Fuente: Hoy Digital
El hábito de consumir carne procesada está presente en la alimentación diaria de muchas personas, gracias a su conveniencia, costo accesible y rápida preparación.
En la dieta común se encuentran productos como salchichas, jamón, tocineta, embutidos, chorizos y carnes enlatadas. No obstante, el consumo habitual de estos alimentos implica riesgos para la salud que han sido extensamente comprobados por la comunidad científica.
Así lo detalló la nutrióloga Dahany Acta en una entrevista con el periódico Hoy, donde ofreció una explicación completa sobre qué se considera carne procesada, sus impactos en la salud y las recomendaciones vigentes.
Definición de carne procesada
Según la experta, la carne procesada es aquella que ha pasado por procedimientos como salazón, curado, fermentación, ahumado u otros métodos que buscan mejorar su sabor o prolongar su conservación. Aunque estas técnicas facilitan su almacenamiento, también alteran la composición original del alimento.
Vínculo con el cáncer
Acta señaló que uno de los principales peligros asociados al consumo de carnes procesadas es su conexión con el cáncer, especialmente el colorrectal.
“Organizaciones internacionales de salud han catalogado a la carne procesada como un alimento carcinógeno, lo cual indica que hay suficientes evidencias que demuestran que su ingesta incrementa el riesgo de desarrollar esta enfermedad”, enfatizó.
Destacó que este riesgo no depende solo del consumo excesivo, ya que hábitos frecuentes y considerados como “normales” pueden aumentar el peligro a largo plazo, sobre todo cuando forman parte del menú cotidiano.
Elevado contenido de sodio y enfermedades cardiovasculares
La nutrióloga explicó que estas carnes suelen contener cantidades elevadas de sodio, usado como conservante, lo que está directamente relacionado con problemas de salud tales como:
“En comunidades con alta incidencia de enfermedades cardiovasculares, este factor resulta particularmente preocupante”, afirmó.
Conservantes y compuestos nocivos
“Durante el procesamiento se incorporan sustancias como nitritos y nitratos, que pueden convertirse en compuestos potencialmente cancerígenos dentro del organismo. Además, al cocinarlas a temperaturas elevadas se producen sustancias químicas que aumentan el daño celular”, remarcó la especialista.
Efectos sobre la salud metabólica
Acta también mencionó que un consumo frecuente de carne procesada se ha asociado con mayor probabilidad de obesidad, diabetes tipo 2 e inflamación crónica, debido a su alto contenido en grasas saturadas, sodio y aditivos, sumado a un bajo aporte de fibra y micronutrientes protectores.
¿Es necesario eliminarla por completo?
La especialista puntualizó que las evidencias no sugieren necesariamente eliminar estos productos totalmente, sino reducir su consumo de manera consciente. El principal problema surge cuando estos alimentos desplazan habitualmente a opciones frescas y nutritivas como carnes sin procesar, pescado, legumbres, huevos, verduras y frutas.
Un llamado a decisiones informadas
Comprender los verdaderos riesgos asociados a la carne procesada permite tomar decisiones alimentarias más fundamentadas. La salud, concluyó Acta, no depende de un solo alimento sino de patrones dietéticos mantenidos en el tiempo.
Disminuir el consumo de carnes procesadas y priorizar alimentos frescos y poco procesados constituye una estrategia clave para preservar la salud a largo plazo.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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