Salud

El temor a la recaída afecta al 84% de las pacientes con cáncer de mama en etapas iniciales, revela un estudio

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Experiencia asistencial e impacto del cáncer de mama precoz desde la perspectiva de las pacientes'.

Fuente: Listin diario

La principal inquietud sobre el futuro para el 84% de las mujeres con cáncer de mama precoz HR+/HER2- es el temor a una posible recaída, seguido por la incertidumbre acerca de la evolución de la enfermedad (72%) y el miedo a las secuelas y su posible permanencia (57%), según revela el estudio ‘ImpOrta. Experiencia asistencial e impacto del cáncer de mama precoz desde la perspectiva de las pacientes’.

“Evitar abordar el riesgo de recaída no disminuye el miedo; al contrario, suele incrementar la incertidumbre, que, como muestran los datos, es una de las principales causas de malestar. Por ello, es crucial afrontar y normalizar este diálogo como parte del proceso de la enfermedad, utilizando un lenguaje claro, realista y adaptado a cada paciente”, ha explicado Laura Bascuñana, supervisora de enfermería del área ambulatoria de Oncología del Hospital Vall d’Hebron y vocal de la Sociedad Española de Enfermería Oncológica (SEEO).

El estudio fue realizado por la Federación Española de Cáncer de Mama (FECMA), la Fundación Actitud frente al Cáncer (AFC), el Grupo SOLTI, GEICAM, la Sociedad Española de Enfermería Oncológica (SEEO) y Novartis. Se trata de una encuesta en España que recoge directamente la voz de 131 mujeres con cáncer de mama precoz subtipo HR+/HER2- que han sido sometidas a cirugía y tratamiento adyuvante —el cual se administra tras la cirugía para eliminar posibles células tumorales y reducir el riesgo de recaída— con el fin de conocer cómo viven su enfermedad y cuáles son sus necesidades no cubiertas.

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En España se estima que hay 516.827 personas con cáncer de mama. Cada año se diagnostican más de 38.000 casos nuevos y se registran más de 6.000 muertes por esta enfermedad, siendo una de las principales causas de mortalidad por cáncer en mujeres. El subtipo HR+/HER2- representa aproximadamente el 70% de todos los cánceres de mama, y el 90% se detecta en estadios no metastásicos.

Pese a los avances terapéuticos, dos tercios de las pacientes diagnosticadas con cáncer de mama precoz HR+/HER2- en estadios II y III continúan enfrentando el riesgo a largo plazo (de 5 a 20 años) de que su cáncer reaparezca, frecuentemente como una enfermedad avanzada incurable11,12. La recaída supone una carga clínica y emocional muy importante para las pacientes y su entorno, además de un impacto significativo en el sistema sanitario.

En este marco, el estudio ‘ImpOrta’ destaca que para muchas pacientes el manejo del cáncer de mama precoz no finaliza con la cirugía; actualmente, suelen recibir tratamientos adyuvantes durante varios años para disminuir la probabilidad de recaída, pero estos tratamientos están asociados a posibles síntomas y efectos secundarios que pueden influir en la adherencia y calidad de vida.

Las emociones predominantes entre las pacientes son preocupación, angustia o miedo (95%), inseguridad o incertidumbre (93%) y tristeza (90%), aunque también aparecen sentimientos positivos como apoyo o respaldo (95%).

Estos sentimientos cambian conforme avanza el proceso: en el momento del diagnóstico predominan las emociones negativas propias del impacto inicial, mientras que tras la cirugía y durante los tratamientos adyuvantes aumentan emociones vinculadas a la carga del tratamiento o enfermedad, como agotamiento (del 36% al 64%), pero también mejoran algunas positivas como sensación de seguridad o protección (del 34% al 52%), confianza (del 24% al 56%) y alivio (del 11% al 37%).

Respecto a los síntomas relacionados con el cáncer de mama y los efectos secundarios del tratamiento, las pacientes reportan principalmente dolor muscular y/o articular (80%) y fatiga (68%), seguidos por trastornos del sueño (57%) y problemas para mantener memoria o concentración (47,5%). Otros síntomas incluyen cambios en el estado anímico (33%), sofocos (31%), dificultades gastrointestinales (25%), pérdida del cabello (25%), problemas sexuales (24%) y alteraciones cutáneas (22%).

Aunque el 72,5% considera que las pacientes reciben información sobre los tratamientos adyuvantes, más del 50% (54%) piensa que no se brinda información acerca del riesgo de recaída, mientras un 16% desconoce si esa información se proporciona. Esta diferencia podría deberse a la complejidad del contenido informativo, la manera en que se transmite o dificultades para comprenderlo en un momento emocionalmente intenso.

En este contexto, el estudio enfatiza la importancia de empoderar a las pacientes mediante información clara y comprensible sobre su situación, el riesgo de recaída y cómo gestionar los efectos del tratamiento. Contar con este conocimiento permite a las mujeres participar activamente en su proceso, reducir la incertidumbre y mejorar tanto la adherencia como la calidad de vida a largo plazo, especialmente cuando el seguimiento debe prolongarse durante años.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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