Fuente: Deutsche Welle
EE. UU. muestra un tono conciliador en la Conferencia de Seguridad de Múnich, pero persisten las discrepancias con Europa.
La trama de la Conferencia de Seguridad de Múnich (CSM) 2026 estuvo marcada por un escándalo del año anterior. En esa ocasión, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, enfrió el ambiente en la sala con una crítica euroescéptica. Nunca antes las posiciones entre estadounidenses y europeos habían estado tan distanciadas en esta conferencia.
Un año después, el evento celebrado en Múnich del 13 al 15 de febrero de 2026 se centró en la actualidad: ¿qué esperan Estados Unidos y Europa tras un año desde la asunción del presidente Donald Trump? El canciller alemán, Friedrich Merz, fue quien inauguró el encuentro. Merz utilizó el escenario muniqués para exponer su visión sobre la política exterior alemana.
Merz se separó claramente de Trump y sus políticas, afirmando que “la lucha cultural del movimiento MAGA no es la nuestra” y destacando que “no creemos en los aranceles ni el proteccionismo, sino en el libre comercio”. Estas palabras le valieron el aplauso del público congregado en el hotel Bayerischer Hof, sede de la conferencia.
Hasta ese momento, el canciller alemán había sido prudente al criticar a Donald Trump, con quien asegura mantener una “buena relación”. Sin embargo, la amenaza de Trump de anexar Groenlandia, territorio danés, perturbó profundamente a los europeos y se puede decir que los desilusionó por completo.
Respecto a la alianza con Estados Unidos, Friedrich Merz afirmó que no debe abandonarse sino reconstruirse. El canciller prometió que Europa también contribuiría y señaló que el significativo rearme del ejército alemán es la aportación germana al esfuerzo conjunto. Con esto respondió a una crítica central del Gobierno Trump: que Europa depende demasiado de la protección estadounidense en lugar de fortalecer sus propias fuerzas armadas.
El mensaje clave de Merz fue “alianza sí, pero entre iguales”. “Las autocracias pueden tener seguidores; las democracias cuentan con socios y aliados”.
En la segunda jornada, el esperado discurso del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, confirmó varios aspectos de lo que Merz denominó una “brecha profunda” entre Estados Unidos y Europa.
Aunque Rubio mostró un tono mucho más respetuoso que JD Vance el año anterior, y elogió explícitamente los vínculos históricos entre ambas regiones, su mensaje fue claro: si Europa sigue el rumbo marcado por Donald Trump, la alianza continuará; de lo contrario, deberá valerse por sí misma.
Rubio criticó ampliamente una política energética excesivamente centrada en el clima, lamentó la casi nula contribución de Naciones Unidas para resolver problemas actuales y advirtió sobre una “ola sin precedentes de migración masiva” que afecta a ambos lados del Atlántico. “Hemos cometido estos errores juntos”, enfatizó Rubio, subrayando que bajo el liderazgo de Trump EE. UU. corregirá estos fallos y espera que Europa siga ese camino.
En este sentido, los representantes del Gobierno alemán no mostraron optimismo hacia Estados Unidos. La percepción general fue que iniciativas unilaterales por parte de una potencia como EE. UU. no bastan para solucionar los desafíos actuales. En muchos casos se escuchó también autocrítica. Aun así, las diferencias fundamentales entre ambas regiones permanecieron evidentes durante la Conferencia de Seguridad de Múnich.
Los europeos enfrentan esta situación con mayor confianza. “Deseo que podamos seguir defendiendo nuestros intereses y mantener nuestro rumbo incluso cuando las circunstancias sean adversas”, enfatizó Boris Pistorius (SPD), ministro de Defensa alemán, agregando: “En los debates sobre Groenlandia Europa ha demostrado capacidad para hacerlo”.
Además, los delegados europeos insistieron en participar en las negociaciones entre Estados Unidos y Rusia para poner fin a la guerra en Ucrania. Así lo solicitó Kaja Kallas, alta representante para Asuntos Exteriores de la Unión Europea, durante el último día del evento muniqués. Kallas expresó su incomprensión ante las críticas estadounidenses hacia Europa considerando todo lo positivo que esta tiene para ofrecer.
En Múnich quedó claro que aunque EE.UU. y Europa aseguran necesitarse mutuamente, estos socios históricamente cercanos han experimentado un notable distanciamiento.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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