Fuente: Jessica Arno/jessica_arno@listindiario.com
Especialista Pablo Mateo advierte que la nicturia no tratada afecta más que la vejiga y puede impactar el desarrollo integral en niños y jóvenes
Según señala el experto en Urología Pablo Mateo, la nicturia o el acto de levantarse a orinar durante la noche puede considerarse normal dependiendo de la edad. En los niños menores de cinco años, es común que ocasionalmente se despierten una vez para orinar, ya que su vejiga aún está en proceso de maduración.
Entre los 6 y 12 años, lo habitual es que los niños no se levanten a orinar durante la noche. En adolescentes y adultos jóvenes (de 13 a 18 años y de 18 a 40 años), es aceptable que esto ocurra una vez de manera ocasional. Pero ¿qué ocurre si la necesidad se presenta más de una vez por noche?
El urólogo explica que hacerlo dos o más veces regularmente no es normal en ninguna edad y constituye una señal de alerta de que el cuerpo manifiesta un problema.
“¿Por qué esto debe preocupar? Porque puede ser indicativo de diabetes, problemas prostáticos en hombres, vejiga hiperactiva, infecciones urinarias, insuficiencia cardíaca o renal, alteraciones hormonales, apnea del sueño, consumo de diuréticos o ingesta excesiva de líquidos antes de dormir”, detalla Mateo.
Al día, los niños entre 5 y 12 años suelen orinar entre 5 y 7 veces; los adolescentes y jóvenes adultos, de 13 a 40 años, entre 5 y 8 veces. Si se supera las 10 micciones diarias, esto representa un motivo para consultar especialmente si se presentan síntomas como ardor, dolor, incontinencia, nicturia o sed excesiva.
“Factores como beber abundante agua, realizar actividad física intensa, ansiedad o calor pueden incrementar la frecuencia urinaria sin que exista una enfermedad”, aclara el especialista.
Asimismo, Mateo indica que aunque la nicturia es frecuente en adultos mayores, cuando aparece en niños y jóvenes puede deberse a diversas causas:
Hormonales: disminución de hormona antidiurética (ADH), diabetes mellitus o insípida, infecciones urinarias, cistitis sistémicas, insuficiencia renal, problemas cardíacos o anemia severa.
Respiratorias: apnea del sueño, muy común pero poco diagnosticada.
Funcionales: vejiga hiperactiva, estreñimiento crónico o hábitos miccionales inadecuados.
Neurológicas: alteraciones leves neurológicas o dificultades en el control vesical.
Hábitos: consumo excesivo de líquidos por la noche o bebidas con cafeína como té, refrescos y energizantes.
“Un niño o joven sano no debería despertarse varias veces para orinar durante la noche. La nicturia sin tratamiento no es simplemente un hábito sino una señal de enfermedad y un factor que deteriora progresivamente la salud”, enfatiza el experto.
Añade que si no se aborda oportunamente esta condición, el daño va más allá de la vejiga e impacta todo el organismo; en niños y jóvenes puede perjudicar su desarrollo físico, cognitivo y emocional.
¿Hasta qué edad es normal que un niño despierte para orinar?
El urólogo explica que hasta los cinco años es relativamente común que un niño se levante alguna vez por la noche debido a que su vejiga y control neurológico aún están en formación.
“Desde los seis años en adelante dejar de despertarse habitualmente para orinar es lo esperado; si ocurre frecuentemente debe ser evaluado”, recomienda Mateo.
Consecuencias del no tratamiento de la nicturia
Cerebro y rendimiento: falta de sueño profundo genera problemas en memoria y concentración, bajo desempeño escolar o laboral y aumenta riesgo de ansiedad y depresión.
Corazón: incrementa riesgo cardiovascular, hipertensión y eventos como infartos o accidentes cerebrovasculares.
Sistema hormonal: dificulta control diabético, altera metabolismo e incrementa cortisol.
Sistema respiratorio: puede esconder apnea del sueño no diagnosticada.
Riñones y vías urinarias: infecciones recurrentes, daño renal progresivo y vejiga irritable crónica.
Riesgo en adultos: caídas que pueden provocar fracturas, hospitalizaciones y pérdida de independencia.
Hábitos recomendados para reducir la micción nocturna frecuente
Pablo Mateo aconseja algunas prácticas simples pero eficaces para prevenir o disminuir la nicturia en niños, jóvenes y adultos:
1. Controlar ingesta líquida evitando grandes cantidades 2-3 horas antes de dormir; no acostarse con sed excesiva ni sobre hidratado.
2. Evitar estimulantes nocturnos como cafeína (café, té, refrescos, bebidas energéticas), chocolate por la noche y alcohol en adultos.
3. Orinar antes de acostarse realizando micción doble: primero orinar normalmente; esperar cinco minutos e intentar nuevamente.
4. Establecer rutina regular para acostarse y levantarse a la misma hora fomentando hábito vesical durante el día.
5. Prevenir estreñimiento consumiendo fibra y agua; porque el estreñimiento afecta negativamente la vejiga.
6. Mantener actividad física para mejorar metabolismo, sueño y regulación hormonal.
7. Dormir bien tratando ronquidos o apnea del sueño; preferir ambientes oscuros y silenciosos.
8. Manejar estrés pues ansiedad aumenta actividad vesical.
9. Consultar al médico ante episodios frecuentes para investigar causa sin automedicarse.
Malos hábitos frecuentes
El urólogo Pablo Mateo destaca algunos comportamientos cotidianos muy habituales que muchas personas desconocen empeoran la nicturia; entre ellos tomar mucha agua “por salud” antes de acostarse.
También forman parte de estos malos hábitos consumir café, té, refrescos, mate o bebidas energéticas por la tarde/noche; alcohol; chocolate nocturno; cenas muy saladas o picantes; uso prolongado del celular o pantallas hasta tarde seguido por pocas horas de sueño.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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