Fuente: Hoy Digital
La monarquía británica continúa siendo afectada por las repercusiones de los ‘papeles de Epstein’ por cuarto día consecutivo; mientras el sábado el expríncipe Andrés fue captado arrodillado junto a una mujer en una situación comprometida, hoy es Sarah Ferguson, su exesposa, quien acapara la atención debido a su prolongada y cercana relación con el millonario estadounidense.
Esta mañana, la fundación Sarah’s Trust, creada por ella en 2020, comunicó que cesará sus actividades próximamente, tras “varios meses de discusión”, aunque no se especificaron los motivos. Este anuncio llega luego de que el nombre de Ferguson volviera a destacar en titulares por sus estrechos vínculos con el millonario.
Los numerosos mensajes filtrados muestran una relación fraternal que combina admiración, confianza y apoyo económico.
Entre los textos presuntamente enviados por Ferguson a Epstein entre 2009 y 2010 se leen expresiones como: “Gracias por ser el hermano que siempre quise tener”; “Eres una leyenda”; “No tengo palabras para describir mi amor y gratitud por tu generosidad y amabilidad”; o “Estoy a tu servicio: cásate conmigo”.
En esa época ya se conocía públicamente el perfil pederasta de Epstein, quien en julio de 2008 había sido condenado a 15 meses bajo arresto domiciliario. Al igual que otras figuras públicas, Sarah mantuvo contacto con él pese a negar públicamente dicha relación.
En 2009, otro supuesto correo de la entonces duquesa de York le solicitaba a Epstein ayuda económica directa: “Necesito urgentemente 20.000 libras (27.000 dólares) para pagar la renta hoy. El casero me amenaza con acudir a los periódicos si no pago”, le escribía. No está claro si Epstein le envió ese dinero.
En marzo de 2011, en una entrevista para Evening Standard, Ferguson reconoció haber recibido 15.000 libras de Epstein y expresó arrepentimiento: “En cuanto pueda, devuelvo el dinero y ya nunca más tendré nada que ver con Jeffrey Epstein”.
Sin embargo, un mes después contactó al millonario desde una cuenta privada y le confesó que esas declaraciones las hizo “paralizada por el miedo”, pidiéndole “humildemente perdón”. “Sé que te sientes horriblemente defraudado por mí (…) Siempre has sido un amigo superior, firme y generoso para mí y mi familia”, escribió.
Aunque se divorciaron, la exduquesa de York y el expríncipe Andrés nunca cortaron totalmente su vínculo; en años recientes compartieron techo en la mansión Royal Lodge hasta que el rey Carlos III les ordenó dejarla en octubre pasado, salida que según medios británicos podría concretarse en breve.
Sarah Ferguson ha mantenido un estilo de vida elevado tras la separación y ha permanecido callada durante los últimos meses en que su exmarido y compañero enfrentaba escándalos recurrentes. No se sabe si la acompañará a su nueva residencia en Sandringham, propiedad privada del rey pero no oficial de la Corona.
Hace quince años, en medio del intercambio epistolar entre Epstein y Ferguson, ella le confesaba sus temores sobre perder su reputación: “La prensa británica está lista para exterminarme (…) Tengo que volver (al Reino Unido) a ponerme frente al juez y el jurado y que me vuelvan a colgar. Como dije, ninguna mujer ha abandonado la familia real con la cabeza entera, y si no me pueden decapitar, entonces me deshonrarán”.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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