Salud

Beber agua de mar podría dañar el corazón y los riñones

9104950989.png

Fuente: Listin diario

El consumo y la ingesta de agua de mar se ha popularizado en redes sociales e internet, pero especialistas médicos descartan su uso como tratamiento para fortalecer músculos y resistencia, tal como afirman algunos entrenadores.

El agua de mar contiene 35 gramos de sal por litro, es decir, un 3.5%, mientras que la sangre humana solo posee 9 gramos o un 0.9% de sal; así, el agua marina contrarresta los niveles presentes en el plasma.

Generalmente, a profundidades mayores a 600 metros en el mar, el agua contiene nutrientes y podría ser analizada y purificada para eliminar toxinas antes de su consumo; sin embargo, esta no es la práctica seguida por “influencers” y expertos en fitness, quienes la emplean directamente, lo que representa un riesgo para el sistema digestivo al ingerir una cantidad de sodio cuatro veces superior a la recomendada.

Entre los peligros del consumo de agua de mar está la exposición a bacterias como Escherichia coli, salmonela y virus que pueden provocar diarreas graves y sepsis; además, un exceso de sodio en la sangre puede ocasionar la muerte, especialmente en personas con antecedentes médicos vulnerables.

Para que el agua de mar sea segura para consumir, debe diluirse cuatro veces con agua potable, procedimiento que solo pueden realizar expertos en laboratorios que controlen los niveles de contaminación.

El gastroenterólogo Humberto Brito Leclerc explicó que al beber agua de mar aumenta el sodio en sangre produciendo hipernatremia; para protegerse, el cuerpo extrae agua de las células para diluir la sal, lo cual genera una deshidratación severa.

“Poner el agua al sol no elimina todas las bacterias; puede eliminar algunas, pero los parásitos y virus permanecen, al igual que los microplásticos provocados por la contaminación marítima”, afirmó.

Asimismo agregó: “La contaminación plástica no desaparece con el sol; habría que hervirla y eso dejaría solo la sal marina”, comentó Leclerc en entrevista con este medio.

El especialista señaló que un colega internista ha atendido varios pacientes con hipertensión y edemas causados por niveles elevados de sodio.

TRA Podcast Studios

“Para lograr que el agua de mar tenga la misma concentración del plasma sanguíneo debe diluirse cuatro veces en un solvente para ser isotónica; nadie mide las cantidades exactas y aunque lo hiciera, perdería el efecto del agua de mar porque estaría bebiendo una solución salina normal”, añadió.

El consumo habitual de agua marina puede provocar hipertensión, alteraciones metabólicas, deshidratación, mareos, síntomas gastrointestinales, diarrea, insuficiencia renal, hiponatremia, sed intensa, sequedad bucal, letargo, debilidad, alteraciones en la conciencia y convulsiones; en casos extremos podría causar coma o hemorragias intracerebrales.

Las personas que ingieren agua de mar corren riesgo de septicemia porque sus órganos no logran eliminar el exceso de sodio consumido.

Un artículo publicado en la revista europea de epidemiología titulado “Resultados adversos para la salud asociados con el consumo de agua altamente salina: una revisión sistemática” señala que mujeres embarazadas que toman agua salina pueden desarrollar hipertensión gestacional y sufrir pérdida fetal.

De igual forma, investigaciones del Servicio Oceanográfico Nacional y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos indican que los humanos ingieren sal diariamente y consumen líquidos que ayudan a mantener niveles saludables en el organismo.

Las células vivas requieren cloruro de sodio para conservar sus reacciones químicas y equilibrio; sin embargo, un exceso puede resultar fatal.

Además, los riñones solo son capaces de producir orina menos salada que el agua marina; por eso quien bebe este líquido debe ingerir grandes cantidades de agua normal para eliminarlo mediante la orina antes de que provoque sed intensa e intente hidratar el cuerpo.

La cardióloga Carmen Encarnación explicó que consumir 250 centímetros cúbicos de agua marina equivale a ingerir cerca de 8.75 gramos de sales, es decir, el doble del límite recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), equivalente a una cucharadita rasa de café.

“El aumento del sodio por medio del agua salada incrementa el volumen sanguíneo y eleva la presión arterial aunque se esté bajo medicación antihipertensiva; algunos medicamentos pierden eficacia o quedan anulados por esto, elevando aún más la presión arterial”, advirtió Encarnación.

Destacó que pacientes con enfermedades cardiovasculares que consumen agua marina podrían desarrollar edemas en extremidades inferiores, acumulación líquida pulmonar y dificultad respiratoria.

La especialista en nefrología Yohanna Valdez señaló que aunque no existen estudios concluyentes sobre beneficios del consumo directo del agua marina, se supervisan investigaciones sobre minerales y nutrientes presentes en el Deep sea water (agua profunda).

“Existen diversos estudios principalmente asiáticos que exploran posibles beneficios para personas sanas activas físicamente”, indicó Valdez.

Comentó que quienes beben este tipo de agua buscan reponer electrolitos y minerales similares a los encontrados en bebidas energéticas aunque las diferencias nutricionales persisten pese a procesos químicos aplicados al líquido marino.

“Cuando deportistas o entrenadores toman agua marina pueden generar desequilibrios hidroelectrolíticos”, añadió.

Las investigaciones científicas sobre terapias atléticas basadas en agua marina se remontan al fisiólogo francés René Quinton, quien observó que la concentración mineral del agua marina era similar a la encontrada en sangre humana.

Según datos proporcionados por la Fundación René Quinton, su trabajo se centró en utilizar esta agua oceánica diluida y purificada mediante vía intravenosa para regenerar células dañadas; dicha solución isotónica (0.9%) es comparable a las usadas por médicos en hospitales.

En sus primeros estudios Quinton identificó 15 elementos químicos del sistema periódico presentes en el agua marine e incorporó posteriormente otros cinco elementos adicionales sospechando haber identificado todos los existentes allí.

No obstante, investigaciones recientes han comprobado que varios componentes del líquido marino pueden contribuir a desequilibrios en el organismo humano.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

TRA Digital

GRATIS
VER