Fuente: Hoy Digital
Una reacción mundial de ira y desconcierto se vivió el lunes, con una mayor participación de la esperada en ciertos casos, a medida que los ataques coordinados entre Estados Unidos e Israel contra Irán escalaban hasta transformarse en un conflicto regional.
Los primeros datos sobre las posibles repercusiones en el programa nuclear iraní, núcleo del enfrentamiento, comenzaron a difundirse. Se sumaron más aliados de EEUU e Israel, así como grupos armados cercanos a Irán. Además, países árabes desde el Golfo hasta Chipre quedaron expuestos al fuego cruzado.
Una diplomacia urgente fue necesaria mientras misiles y drones surcaban los cielos. Se cerraron fronteras, embajadas fueron evacuadas y los aliados desplegaron refuerzos militares.
Diversas naciones evitaron emitir juicios directos sobre los ataques conjuntos iniciales de EEUU e Israel, aunque censuraron la respuesta de Teherán, posiblemente para no incomodar al presidente Trump. Otros gobiernos reprocharon las ofensivas iraníes contra países árabes vecinos, pero guardaron silencio respecto a la intervención militar estadounidense e israelí.
Canadá —que ha expresado su descontento con la administración Trump— mostró respaldo abierto a los ataques de Estados Unidos, al igual que Australia. Rusia, China y España respondieron con críticas a veces firmes. Paralelamente, Reino Unido, Francia y Alemania manifestaron su disposición a colaborar en esfuerzos para evitar nuevos lanzamientos de misiles y drones por parte de Irán.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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