Fuente: Listin diario
Un conjunto de mujeres asciende una colina y alzan la voz hacia una prisión en Venezuela. “¡Resiste, tu familia no desiste!”, claman mientras reciben un ruido de respuesta desde el interior del pabellón.
Son parientes de presos políticos que aguardan su liberación amparados en una reciente ley de amnistía.
Desde hace más de un mes permanecen en un campamento improvisado a escasos metros de la entrada del penal del Rodeo I, situado en las afueras de Caracas.
Según la ONG Foro Penal, este centro penitenciario alberga alrededor de 120 detenidos. Muchos están implicados en casos militares que quedan fuera de la amnistía.
“Para mí fue muy decepcionante, porque se excluyen muchos casos, muchísimos diría yo”, expresó Maryoling González en declaraciones a AFP. “Solo nos queda aferrarnos a Dios, que es el único que puede ayudarnos a salir de esta situación”.
Su esposo, Ebro Delgado, es un militar preso desde 2022.
“Somos conscientes de que la ley de amnistía no cubre a nuestros familiares”, agregó Hiowanka Ávila, de 39 años. Su hermano, Henryberth Rivas, fue acusado de participar en un intento de magnicidio con drones contra Maduro en 2018.
– “Manipulación” –
El asentamiento improvisado de tiendas y colchones frente al Rodeo I comenzó pocos días después del primer anuncio de excarcelaciones, el 8 de enero, tres días tras la llegada al poder de Delcy Rodríguez luego de la captura de Nicolás Maduro durante una incursión estadounidense.
Desde entonces, más de 400 presos políticos han recibido libertad condicional, según Foro Penal.
En teoría, la ley abarca los 27 años del chavismo, aunque el texto detalla 13 momentos específicos, desde el golpe de Estado a Hugo Chávez en 2002 hasta las protestas contra la reelección de Nicolás Maduro en 2024.
Foro Penal denunció que el periodo realmente cubierto por la ley equivale a 20 meses.
“La persecución y prisión política no ha sido algo aislado ni esporádico; ha sido continua”, afirmó Gonzalo Himiob, director de Foro Penal, durante una rueda de prensa.
Hiowanka Ávila se muestra escéptica respecto a esta etapa de liberaciones.
“He visto cómo actúa el Estado (…) he presenciado varias puertas giratorias y durante todos estos años la manipulación por parte de las autoridades”, comentó. “Aquí seguimos firmes y esperando tomar acciones para continuar reclamando por la libertad de nuestros familiares”.
– “Hechos, no palabras” –
Maryoling González recordó el sobreseimiento del caso contra el fallecido presidente Hugo Chávez por su fallido golpe en 1992 al criticar la exclusión del ámbito militar en la amnistía.
Dicha amnistía le permitió postularse a las elecciones presidenciales que ganó en 1998.
“Si en algún momento algunos fueron perdonados por haber participado en un golpe de Estado, ¿por qué estas personas privadas de libertad no pueden ser perdonadas igual?”, cuestionó González, quien tiene 43 años.
El diputado Jorge Arreaza, jefe de la comisión redactora de la ley, aclaró previamente que “la justicia militar también atenderá esos casos y otorgará beneficios donde corresponda”.
Frente a los calabozos conocidos como Zona 7 de la Policía Nacional en Caracas se estableció otro campamento improvisado.
Allí los familiares organizaron incluso una huelga de hambre durante 136 horas que concluyó tras aprobarse la amnistía.
Narwin Gil fue la única persona que soportó toda la huelga y advirtió que mantendrá la presión hasta que todos los presos políticos en esa prisión sean liberados.
“Hasta que no salgan todos, aquí seguiremos pacíficamente”, dijo a AFP. “Necesitamos hechos, no palabras”, añadió agotada al finalizar su protesta.
María Escalona, de 41 años, esperaba su turno para visitar a su esposo detenido desde septiembre. “Espero que salga hoy para su cumpleaños”, manifestó. Llevaba un dulce para celebrar esa fecha especial.
“Julio Velazco, te amo”, escribió con marcador sobre el envase desechable decorado con un corazón.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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