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Análisis del HiBy R6 Pro II: un reproductor portátil con Android abierto que te permite elegir el sonido de tu música

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Esta firma china se ha especializado en desarrollar reproductores portátiles, como el FiiO M15S que analizamos hace tiempo.

Fuente: La Razón

FiiO desembarca en España con su nuevo titán: un reproductor portátil que iguala el rendimiento de un equipo de música de salón

Cada vez que mencionamos HiBy en el ámbito de los DAP, lo hacemos refiriéndonos a la élite del sector. Esta firma china se ha especializado en desarrollar reproductores portátiles, como el FiiO M15S que analizamos hace tiempo. Desde entonces, he ganado mucha más experiencia con estos dispositivos, colocándome en una posición privilegiada.

Pero empecemos por el principio. En mi colección personal cuento con un reproductor de la marca, el HiBy R6 Pro Max. Es una auténtica joya técnica, tanto en conversión como en la precisión del control y la personalización sonora que ofrece al usuario, además de su versatilidad en conexiones y formatos compatibles. Solo tiene un pequeño inconveniente: su peso requiere llevarlo en un estuche para transportarlo cómodamente. Por lo demás, es ideal.

Tras esta experiencia, cuando asistí al evento de Zococity con medios en Valencia, pude probar un especie de sucesor espiritual, el R6 Pro II. Salí con ganas de pasar más tiempo con él para evaluar si estaba a la altura de su hermano mayor o incluso lo superaba; aunque me gustó mucho, tengo sentimientos encontrados —en el mejor sentido— que ahora os explico.

El HiBy R6 Pro II está disponible en la web oficial de Zococity, distribuidor autorizado en España, a un precio de 799,99 €.

Este modelo no intenta asemejarse a un smartphone con salida para auriculares. Su diseño es recto, sobrio y claramente funcional: sin curvas decorativas ni elementos visuales superfluos. Es un bloque compacto que transmite robustez desde el primer instante, más enfocado a herramienta técnica que a objeto ornamental.

La parte frontal mantiene esta misma línea: pantalla plana, marcos reducidos y una interfaz ordenada. Nada sobresale ni distrae; queda claro que el objetivo es que la música sea protagonista y no el diseño industrial. Todo está subordinado al uso práctico.

En la trasera encontramos el único detalle estético reconocible: la zona superior presenta un patrón similar a fibra de carbono que contrasta con la parte inferior estriada verticalmente. No es algo llamativo, pero sí suficiente para conferirle identidad propia: discreto y con carácter.

Los laterales siguen un enfoque totalmente físico y directo. En uno se ubican la ranura microSD junto a tres botones para controlar la reproducción: anterior, pausa/play y siguiente. En el otro lado están el botón de encendido, los controles independientes de volumen y un pequeño LED indicador; todo accesible táctilmente.

La base muestra una organización clara y segmentada: por un lado están las dos salidas de línea (3,5 mm y 4,4 mm balanceado); en el centro, el puerto USB-C que sirve para carga, salida digital coaxial y USB DAC; y al otro extremo las salidas para auriculares también en 3,5 mm y 4,4 mm.

En conjunto, el diseño refleja coherencia y madurez. No hay rueda de volumen ni elementos innecesarios; todo son botones físicos, conexiones claras y una estructura sólida. Puede que no sea el DAP más estilizado del mercado, pero cada detalle parece pensado para usuarios que lo emplean diariamente.

Antes de comenzar esta sección, me vino a la mente la palabra “abrumador”. Y es que las opciones que ofrece el fabricante realmente lo son; esto se traduce en la posibilidad de ajustar este DAP para que suene exactamente como deseas. No es exageración; esta característica proviene del R6 Pro Max.

La diferencia clave es que este R6 Pro II integra dos etapas de amplificación: una clase A y otra clase AB. Se espera que la primera brinde un sonido más cálido, redondo y musical aunque consuma más batería; mientras que la segunda ofrece una respuesta algo más aguda y eficiente energéticamente.

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He probado el R6 Pro II con distintos auriculares: unos FiiO FX15, FiiO FT5 con driver planar, cerrados Beyerdynamic, Dunu Titan S y Audio-Technica ATH-M20X. Es decir, perfiles variados en sensibilidad y exigencias diferentes. Sinceramente esperaba notar una diferencia más marcada entre ambas etapas.

La realidad fue que incluso con los FT5 —que son bastante reveladores— me costó percibir cambios consistentes entre Clase A y Clase AB. Puede deberse a sinergias concretas o percepción personal; o quizá la implementación está más equilibrada de lo teórico.

Por ello, siendo práctico mi consejo es sencillo: si no eres extremadamente sensible a matices muy sutiles y valoras autonomía, opta por Clase AB. El R6 Pro II ya ofrece alta resolución y control en ese modo sin sacrificar batería innecesariamente.

Como mencioné antes, comparte con su hermano mayor firma sonora, escena e imagen estérea. Durante todas mis pruebas con distintos cascos —considerando sus particularidades— se aprecia una firma cargada hacia medios cálidos sin saturar; graves controlados y agudos brillantes.

Aunque permite controlar infinitamente su perfil sonoro e incluso ajustarlo según los auriculares usados —modificando qué frecuencias realzar o atenuar— casi todas las pruebas iniciales las hice con configuración stock para medir su respuesta base antes de modificarla.

Con el ajuste predeterminado busqué evaluar la capacidad del dispositivo; luego usé el ecualizador paramétrico incorporado para adaptar la curva a cada par de auriculares: por ejemplo los FiiO FX15 y FT5 requirieron refuerzo grave y recorte agudo; los Dunu Titan S precisaron algo menos graves/medios y aumento en agudos altos.

Como siempre digo —y recalqué recientemente en mi guía sobre altavoces Hi-Fi— cualquier equipo debe probarse con tus fuentes habituales. Entiendo que este DAP está diseñado pensando en audiófilos exigentes; sin embargo mis gustos no entran dentro de ese perfil.

El tema “When the Kite String Pops” de Acid Bath sirvió para comprobar su respuesta ante música lo-fi; mientras “Runnin’ Wild” de Airbourne evaluó cómo responde Clase AB con medios frecuentes; “Black Album” de Metallica medí graves y transitorios; “Traced in Air” de Cynic sirvió para testear agudos mediante batería.

Al final comprobé que el R6 Pro II aguanta cualquier género devolviendo siempre imagen estérea amplia con instrumentos bien definidos y posicionados. Los graves tienen definición y contundencia; medios suaves resaltando guitarras y voces; agudos bajo control aunque algo coloreados.

Resumiendo este punto: pasa algo similar a cuando escuché altavoces Bowers & Wilkins 803 en Barcelona: muestra absolutamente todo aunque no sea completamente neutral; si una mezcla tiene defectos se notarán más; si está bien tratada será como un baño cálido cerebral. Ese perfil analítico no es negativo pero requiere experiencia auditiva previa.

Un aspecto distintivo del R6 Pro II frente a otros DAPs es no estar encerrado en ecosistemas cerrados: corre Android 12 abierto con Play Store completo, transformando la experiencia pues puedes instalar Tidal, Qobuz, Spotify o YouTube sin restricciones. No es un sistema capado sino un dispositivo Android optimizado para audio.

Clave aquí es cómo HiBy ha desarrollado su capa sobre Android: va más allá del launcher convencional integrando Direct Transport Audio (DTA), sorteando limitaciones del sistema operativo en conversión frecuencia-muestreo. Esto asegura reproducción bit-perfect desde cualquier app no solo HiBy Music —un salto real para quien viene usando smartphone con dongle.

En cuanto a rendimiento el Snapdragon 665 junto a 6 GB RAM no hacen del aparato un móvil gaming pero ofrece fluidez total: navegación rápida, buena respuesta táctil y multitarea sin problemas mayores. Puede haber micro-lags puntuales en apps pesadas pero nada crítico ni molesto.

La aplicación HiBy Music probablemente sea una de las mejores dentro del segmento: escanea grandes bibliotecas sin dificultad, permite transferencias vía Wi-Fi desde navegador web, descarga letras/carátulas automáticamente y dispone varias skins personalizables visualmente. Se nota madurez del software porque usarla es agradable.

Luego está toda la suite para ajustar sonido: MSEB es uno de los puntos fuertes —un ecualizador fácil de entender mediante descriptores como temperatura o sibilancia aplicado globalmente— facilitando modificar carácter sonoro sin necesidad de conocimientos técnicos profundos sobre frecuencias específicas.

Para usuarios avanzados se añadió ecualizador paramétrico completo junto a plugins como convolución o control dinámico —ya entrando en terreno serio— permitiendo cargar impulsos acústicos o fijar sample rate entre otras opciones DSP poco usuales en este segmento precio.

Existe también modo Pure Audio que desactiva funciones Android como Bluetooth o USB-DAC enfocándose exclusivamente en reproducción local; mejora sonora sutil pero útil para puristas sin distracciones externas.

La conectividad inalámbrica resulta completa: Bluetooth bidireccional con LDAC/UAT, Wi-Fi doble banda compatible AirPlay/DLNA además de mando remoto mediante HiByCast permitiendo integrarlo en setups domésticos sin necesidad tenerlo siempre a mano. Lo probé enviando música vía streaming Tidal Connect a mi streamer principal sin contratiempos.

No todo es perfecto: batería cae rápido usando Clase A; modo USB-DAC introduce ligero retardo descartándolo para vídeo/juegos; carece sensor brillo automático y botones físicos podrían ser más firmes. Detalles menores pero dignos mencionar.

Otro punto importante (como ya me ocurrió con R6 Pro Max) es que los DAPs HiBy vienen limitados por volumen inicialmente debido normativa europea; esta restricción puede desactivarse desde opciones desarrollador sencillamente. Tras quitar límite potencia sobra para mover casi cualquier auricular con autoridad.

En definitiva software no es complemento sino pilar fundamental del R6 Pro II: no solo suena bien sino ofrece herramientas amplias para control/ajuste/libertad total al oyente habitual —quien busca DAP para uso diario (en mi caso convive con walkman/discman e incluso Samsung Galaxy S25 Ultra)— quiere precisamente eso: libertad lejos del algoritmo cerrado habitual.

Desde casa recomiendo ampliamente también al hermano mayor HiBy R6 Pro Max si buscas conversión digital-analógica distinta (chips ESS frente AKM aquí), etapa clase A pura aunque implica calentamiento notable pero sonido increíblemente musical; caro pero justifica inversión según mi experiencia personal.

Por otra parte dentro rango precio parecido hay FiiO M33 R2R apostando por arquitectura DAC R2R muy fuerte últimamente; FiiO Music está por debajo respecto madurez vs HiBy Music pero no deja de ser buena opción si buscas sonido más “analógico” eficiente frente chips delta-sigma tradicionales además FiiO eleva nivel DAPs rápidamente.

El HiBy R6 Pro II destaca ante todo por coherencia: sin artificios ni revoluciones falsas ofrece base técnica sólida acompañada por Android muy útil e impresionante margen ajuste sonoro difícilmente igualable dentro segmento precio medio-alto pensado para usuarios interesados en intervenir activamente no solo reproducir pasivamente.

En cuanto a sonido no radica tanto diferencia entre etapas Clase A/AB (más teórica que práctica) sino capacidad mantener escena/escenario separación autoridad conectando prácticamente cualquier auricular compatible; perfil no plano o neutro total pero sí muy resolutivo e interesante cualidad esencial.

En software juega claramente otra liga frente muchos DAPs anclados en viejas versiones Android o ecosistemas cerrados gracias Play Store completo + DTA adaptado + MSEB + eq paramétrico + plugins avanzados + control ganancia integrado… aquí hay herramientas reales sin sensación limitante sino plena libertad sonora donde decidir activamente cómo quieres escuchar tu música favorita.

No es perfecto: autonomía justa usando Clase A; USB-DAC poco ideal multimedia; detalles mejorables físicos menores… pero globalmente logra equilibrio difícil entre potencia versatilidad control sin convertirse en dispositivo pesado incómodo ni tosco. Para quien busca reproductor dedicado distinto a simple “móvil sin SIM” supone apuesta muy seria e interesante.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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