Fuente: Revista Proceso
MADRID (Portaltic/EP) – La violencia contra la mujer también se manifiesta en el ámbito digital, donde se ha observado un incremento en los ciberataques dirigidos a este colectivo. Estos ataques, potenciados por tecnologías de Inteligencia Artificial (IA), incluyen desde extorsiones hasta fraudes.
Coincidiendo con la conmemoración anual del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, especialistas en ciberseguridad de la empresa Panda Security han destacado el crecimiento de los ataques cibernéticos que afectan principalmente a las mujeres, abarcando modalidades como el ciberacoso y la violencia digital basada en género.
Aunque los problemas de seguridad en línea afectan comúnmente a usuarios de ambos sexos en España, siendo el ‘phishing’ el más frecuente, la situación cambia al analizar ataques específicos que involucran daños reputacionales, sexuales y control sobre la víctima.
En estos casos, tales como sextorsión, ciberacoso o ‘deepfakes’ íntimos, las mujeres resultan desproporcionadamente afectadas. Según datos del Ministerio de Igualdad recogidos en la Macroencuesta de Violencia contra la mujer 2024, publicada en 2025, el 12,2 % de las mujeres encuestadas han sufrido acoso digital alguna vez.
Además, un 0,8 % ha denunciado que alguien difundió o subió a Internet fotos o videos de contenido erótico o sexual reales o manipulados sin su consentimiento.
Considerando esto, los expertos en ciberseguridad también han señalado cómo el uso creciente de herramientas basadas en inteligencia artificial está intensificando estos ataques dirigidos a las mujeres.
Un ejemplo son las tecnologías como el ‘deepfake’ usadas para pornografía u otras formas de abuso que evidencian un escenario donde ya no solo existen los ciberataques tradicionales, sino una combinación de fraude, acoso y manipulación apoyada en redes sociales, aplicaciones de mensajería y plataformas de citas, según explicó Hervé Lambert, director de Operaciones Globales de Consumo de Panda Security.
Para comprender mejor cómo afecta la violencia digital a las mujeres y cómo protegerse, Panda Security ha recopilado los diez ataques más frecuentes que enfrentan actualmente.
Uno de los fenómenos más comunes es el uso de ‘deepfakes’ íntimos: imágenes o videos sexuales creados o alterados mediante IA usando fotografías de mujeres para aparentar autenticidad.
Estos materiales suelen emplearse para “acoso, chantaje o daño reputacional”, comenta Lambert, con la intención de “humillar, intimidar o controlar a la víctima”. Para prevenir este tipo de abusos, recomienda limitar al máximo la difusión de imágenes íntimas por mensajería o almacenamiento en la nube y proteger las aplicaciones con contraseñas robustas o autenticación en dos pasos.
A esto se añade la sextorsión: un chantaje donde el agresor amenaza con publicar imágenes o videos íntimos reales o falsos si no se cumplen sus demandas.
Tradicionalmente, este material se obtenía mediante engaños, por ejemplo usando aplicaciones de citas. Sin embargo, con la IA ya no es indispensable; los ciberdelincuentes pueden crear ellos mismos imágenes o videos realistas partiendo de fotos públicas de la víctima.
En estas situaciones los delincuentes explotan la manipulación emocional y presión psicológica; por ello es importante restringir quién puede ver publicaciones o recibir mensajes. También se debe desconfiar si alguien intenta llevar rápidamente la conversación a temas íntimos, explica Lambert.
Las estafas románticas constituyen otro blanco frecuente para estos atacantes que utilizan cada vez más sofisticación gracias a la IA. En estos fraudes crean perfiles falsos en redes sociales o apps para entablar relaciones con las víctimas.
Aunque esta interacción puede durar meses con conversaciones personales frecuentes, se trata de engaños diseñados para generar confianza antes de solicitar dinero aprovechándose del vínculo creado.
Con ayuda de la IA estas estafas se adaptan a la personalidad individual para conseguir mejores resultados y manipulación emocional. Por ello es fundamental verificar siempre la identidad del interlocutor online mediante videollamadas espontáneas u otros medios.
La IA también impulsa fraudes como el clonaje vocal para suplantar identidades y engañar solicitando dinero urgente vía llamadas telefónicas o incluso generando videos donde parece hablar alguien conocido.
“Cuanto más material audiovisual tenga el delincuente, mayor es su credibilidad; por eso personas con mayor visibilidad pública son más vulnerables”, advierte Lambert. En estos casos es recomendable establecer palabras clave secretas entre familiares para confirmar identidades en situaciones urgentes.
Del mismo modo actúa el phishing hiperpersonalizado: mensajes falsos que imitan comunicaciones oficiales para robar datos; así como el secuestro de cuentas en redes sociales para estafar a contactos haciéndose pasar por la víctima. Por ejemplo, simulan mensajes bancarios, empresariales o falsas invitaciones profesionales.
Cuando una cuenta es secuestrada el atacante pide dinero o difunde contenido ofensivo fingiendo ser el usuario legítimo. Esto suele ocurrir mediante phishing o SIM swapping (duplicación ilegal de tarjeta). En estos casos es imprescindible contar con autenticación en dos factores.
También existen formas específicas de acoso digital como brigading (ataques masivos coordinados), doxing (divulgación malintencionada de datos personales) y stalkerware (software espía para móviles), muchas veces vinculadas a dinámicas de control y violencia machista.
El brigading consiste en ataques organizados por múltiples cuentas hacia una persona online; afecta especialmente a mujeres porque suele estar relacionado con misoginia y estereotipos sexistas. Su objetivo es intimidar, desacreditar o silenciar a la víctima expulsándola incluso de espacios públicos digitales.
El doxing implica recopilar y publicar información personal como direcciones laborales para facilitar acoso e intimidación.
Por su parte los stalkerwares acceden a ubicación, mensajes o fotos para espiar parejas o exparejas involucradas frecuentemente en situaciones de violencia machista.
Ante esta realidad Panda Security recomienda que si alguien sufre alguno de estos ataques no acceda a chantajes; guarde pruebas y denuncie cuanto antes tanto ante las plataformas implicadas como ante las autoridades correspondientes.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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