Fuente: Listin diario
Desde julio del año pasado, el Hospital Cabral y Báez cuenta con la primera residencia de Pie Diabético en la región norte.
El doctor Ouel Sosa, jefe de cirugía del hospital y responsable de esta residencia, explica que “el pie diabético es una complicación propia de la diabetes; un paciente con esta condición puede desarrollar a lo largo de su vida problemas en las extremidades inferiores, que pueden infectarse, ulcerarse y llegar incluso a requerir amputación”.
Durante más de 30 años, el Hospital Regional Universitario José María Cabral y Báez ha atendido pacientes con úlceras en los pies causadas por la diabetes; sin embargo, hasta hace poco solo se brindaban cuidados paliativos, ya que no existía un programa especializado que abordara la enfermedad de manera integral.
Desde julio del año pasado, este centro médico dispone de la primera residencia especializada en Pie Diabético en la zona norte.
Esta subespecialidad requiere que el médico interesado sea cirujano general y luego complete un periodo de dos años en la formación específica.
Actualmente, hay dos residentes dedicados a esta área, aunque también algunos residentes de cirugía general realizan rotaciones en el servicio.
Según el doctor Sosa, la creación de esta residencia surgió porque hasta hace aproximadamente un año esta área estaba bajo el departamento de cirugía sin un manejo integral ni médico de cabecera para los pacientes.
“Nos planteamos cómo podíamos ayudar mejor a estos pacientes y creamos esta escuela. En Santo Domingo existen residencias similares, pero en el norte no había ninguna; por eso decidimos protocolizar y manejar a estos pacientes desde un enfoque multidisciplinario”, señaló el especialista.
Además, destacó que el hospital atiende toda la zona norte y que desde la apertura de la residencia reciben alrededor de 30 pacientes mensuales con esta condición. A pesar del volumen, han logrado reducir considerablemente el número de amputaciones.
“Antes amputábamos entre siete y diez pacientes por semana. Ahora hay días sin ninguna amputación, aunque en ocasiones llegan casos muy complejos donde se realizan hasta tres amputaciones en un día”, explicó Sosa.
Detalló que estas amputaciones corresponden a pacientes referidos por emergencia, ya que quienes reciben tratamiento oportuno tienen menos riesgo de perder una extremidad inferior.
Como motivo de preocupación, mencionó que cada vez se observa a personas más jóvenes con daños severos en miembros inferiores; “es común ver pacientes menores de 50 años con pie diabético en estado crítico”.
La doctora Jennifer Polanco, residente del programa, contó que la experiencia cercana con un vecino afectado fue lo que la motivó a especializarse en esta área.
“Vi cómo mi vecino tenía una úlcera en el pie; sabía que era pie diabético por mis estudios médicos. Luego le tuvieron que amputar una pierna y fue doloroso ver cómo cayó en depresión y falleció por ello. Ahí entendí que hay que salvar los pies”, relató Polanco.
En esta unidad se utilizan diversas terapias para tratar el pie diabético, entre ellas el plasma rico en plaquetas y Heberprot. Este último medicamento se aplica aquí siendo el segundo hospital del país que lo utiliza; está incluido dentro del programa de alto costo.
También cuentan con terapia de presión negativa y cámara hiperbárica; aunque esta última es costosa y no está cubierta por seguros, ha demostrado buenos resultados para los pacientes.
El seguimiento es multidisciplinario: los pacientes son derivados a especialistas en nutrición, fisiatría, psicología y psiquiatría cuando requieren apoyo adicional o están próximos a una amputación.
La enfermería juega un papel fundamental al brindar soporte en los cuidados y durante las intervenciones médicas.
El doctor Sosa indicó que los habitantes de Santiago pueden acudir directamente al hospital y dirigirse al área de pie diabético ubicada en el primer nivel, donde se les abrirá un expediente clínico e iniciará su tratamiento disciplinario.
Para quienes viven fuera de Santiago, recomienda primero acudir a sus centros locales para ser evaluados por cirujanos o endocrinólogos; si se detecta necesidad de atención especializada, los médicos locales pueden contactar al Cabral y Báez para coordinar una evaluación inicial.
Tras la valoración, si se determina que el tratamiento debe comenzar en Santiago, así se hará; posteriormente algunos pacientes son remitidos a sus ciudades para continuar seguimiento, evitando sobrecarga hospitalaria y garantizando mejor atención.
Ana Delia Arias es paciente del servicio desde hace ocho meses; vive con diabetes desde hace más de 15 años pero durante mucho tiempo no siguió dieta ni comprendió la gravedad de su enfermedad.
“Pensaba que con solo tomar medicamentos estaba bien; cuando empecé a limpiarme el pie aquí y hacerme las pruebas necesarias entendí que no iba por buen camino”, contó Arias.
Al inicio acudía cada dos días al hospital y ahora asiste cada cinco debido a su mejoría.
“Me siento como salvada; cuando llego a casa tengo como una nueva luz. Ya espero con ganas los días para venir”, manifestó la paciente.
Ella recomienda a otros pacientes consultar profesionales, seguir las indicaciones dietéticas y no temer hablar con los médicos: “Además de ser doctores son como amigos; uno habla con ellos como si fueran familia”, afirmó Ana Delia.
Los especialistas coinciden en destacar que la prevención es clave para evitar el desarrollo del pie diabético; aconsejan revisar diariamente los pies, secar bien entre los dedos, tener cuidado al cortar las uñas y mantener una alimentación equilibrada para prevenir complicaciones.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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