Fuente: Sindy Rodríguez/sindy_rodriguez@tiempo.hn
Estados Unidos. El presidente Donald Trump confirmó que su administración mantiene diálogos con las autoridades cubanas, incluso insinuó que estos podrían conducir a una especie de “toma amistosa y controlada” del país caribeño, según informó Infoabe.
Trump se dirigió a los periodistas frente a la Casa Blanca antes de partir hacia Texas. Indicó que La Habana enfrenta una severa crisis económica y por ese motivo sus dirigentes aceptaron iniciar conversaciones con Washington. El mandatario describió a Cuba como una nación con serios problemas financieros y aseguró que “está hablando con nosotros ahora”.
“Quizás tengamos una toma amistosa de control sobre Cuba”, afirmó Trump. Además, añadió que esto podría resultar “muy positivo” para los cubanos que residen en Estados Unidos y que, según él, anhelan un cambio en la isla.
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En las últimas semanas, el Gobierno de Trump ha incrementado la presión sobre Cuba. Ha impuesto sanciones más rigurosas y bloqueado suministros clave, como el petróleo venezolano, que era un apoyo vital para la economía cubana. Esta situación ha agravado la escasez de alimentos, combustibles y otros recursos.
La administración estadounidense también comunicó que permitirá a empresas energéticas de EE. UU. enviar combustible a compañías privadas cubanas. Esta medida tiene como objetivo fortalecer al sector privado en la isla y, simultáneamente, aumentar su dependencia económica con Estados Unidos.
Las declaraciones de Trump surgieron en medio de tensiones entre ambos países debido a un incidente ocurrido esta semana. Cuba informó que sus fuerzas mataron a cuatro hombres que intentaron ingresar a la isla desde Florida en una lancha rápida registrada en Estados Unidos y que dispararon contra los guardacostas. Las autoridades cubanas calificaron a los ocupantes de la embarcación como “terroristas”.
El viceministro de Relaciones Exteriores cubano, Carlos Fernández de Cossío, señaló que las autoridades estadounidenses han mostrado disposición para colaborar en la investigación del hecho, pese a la fuerte retórica entre ambos gobiernos.
Por su parte, el secretario de Estado Marco Rubio aseguró que Estados Unidos investigará el suceso antes de tomar cualquier decisión. Rubio es conocido por mantener una postura muy crítica hacia el régimen cubano desde sus años en el Senado.
Las relaciones entre Washington y La Habana han estado marcadas por décadas de desconfianza. Trump ha reinstaurado y reforzado sanciones que habían sido flexibilizadas en administraciones previas. Tras la caída del presidente venezolano Nicolás Maduro, aliado de Cuba, la presión sobre la isla se incrementó notablemente.
En este contexto, Trump ha mencionado públicamente la posibilidad de intervenciones más directas en Cuba. Sus comentarios acerca de una “toma amistosa” sugieren un cambio estratégico, aunque no especificó cómo se llevaría a cabo ni qué pasos seguiría su Gobierno para lograrlo.
La historia de enfrentamientos entre exiliados cubanos y el Gobierno isleño es extensa. Episodios como la invasión de Bahía de Cochinos en 1961 o el atentado contra un avión cubano en 1976 han marcado la percepción que La Habana tiene sobre amenazas externas. Ese legado histórico alimenta la actual desconfianza y polarización política respecto a las relaciones bilaterales.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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