Fuente: Listin diario
Lograr que los avances científicos se traduzcan en beneficios tangibles para toda la población, sin que la ubicación geográfica o el nivel económico condicionen las probabilidades de vencer el cáncer, es fundamental.
El cáncer, considerado una enfermedad crónica, representa un desafío para la sociedad, las familias y los sistemas de salud en aspectos como la prevención, diagnóstico, tratamiento y cuidados paliativos.
Los indicadores relacionados con el cáncer (incidencia y mortalidad) muestran comportamientos distintos entre países desarrollados y en vías de desarrollo, reflejando las diferencias estructurales en los sistemas de salud, así como factores sociales y económicos que influyen en sus resultados.
De acuerdo con la doctora Rosa Haydeé Vassallo, directora médica del Instituto de Oncología ‘Dr. Heriberto Pieter’, en naciones como República Dominicana, con ingresos medios a bajos, la estrategia más eficiente es la prevención debido a su bajo costo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) respalda esta postura basándose en los resultados de supervivencia observados en países desarrollados donde existen programas de prevención efectivos y ampliamente implementados.
Entre las causas prevenibles del cáncer están el tabaquismo, sedentarismo, obesidad, consumo excesivo de alcohol e infecciones por virus oncogénicos, que representan más del 50% de los casos.
La especialista señala que el control de estos factores requiere un esfuerzo conjunto de la sociedad: familia, escuela y sistema de salud deben generar conocimiento y conciencia sobre esta enfermedad, además de comprometerse con la vacunación contra virus oncogénicos como el HPV y hepatitis B, así como con protocolos para detección temprana de cánceres de cérvix, mama, colon, próstata y pulmón. No obstante, la inversión destinada a prevención sigue siendo inferior a la que se destina a tratamientos curativos.
“El diagnóstico en etapas avanzadas representa una carga clínica que disminuye las posibilidades de curación y encarece el tratamiento. Es una realidad reiterada que tratar la enfermedad en fases tempranas resulta menos costoso que hacerlo en etapas avanzadas; sin embargo, esto aún no es comprendido por todos los actores involucrados. El retraso en el diagnóstico responde a múltiples causas: desconocimiento sobre la enfermedad y opciones terapéuticas, deficiencias en programas preventivos y centros de atención primaria, temor a enfrentar el diagnóstico, falta de recursos para acceder a servicios médicos y la recurrencia a medicinas alternativas costosas e ineficaces que pueden favorecer el avance del cáncer”, explica.
Los descubrimientos científicos en oncología avanzan rápidamente, beneficiando especialmente a pacientes con diagnóstico temprano y acceso a tratamientos innovadores como terapias dirigidas e inmunoterapia. Por ello, en países desarrollados ha disminuido la mortalidad por cáncer.
Estos dos elementos son fundamentales para la supervivencia del paciente oncológico; por tanto, se debería garantizar el acceso a los mejores métodos diagnósticos y terapéuticos sin importar el nivel socioeconómico.
“Las instituciones sanitarias deben garantizar y proteger el acceso oportuno al diagnóstico y tratamiento para estos pacientes con el fin de lograr la remisión de la enfermedad y mejorar su tasa de supervivencia”, subraya Vassallo.
En síntesis, para 2026 podemos afirmar que si se implementan programas preventivos adecuados y se facilita un diagnóstico y tratamiento oportuno habrá un aumento significativo en la supervivencia de los pacientes con cáncer.
Para ese año, esta enfermedad no será sólo un asunto clínico sino también un problema social, económico y político. La oncología moderna demanda sistemas de salud más robustos, gestión transparente, inversión constante y una perspectiva orientada a la equidad.
El desafío está planteado: transformar los avances científicos en beneficios reales para toda la población sin que factores como residencia o nivel económico condicionen las oportunidades de sobrevivir al cáncer.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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