Fuente: Listin diario
Cuando falleció su padre, Ramón Alexis González, siendo el hermano mayor, tuvo que idear un plan para contribuir al sustento familiar. Solicitó permiso en la escuela y comenzó a vender chucherías, pan con mantequilla, chicles, mentas y tortas de maíz que preparaba su madre. Ya adulto y con hijos, logró formarse profesionalmente. Actualmente es abogado y agrimensor.
A los 10 años, se espera que un niño juegue, estudie, haga travesuras y goce del amor y cuidado de sus padres. Sin embargo, la historia de Ramón Alexis González fue distinta. A esa edad asumió la responsabilidad de apoyar a su madre en el sustento familiar.
“Somos seis hermanos: una hermana y cinco hermanos. Por eso, cuando mi padre murió siendo yo un niño y el mayor de todos, no tuve más opción que ayudar a mi madre porque venimos de una familia humilde y había que salir adelante”. Así relata este hombre exitoso que nunca permitió que las dificultades truncaran sus sueños desde pequeño.
Nació en Yaque Abajo, Jánico, provincia de Santiago, una comunidad que considera trabajadora y donde tiene sentido la superación personal de quien hoy posee los títulos de abogado y agrimensor, obtenidos ya en la adultez. En su infancia tuvo que esforzarse mucho tras la muerte prematura de su padre.
“Recuerdo haber pedido permiso en la escuela para vender chucherías, pan con mantequilla, chicles, mentas y tortas de maíz que hacía mi madre. A los dieciséis años empecé a trabajar en el restaurante Nevada durante dos años. Sin embargo, me fue difícil continuar los estudios porque debía ayudar a mi madre y a mis hermanos”. En 1991 tuvo que abandonar temporalmente las clases.
Durante ese tiempo tomó algunos cursos técnicos. “En 1992 solicité empleo en Helados Bon y me contrataron porque tenía experiencia en heladería. Siempre soñé con estudiar, así que pedí un horario fijo para poder hacerlo, pero no fue posible seguir”. No obstante, eso no lo detuvo. Posponía sus planes pero no renunciaba a su meta de ser profesional.
Sin dejar de cumplir con sus responsabilidades familiares decidió casarse. “En 1995 formé una hermosa familia. En ese momento trabajaba tanto en Helados Bon como en una floristería. Un día mientras estacionaba el carro, Fernando, dueño de la funeraria Blandino, me ofreció trabajo. Aunque mi familia estaba preocupada por ese cambio acepté porque tenía responsabilidades y un hijo en camino”. No temía los cambios y contaba con el respaldo de su esposa Antonia Núñez González.
En 1998 tomó la decisión de independizarse y emprendió en ventas y negocios. “Sin embargo sentía que algo faltaba: una educación universitaria. Pasé por muchos obstáculos pero nunca dejé de luchar”. Ramón Alexis tenía claro que para progresar necesitaba prepararse académicamente.
“Siguieron los negocios relacionados con restaurantes donde ya tenía experiencia pero en 2010 tras enfrentar problemas con algunas empresas decidí que era hora de estudiar. Algunos amigos me dijeron que ya era tarde o que estaba loco pero les respondí que nunca hay edad para estudiar”. Lo demostró: ahora posee dos carreras universitarias este hombre que nada detiene.
Otra dificultad fue cuando buscó sus documentos escolares para terminar sus estudios y comenzar la universidad pero no aparecían.
“Me recomendaron contactar a antiguos profesores. Hablé con Quico quien me dio clases nocturnas en la escuela Santiago Guzmán Espaillat en Villa Progreso. Lamentablemente allí se quemaron algunos archivos. No me rendí. Me fui a la escuela donde cursé octavo grado, expliqué mi situación y gracias a Dios me consiguieron el certificado”. Ese día fue muy feliz para él.
Con orgullo recuerda que muchos profesores acudían a su negocio entonces. “Le conté a un amigo lo que pasaba y él se alegró motivándome con lo mismo que yo digo: ‘Para estudiar no hay edad’. Me habló del programa Prepara que ofrecía dos cursos los domingos”. No perdió tiempo e investigó todo.
Se presentó allí pero le dijeron que ya no había cupos. “Éramos veinte personas esperando. Pedí hablar con el director Rafael quien al principio dijo que no había espacio pero insistí tanto que abrieron otro curso permitiéndonos inscribirnos para comenzar Primero F.”. Completó el bachillerato sin faltar ningún domingo.
Para asistir a clase los domingos debía cerrar su negocio ese día pues no tenía empleados para cubrirlo. Eso no le preocupaba.
“A pesar de todo no abandoné mis estudios. Entré a la universidad y en siete años terminé dos carreras sin faltar a ninguna clase. Todo eso se lo agradezco primero a Dios y luego al programa Prepara que me abrió las puertas para cumplir el sueño de toda mi vida: formarme académicamente”. Hoy ejerce orgulloso ambas profesiones: abogado y agrimensor. Es un ejemplo para sus hijos Alex Delfi, Joyce Nicolle, Arlenys Lisbeth y Alexa.
No fue sencillo para él trabajar muchas horas y llegar a casa para acostarse a las tres de la madrugada o más tarde cumpliendo con sus estudios hasta alcanzar su meta trazada. Su explicación demuestra que jamás tiró la toalla.
“Desde que retomé mis estudios no paré hasta finalizar mis carreras”. Con ese sacrificio recuperó todo el tiempo durante su niñez dedicado a ayudar a su madre para sacar adelante a la familia.
A los jóvenes les dice: “No importa tu origen ni las dificultades que enfrentes; lo esencial es no rendirse jamás. El estudio transforma vidas, abre puertas y da dignidad. Nunca cesen en luchar por sus sueños porque mientras haya vida siempre hay oportunidad para empezar de nuevo para estudiar y superarse ¡Nunca existe edad límite!”. Así concluye esta entrevista Ramón Alexis quien ni obstáculos ni carencias lograron doblegarlo.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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