “llave, puerto y escala de todas las Indias”, fue el punto de partida desde donde se difundió la civilización europea en el Nuevo Mundo. Esta ciudad nació del amor y la solidaridad entre un hidalgo español, Miguel Díaz de Aux, y una indígena taína, Catalina, cacica del Ozama. De esta unión nacieron dos hijos que dieron origen al mestizaje vigoroso y fecundo que se refleja en la población, el idioma, la gastronomía y la cultura general; un fenómeno que para el escritor venezolano Arturo Uslar Pietri “constituye la personalidad de la América hispana, su originalidad y su tarea creadora”.
No obstante, Santo Domingo, pese a sus múltiples primacías históricas, carecía hasta entonces de un espacio destinado a preservar la memoria de los aborígenes que habitaron las riberas del río Ozama antes de la llegada española.
Por ello, el Centro Cultural Taíno Casa del Cordón tiene como misión exhibir una selecta colección arqueológica prehispánica proporcionada por la Fundación García Arévalo. Gracias a modernos recursos expositivos, los visitantes pueden profundizar en la evolución de los indígenas de La Española —desde las comunidades arcaicas hasta la formación de la sociedad taína— así como apreciar su legado artístico y cultural, que ha perdurado como una tradición transmitida generación tras generación desde la época colonial hasta hoy.
Contenido de la muestra arqueológica
Las salas del Centro ofrecen una visión amplia e integral del pasado prehistórico. Con paneles explicativos, recursos audiovisuales y materiales interactivos didácticos, esta exposición permite conocer a fondo a los primeros habitantes de la isla y su desarrollo a través del tiempo.
Siguiendo una línea cronológica en su discurso museográfico, el recorrido comienza describiendo las etapas culturales más primitivas, formadas por grupos cazadores y recolectores que usaban herramientas líticas durante el período arcaico iniciado hace 5,500 años. Los artefactos más antiguos incluyen lascas y cuchillos de sílex con bordes afilados para cortar animales cazados y trabajar madera o fibras vegetales. También se exhiben morteros y majadores utilizados para triturar conchas marinas y crustáceos que formaban parte de su dieta; estos grupos habitaban en zonas cercanas a playas y manglares. Además destacan hachas líticas montadas sobre mazos para despejar bosques y aprovechar los árboles.
En la sala central se muestran piezas arqueológicas que evidencian la llegada de tribus arahuacas provenientes del río Orinoco y las costas nororientales sudamericanas que arribaron a las Antillas introduciendo nuevas técnicas agrícolas. Esto impulsó el desarrollo de sociedades más complejas con asentamientos permanentes, comercio e interacciones sociales más elaboradas. También crearon alfarería brillante cuya diversidad decorativa informa sobre distintas migraciones e ilustra sus criterios estéticos y patrones estilísticos variados.
Las siguientes salas están dedicadas a la cultura taína, que alcanzó los niveles socioeconómicos y culturales más avanzados entre las etnias aborígenes que vivieron en las Grandes Antillas, según evidencias arqueológicas expuestas en el Centro. La propuesta museográfica difunde los aspectos más destacados de la vida taína mediante piezas representativas, paneles ilustrativos y dioramas que muestran sus aldeas, organización social, actividades productivas, proceso para elaborar casabe y confección cerámica con decoraciones figurativas estilizadas y motivos geométricos incisos que contienen un código simbólico preciso. También documenta ampliamente sus cultos a las divinidades o cemíes con ceremonias rituales y bailes colectivos; además aborda decoración corporal, prácticas funerarias, veneración ancestral y espiritualidad tutelar que reflejan su cosmogonía y simbolismo universal.
Los objetos taínos están dispuestos con orden y atractivo visual sin saturar el espacio dentro de las vitrinas; esto permite apreciar su singular belleza monocromática cargada de valor estético y simbólico.
Importancia del legado ancestral
La muestra concluye exhibiendo elementos del legado taíno preservado tras el mestizaje y transculturación inducidos desde los inicios coloniales; un proceso mediante el cual españoles y africanos adoptaron costumbres e instrumentos heredados por nuestros antepasados indígenas. A este acervo se añade también la incorporación al español —y a otras lenguas europeas— de numerosas palabras taínas; entre ellas destaca “canoa”, reconocido como el primer americanismo incluido por Antonio de Nebrija en su Vocabulario español latino (1495). El idioma transmite el alma popular; mediante esas voces autóctonas dominicanos transmitimos modos propios del ser y sentir taínos.
Objetivo del libro
Nuestros primeros pobladores está redactado en español e inglés con un estilo sencillo accesible para todo público; recoge contenidos arqueológicos, etnográficos e históricos expuestos en el Centro Cultural Taíno Casa del Cordón. Esta publicación busca ofrecer a los lectores un conocimiento condensado sobre los pueblos indígenas que habitaron La Española con miras a recuperar y difundir una parte esencial del patrimonio cultural dominicano basado en variados objetos prehistóricos que evidencian tanto la calidad expresiva como el alto grado técnico logrado por sus artesanos originarios, resaltando así la importancia material y espiritual heredada. Como señala Manuel A. Grullón, presidente del Consejo de Administración del Grupo Popular: “Se trata de una riqueza patrimonial que recogen las páginas de este libro. En ellas, se pone en valor el alma de esa cultura ancestral que aún respira en nuestra lengua, nuestras costumbres y nuestro imaginario colectivo”.
Los textos sintetizan ágilmente aspectos cotidianos y cosmovisión indígena ofreciendo al lector sensación cercana al descubrimiento personal del pasado remoto; fueron escritos por Carlos León Amores, Jorge Ruiz Ampuero, Clarisa Carmona y Manuel García Arévalo. Las bellas ilustraciones realistas son obra artística sensible de Arturo Asensio Moruno cuyas imágenes cautivan por su carácter fantástico y emotivo. Asimismo destacan el diseño gráfico impactante y fotografías claras realizadas por Víctor Siladi que otorgan mayor atractivo visual al libro enriqueciendo la experiencia lectora.
Importancia cultural del libro: saber y arte
Al patrocinar esta publicación dentro de su política corporativa social dirigida por Christopher Paniagua, presidente ejecutivo, el Banco Popular Dominicano suma un nuevo eslabón a su notable cadena editorial compuesta por obras hermosas e instructivas que han enriquecido considerablemente el acervo bibliográfico nacional; resaltando como lo hizo José Lázaro Galdiano —empresario y coleccionista español— que “el libro no debe mirarse solamente con un instrumento de estudio, sino también como un objeto de arte”.
Los libros son embajadores insustituibles para difundir culturas incluso aquellas desaparecidas; constituyen herramientas valiosas para divulgar pensamiento junto a creaciones artísticas literarias revelando patrimonio humano sin distinción racial ni cultural alguna.
En ese sentido radica el valor fundamental esta obra: conectar generaciones presentes y futuras con manifestaciones culturales pasadas que ayudaron a forjar identidad dominicana y caribeña en general.
Para concluir mis comentarios sobre Nuestros primeros pobladores me permito citar al novelista Joseph Conrad quien afirmó: “El autor solo escribe la mitad del libro. De la otra mitad debe ocuparse el lector”.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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