Fuente: Hoy Digital
Confundir un dolor lumbar con un problema de cadera, o viceversa, puede retrasar y limitar la recuperación del paciente.
Por esta razón, es fundamental acudir a un profesional de la salud, como el médico fisiatra, para que realice una historia clínica adecuada, junto con una evaluación física y funcional que permita identificar la causa del dolor y diseñar un tratamiento oportuno dirigido directamente a la raíz del problema, logrando así una mejora duradera y evitando recaídas.
En la mayoría de las situaciones, el abordaje terapéutico incluye medidas conservadoras, como el control del dolor mediante técnicas como ultrasonido, aplicación de frío y calor, electroestimulación, terapia con ondas de choque, láser y ejercicios terapéuticos enfocados en estirar y fortalecer la zona afectada. Además, se trabaja en la corrección de la higiene postural, inyecciones intraarticulares o musculares, ajustes en las actividades diarias que puedan desencadenar el dolor y el entrenamiento del paciente para mantener estos hábitos en su vida cotidiana.
Actualmente, en muchas ocasiones se prioriza eliminar el dolor sin identificar claramente su origen, lo que provoca que la recuperación no sea efectiva o solo temporal. Determinar la fuente precisa de los síntomas resulta esencial para ofrecer una mejor calidad de vida que perdure a lo largo del tiempo.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









Agregar Comentario