Fuente: La Redacción/la_redaccia3n@proceso.com.mx
CRECIMIENTO DEL FENÓMENO “THERIAN” EN MÉXICO Y OTROS PAÍSES
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En las semanas recientes, el fenómeno conocido como “therian” ha cobrado gran popularidad en redes sociales mediante videos y fotografías de personas que aseguran tener una conexión profunda con animales.
Originado casi en secreto en los foros de internet de los años 90, este movimiento ha irrumpido en espacios públicos de países como Argentina, Uruguay y ahora México, desafiando las ideas tradicionales sobre la identidad humana.
Quienes se identifican como “therians” sostienen que no se trata simplemente de un disfraz, caracterización o juego de rol, sino que la esencia que reside en sus cuerpos es animal, no humana.
Mientras las convocatorias para encuentros multitudinarios de “therians” en ciudades como Ciudad de México, León, Guanajuato y Pachuca aumentan en plataformas digitales, la sociedad manifiesta confusión, alerta e incluso temor ante esta tendencia que, según varios usuarios en internet, difumina los límites entre la psicología y la locura.
El término “therian” proviene de la theriantropía, palabra con raíces griegas que combina ther (animal/bestia salvaje) con anthropos (humano). A diferencia de los furries, quienes forman parte de un fandom artístico o recreativo basado en animales antropomórficos, los “therians” afirman que su vínculo con un animal es una parte esencial y permanente de su identidad interior.
Esta identificación puede ser emocional, psicológica o espiritual, y suele centrarse en especies reales como lobos, aves, zorros o felinos, denominados por ellos como teriotipos.
En plataformas como X y TikTok abundan videos donde jóvenes saltan, trotan o emiten sonidos animales bajo la experiencia del shifting –la sensación de adoptar un estado animal– que se han vuelto virales.
No obstante, estas manifestaciones generan controversia no solo por su conducta inusual, sino porque muchos experimentan una marcada incomodidad con sus cuerpos humanos y emplean accesorios como máscaras y colas para aliviar esa disonancia.
Aunque esta tendencia lleva décadas existiendo, expertos señalan que las redes sociales y los espacios digitales han impulsado su visibilidad y permitido la creación de comunidades entre los “therians”, quienes actualmente se organizan a nivel mundial.
La academia internacional ha empezado a analizar este fenómeno desde perspectivas psicológicas y sociológicas para determinar si representa una nueva forma de diversidad identitaria o un trastorno clínico.
Estudios realizados por universidades del Reino Unido y Canadá sugieren que la mayoría de los “therians” mantienen contacto con la realidad y reconocen su biología humana, diferenciándose así de la theriantropía clínica, una condición psiquiátrica en la cual el individuo cree literalmente estar transformándose físicamente en un animal.
Esta controversia ha trascendido el mundo virtual y busca manifestarse en espacios urbanos mexicanos. En febrero de 2026 fueron lanzadas invitaciones para encuentros comunitarios en sitios emblemáticos como Ciudad Universitaria y los Arcos de la Calzada en León, donde más de mil personas confirmaron su participación a través de redes sociales.
Pachuca también ha sido señalada como punto de encuentro para quienes desean compartir esta perspectiva del ser; destaca la Ciudad del Conocimiento de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) como espacio para convivencias.
Hasta ahora ninguna autoridad oficial ha emitido comunicados respecto a estos eventos que parecen manifestaciones espontáneas de una subcultura que busca reconocimiento ante un mundo que observa con curiosidad, sospecha, rechazo, burlas e incomodidad.
Actualmente los desafíos para la sociedad e instituciones van más allá de comprender a estas comunidades y sus códigos –que incluyen términos como teriotipos o shifting–; deben definir cómo integrar estas expresiones identitarias no convencionales que han dejado el anonimato digital para reclamar un espacio físico dentro de un contexto cada vez más abierto a la exploración y expresión identitaria.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








