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Detalles sobre el encuentro entre Trump y mandatarios latinoamericanos

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La reunión tiene como propósito reforzar el papel de Washington en América Latina.

Fuente: Hoy Digital

Trump reúne en Miami a líderes latinoamericanos afines para fortalecer influencia estadounidense en la región

Miami (EE.UU.), 6 mar (EFE).- Este sábado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibirá en Miami (Florida) a una quincena de mandatarios latinoamericanos con afinidades ideológicas, entre ellos Luis Abinader de República Dominicana, Javier Milei de Argentina, Nayib Bukele de El Salvador y José Antonio Kast de Chile. La reunión tiene como propósito reforzar el papel de Washington en América Latina.

El evento, diseñado para presentar una iniciativa denominada ‘Escudo de las Américas’, se llevará a cabo en el Trump National Doral Miami, un resort con campo de golf propiedad del presidente que también será sede de la Cumbre del G20 a finales de este año.

Convocada antes del estallido del conflicto en Irán, la reunión ocurre tras la captura en enero del entonces presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses dentro de Venezuela y en medio del aumento de tensiones entre Washington y La Habana debido al bloqueo energético impuesto a Cuba.

Según informó la Casa Blanca, el encuentro buscará tratar temas relacionados con la seguridad, la inmigración irregular y el crimen organizado en Latinoamérica, además de contrarrestar la creciente influencia china en la zona.

Han confirmado su presencia los siguientes mandatarios: Javier Milei (Argentina); Rodrigo Paz (Bolivia); Rodrigo Chavez (Costa Rica); Luis Abinader (República Dominicana); Daniel Noboa (Ecuador); Nayib Bukele (El Salvador); Irfaan Ali (Guyana); Nasry Asfura (Honduras); José Raúl Mulino (Panamá); Santiago Peña (Paraguay); y Kamla Persad-Bissessar (Trinidad y Tobago).

También asistirá José Antonio Kast, quien asumirá como presidente de Chile el próximo miércoles tras ganar la segunda vuelta electoral en diciembre pasado.

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Un encuentro alternativo a la Cumbre de las Américas

Todos estos participantes mantienen posturas ideológicas cercanas a Trump. En contraste, no fueron invitados los dirigentes de las dos mayores economías latinoamericanas, Brasil y México —gobernadas por los progresistas Luiz Inácio Lula da Silva y Claudia Sheinbaum— ni el presidente colombiano Gustavo Petro.

Por lo tanto, se configura como un foro paralelo a la Cumbre de las Américas, organizada desde 1994 por la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuya primera edición tuvo lugar precisamente en Miami.

Benjamin Gedan, director del Programa de América Latina del Centro Stimson, califica como un error la exclusión de Brasil, México y Colombia debido a que “los tres países son muy relevantes por sus desafíos con el crimen organizado y la capacidad avanzada de sus fuerzas de seguridad”.

Asimismo, señala que imponer un filtro ideológico a esta reunión “significa crear un grupo que cambiará constantemente tras cada proceso electoral”.

Por otro lado, Jason Marczak, del Atlantic Council, afirma que la región ha recibido con “satisfacción” las prioridades planteadas por Washington y destaca que Estados Unidos también coopera con naciones no participantes en esta cumbre, como México —donde se llevó a cabo recientemente una operación en la que murió El Mencho, uno de los narcotraficantes más buscados del país—.

El gobierno de Trump ha expresado abiertamente su intención de fomentar un giro hacia la derecha en América Latina e intervino activamente en elecciones recientes, como las hondureñas donde apoyó a Asfura o en las legislativas argentinas condicionando ayuda financiera al triunfo del partido de Milei.

La Doctrina Trump para Latinoamérica

Esta política intervencionista quedó reflejada en la estrategia de seguridad nacional durante el segundo mandato de Trump, que busca convertir América Latina en una zona bajo influencia estadounidense, actualizando así la llamada Doctrina Monroe proclamada en 1823 bajo el lema “América para los americanos”.

La estrategia ha sido promovida por su secretario de Estado, Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos que durante su etapa como senador mantuvo una postura firme frente a los gobiernos de Venezuela, Cuba y Nicaragua.

Bajo esta justificación, Rubio impulsó durante semanas ataques contra supuestas narcolanchas vinculadas al gobierno madurista en el Caribe y finalmente ordenó el 3 de enero una operación militar contra Venezuela que terminó con la captura del líder chavista y su esposa Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico.

Tras la caída de Maduro, Washington centró su atención en Cuba y amenazó con imponer aranceles a cualquier nación que suministre petróleo a la isla, lo cual agravó aún más su crisis económica, energética y social.

Trump anunció negociaciones con La Habana e insinuó hace poco una posible “toma amistosa de Cuba”, aunque luego la atención internacional se desplazó hacia Medio Oriente cuando Estados Unidos e Israel iniciaron una guerra contra Irán el pasado sábado.

La cumbre latinoamericana organizada en el resort propiedad de Trump volverá a poner bajo los reflectores mediáticos el futuro político y social tanto de Venezuela como de Cuba. EFE

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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