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Nasry Asfura inicia su mandato presidencial en Honduras respaldado por Trump

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Fuente: Listin diario

Honduras, donde el 60% de sus 11 millones de habitantes vive en pobreza, también depende de Estados Unidos debido a que las remesas enviadas por los dos millones de migrantes que residen allí, en su mayoría sin documentos legales, constituyen un tercio del PIB nacional.

Nasry Asfura, un conservador respaldado por el presidente Donald Trump, asumió este martes la presidencia de Honduras con una agenda alineada con Estados Unidos para afrontar los retos económicos y de seguridad del país más pobre y violento de Centroamérica.

Con su llegada al poder se cierra un ciclo de cuatro años de gobierno de izquierda y se confirma para Trump un nuevo aliado en Latinoamérica tras el avance de la derecha en Chile, Bolivia, Perú y Argentina.

“Hago la promesa de ley de cumplir la Constitución, las leyes, como lo dice los sagrados mandamientos. Honduras, para servirte estamos”, expresó el nuevo mandatario al jurar en una sencilla ceremonia realizada en el Congreso, en Tegucigalpa.

El exalcalde y empresario de 67 años tomó posesión después de una elección ajustada, marcada por acusaciones de fraude por parte de sus oponentes y la advertencia de Trump de recortar la ayuda si no resultaba vencedor su candidato.

En agradecimiento a ese apoyo, Asfura, quien tiene raíces palestinas, viajó a Estados Unidos para reunirse con el secretario de Estado Marco Rubio y posteriormente visitó al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu.

Asfura deberá negociar en el Congreso, donde su partido cuenta con 49 de los 128 escaños; fue declarado ganador en los comicios del 30 de noviembre por un margen estrecho tras más de tres semanas de conteo tenso.

Honduras en medio del enfrentamiento entre EE.UU. y China

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Estados Unidos recibe el 60% de las exportaciones hondureñas y luego del encuentro con Rubio hace dos semanas se anunció que ambos países planean negociar un tratado de libre comercio.

“En 2024 (…) lo que le compramos [a China] está cerca de los 3,000 millones de dólares” mientras que Honduras exporta menos “de 40 millones”, explicó a la AFP la economista Liliana Castillo.

En el contexto del enfrentamiento entre Washington y Pekín, Asfura evaluará reestablecer vínculos con Taiwán. Honduras estableció relaciones con China en 2023 bajo el gobierno saliente izquierdista de Xiomara Castro.

En varias ocasiones ha declarado a medios que revisará los compromisos con China y que será necesario redefinir las relaciones, aunque no ha especificado si cortará vínculos con Pekín.

Honduras, donde el 60% de sus 11 millones vive en pobreza, también depende económicamente de Estados Unidos debido a que las remesas enviadas por dos millones de migrantes que viven allá —en su mayoría sin papeles— representan un tercio del PIB.

Aunque Trump está decidido a eliminar la migración ilegal, Asfura busca que se restablezca el estatus temporal protegido (TPS) para alrededor de 60,000 hondureños.

Conocido popularmente como “Tito” Asfura o “Papi a la orden”, promete impulsar inversión extranjera, desarrollar infraestructuras y reducir gastos en un país cuya deuda pública equivale al 45% del PIB según datos oficiales.

“De frente contra los mareros”

Washington espera fortalecer la colaboración en seguridad con Honduras; sin embargo, poco antes de las elecciones indultó al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, miembro del mismo partido que Asfura y condenado a 45 años en EE.UU. por narcotráfico.

Asfura enfrenta el gran reto de combatir el narcotráfico infiltrado en altos cargos gubernamentales y las pandillas Mara Salvatrucha y Barrio 18, catalogadas como terroristas por Estados Unidos.

Aunque los homicidios han disminuido, Honduras sigue teniendo una tasa de 23 asesinatos por cada 100,000 habitantes y las pandillas extorsionan negocios grandes y pequeños.

“Y si uno no paga lo matan. ‘Papi’ tiene que irse de frente contra los mareros (pandilleros)”, afirmó Daniel Santos, taxista de 64 años en Tegucigalpa, a la AFP.

Aunque no ha detallado su estrategia contra la delincuencia, Asfura adelantó que “no se va a renovar” el estado de excepción impuesto por Castro, similar al régimen antipandillas aplicado por Nayib Bukele en El Salvador y criticado por grupos defensores de derechos humanos.

Como candidato y presidente electo ha mostrado pragmatismo.

Se distanció del expresidente Hernández e invocó la “paz regional” para justificar una llamada telefónica con Daniel Ortega, presidente nicaragüense catalogado como “dictador” por Washington.

También minimizó que Nayib Bukele —uno de los principales aliados de Trump— no lo haya felicitado: “Tendrá sus razones”, comentó sonriendo.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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