Fuente: Listin diario
Trump invita a los iraníes a tomar el control tras la ofensiva militar
Al anunciar la operación el pasado sábado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, instó a la población de Irán a asumir el poder una vez concluida la campaña militar.
La eliminación del líder supremo Alí Jamenei, junto con la ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos, obliga al régimen iraní a replantear completamente su estrategia si desea sobrevivir, enfrentando una oposición fragmentada y un pueblo que por ahora no se atreve a manifestarse en las calles.
Cuando se dio a conocer la ofensiva el sábado, Trump animó a los iraníes a hacerse con el mando tras la culminación de las acciones militares.
Este llamado es especialmente significativo, dado que ocurrió un mes y medio después de las multitudinarias protestas contra la república islámica, que fueron reprimidas violentamente por las autoridades.
Tras el fallecimiento de Jamenei el sábado, Irán está actualmente bajo el mando de un triunvirato encargado de la transición.
Este grupo lo integran el presidente Masud Pezeshkian, el jefe del poder judicial Gholamhosein Mohseni Ejei, y Alireza Arafi, líder religioso miembro tanto de la Asamblea de Expertos como del Consejo de los Guardianes de la Revolución.
Por ahora, “el país parece estar contenido”, señala Pierre Razoux de la Federación Mediterránea de Estudios Estratégicos (FMES) en diálogo con AFP.
Según explica, con el cierre de universidades, el bloqueo de internet y la vigilancia en las calles se ha hecho “todo lo posible para impedir nuevas manifestaciones”.
Mientras continúe operando el aparato represivo—que incluye alrededor de 600.000 miembros de las milicias prorrégimen basiji—”es poco probable que la población vuelva a salir a protestar contra la república islámica”.
Razoux, director de estudios en FMES, destaca que el sistema iraní cuenta con mecanismos para gestionar la sucesión del líder supremo, por lo que “la desaparición de Jamenei no implica el fin del régimen, que posee múltiples centros de poder”.
Por esta razón, este analista considera como escenario más probable “la continuidad del régimen bajo nuevas reglas del juego, posiblemente en detrimento del clero chiita pero con las mismas personas en el poder”.
“De quién sea elegido nuevo líder supremo dependerá toda la orientación futura del régimen”, subraya Théo Nencini, investigador en Sciences Po Grenoble.
El caso iraní remite al venezolano: tras la captura de Nicolás Maduro, Trump apoyó a su vicepresidenta Delcy Rodríguez quien, como presidenta interina, logró sostener el régimen chavista haciendo importantes concesiones en materia petrolera y otorgando amnistía a presos políticos.
En esta línea, la socióloga Azadeh Kian se cuestionó en Franceinfo si Trump buscará más adelante “dialogar con una facción más moderada del régimen” en Teherán.
La muerte de Alí Jamenei, quien ejercía desde 1989, podría desencadenar “rivalidades significativas entre los Guardianes de la Revolución y civiles dentro del poder. Pero por ahora todos colaboran para mantener intacto el sistema”, agregó la socióloga.
Razoux añade que “la alternativa sería que los Guardianes de la Revolución asuman el control total”, siendo ellos el ejército élite encargado también de operaciones externas del régimen.
Aunque su comandante Mohamad Pakpour murió en los bombardeos del sábado, los Guardianes cuentan con una estructura muy organizada y controlan amplios sectores económicos iraníes.
“De hecho, un reequilibrio gradual hacia mayor influencia de los Guardianes ya se ha venido produciendo durante años”, estima Nencini.
“Una posibilidad —añade— es que haya una transición hacia un régimen más militarizado liderado por ellos; un sistema más clásico desde lo militar y sin la actual lógica religiosa chiita. Sin embargo, me cuesta imaginar que prescindan totalmente del componente religioso.”
Con unos 350.000 efectivos según Military Balance 2026, el ejército regular iraní “no posee peso político hoy en día pero podría jugar un papel si decide tomar un rumbo distinto al de los Guardianes”, señala Nencini.
Pierre Razoux apunta que ante un eventual cambio político dentro del régimen, las fuerzas armadas deberán “demostrar que han cumplido su misión defendiendo al país”.
Además, podrían respaldar a otra figura política.
“¿Pero quién? No existe actualmente una alternativa creíble entre los opositores”, afirma Théo Nencini desde Sciences Po Grenoble.
La disidencia dentro del país está reprimida y muchos líderes destacados están encarcelados; entre ellos la premio Nobel de la Paz 2023 Narges Mohammadi.
Reza Pahlavi, hijo del último sah de Irán, “ha ganado visibilidad en medios occidentales” y parece contar con creciente popularidad según Nencini; sin embargo su aceptación real entre gran parte de los iraníes es incierta.
Azadeh Kian sostiene que hay “diversos grupos opositores dentro del país que podrían actuar”, señalando además posibles demandas étnicas emergentes en Kurdistán iraní y Baluchistán al sureste.
No obstante estos grupos deberían formar “una coalición” para ser efectivos.
Y muchos no aceptarían someterse al liderazgo del hijo del sah iraní quien ha vivido gran parte de su vida en Estados Unidos y carece “de las estructuras e instituciones necesarias para llegar al poder”.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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