Fuente: Listin diario
Cerca de 500 personas se reunieron en la Universidad Central de Venezuela (UCV), la institución educativa más relevante del país.
El martes, estudiantes universitarios junto a familiares de presos políticos demandaron rapidez en la aprobación de una ley de amnistía prometida tras la caída de Nicolás Maduro, en una manifestación que revive voces de protesta silenciadas por la represión.
Alrededor de 500 personas se congregaron en la Universidad Central de Venezuela (UCV), la principal del país.
“La libertad está en la calle y nadie la detiene”, coreaban los presentes. “La gente se pregunta qué es lo que ven, son los estudiantes en las calles nuevamente”, repetían en la concentración.
Las protestas contra el Gobierno eran poco comunes en Venezuela luego de la represión que siguió a las manifestaciones contra la cuestionada reelección de Maduro en 2024, que resultaron en más de 2.000 detenciones bajo acusaciones de “terrorismo”.
La manifestación del martes coincide con el primer mes desde la incursión militar estadounidense que capturó a Maduro y a su esposa, Cilia Flores. El chavismo convocó para este martes una “gran marcha”.
Delcy Rodríguez, vicepresidenta y ahora al mando, impulsa bajo presión de Washington una ley de amnistía general que cubriría los 27 años del régimen chavista. Además, ordenó clausurar la cárcel del Helicoide, señalada como un centro donde se practican torturas.
El proyecto de ley de amnistía no fue incluido en el orden del día del Parlamento para este martes.
“Esto evidencia la falta de voluntad del Gobierno”, señaló a la AFP Miguelangel Suárez, presidente de la federación de centros estudiantiles de la UCV.
En el pasado, el movimiento estudiantil desafió al Gobierno de Maduro con protestas en 2014 y 2017, que luego se extendieron a toda la población.
La brutalidad ejercida en esos episodios llevó a abrir una investigación por crímenes de lesa humanidad ante la Corte Penal Internacional.
“Ya basta de secuestrar a las personas y mantenerlas presas durante años sin presentar pruebas. Esto es inhumano”, afirmó Jorge Marín, de 57 años. “Por eso estoy aquí pidiendo justicia y libertad para ellos; queremos que se les restituyan sus derechos”.
Presos políticos recientemente liberados, como el activista Javier Tarazona, asistieron a la protesta. Allí se abrazaron con familiares de otros detenidos en emotivos reencuentros que finalizaron entre lágrimas.
Una madre que denunció la desaparición forzada de su hija se desmayó mientras daba su discurso.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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