Fuente: Listin diario
Dos amigos ocupaban asientos en la primera fila de un teatro para ver la actuación de un conocido. El espectáculo fue magnífico y al concluir, el público se puso de pie y aplaudió con entusiasmo.
Los dos jóvenes también se levantaron; sin embargo, uno optó por ser el centro de atención con aplausos tímidos y una frase alejada de la realidad: “Eso lo pudo realizar cualquiera”, fueron sus palabras.
Su amigo, sin embargo, lo miró y le respondió con unas palabras que tocaron lo más profundo de su ser: “¡Bárbaro! Recuerda que el sol sale para todos”.
Es algo sencillo de comprender, está presente y debería practicarse sin temor. Apoyar a los demás va más allá de un mensaje motivacional; es fundamental respaldar incluso desde la distancia y también contribuimos al desear el bien sin esperar nada a cambio.
En ocasiones no vemos las largas noches de preparación, los rechazos, las motivaciones en momentos oscuros y las ganas de seguir adelante a pesar de todo.
Podemos marcar la diferencia y alentar a quienes deciden perseguir sus sueños con un deseo y anhelo únicos.
¿Qué tiempo se pierde al desear el bien? Ninguno. De hecho, las bendiciones surgen en esa etapa del proceso, cuando aceptas que cada uno tiene su momento para brillar.
A veces estamos en la última fila del público y otras somos los protagonistas. Cuesta entenderlo, pero al final el sol sale para todos.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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