Fuente: Nuria Santesteban/nuria_santesteban@efe.com
Madrid (EFE).- La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) considera que las marcas halladas en las ruedas del tren Iryo descarrilado, junto con la deformación detectada en el carril, son compatibles con que el carril estuviera fracturado.
“Se puede plantear la hipótesis de que la fractura del carril se produjo antes del paso del tren Iryo siniestrado y, por ende, anterior al descarrilamiento”, señala la nota difundida por la comisión encargada de esclarecer las causas del accidente ferroviario ocurrido en Adamuz (Córdoba), que dejó un saldo de 45 fallecidos.
Esta hipótesis, advierte, deberá confirmarse mediante cálculos y análisis detallados posteriores.
La CIAF detalla que, además de las muescas detectadas en el tren Iryo accidentado, se localizaron otras marcas con un patrón geométrico compatible en las bandas de rodadura de algunas ruedas derechas de tres composiciones diferentes que habían circulado por esa zona antes del accidente.
Se trata de un tren de Renfe que transitó por Adamuz alrededor de las 19:09 horas y otros dos trenes de Iryo que pasaron aproximadamente a las 17:21 y 19:01 horas, respectivamente.
Por ello, plantean como hipótesis que la fractura del carril existía antes del paso del Iryo siniestrado y, por tanto, antes del descarrilamiento.
En el tren Iryo, los investigadores identificaron muescas en la banda de rodadura de las ruedas del lado derecho de los coches 2, 3, 4 y 5. Estas presentan un patrón uniforme en los coches 2, 3 y 4, compatible con un impacto contra la cabeza del carril.
La CIAF destaca que estas marcas en las ruedas y la deformación observada en el carril podrían ser consecuencia de una fractura en el mismo; al estar interrumpida su continuidad, la parte anterior a la rotura soportaría inicialmente todo el peso de la rueda, provocando un ligero descenso en esa sección del carril.
Esto generaría momentáneamente un escalón entre ambos lados de la fractura que golpearía la llanta de la rueda.
El hecho de que las muescas se encuentren solo en las ruedas de los ejes impares lo consideran compatible con que la primera rueda de cada ‘bogie’ recibiera el impacto contra la cabeza del carril fracturado. Tras ese primer golpe, el carril afectado también se deformaría y bajaría debido tanto al impacto como a soportar el peso de esa primera rueda.
“A velocidades cercanas a 200 km/h, la segunda rueda pasa tan pronto (aproximadamente unas 3 centésimas de segundo después) que el carril impactado no tiene tiempo para recuperar su forma y, por ello, no golpea a la segunda rueda del bogie como sí ocurrió con la primera”, explica.
Las muescas observadas en el coche 5 presentan un patrón distinto al resto pero resultan compatibles con un impacto contra la cabeza del carril en una posición diferente a la zona previa a la fractura.
La CIAF indica que el hecho de encontrar estas marcas en el coche 5 y que el coche 6 fuese el primero en descarrilar podría deberse a que el carril se volcó hacia el exterior durante el paso del coche 5, provocando que el coche 6 descarrilara debido a una ruptura total en la continuidad de la rodadura.
En terreno se constató que después del punto de rotura el carril terminó volcado hacia afuera y mostró señales indicativas de haber sido pisado lateralmente por una rueda tras haberse tumbado.
Finalmente concluye que cuando se determinen las causas exactas de la rotura será posible definir nuevas líneas para continuar la investigación. EFE
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.










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