Fuente: Hoy Digital
El estrés, un enemigo silencioso pero persistente para la salud, no solo acelera el ritmo cardíaco, provoca dolores corporales, insomnio y daños en órganos vitales, sino que también contribuye a la obesidad, afectando la figura y generando otras complicaciones en quienes lo sufren.
Con motivo del Día Mundial de la Obesidad, celebrado este 4 de marzo, Vivir retoma este tema.
Es fundamental comenzar por definir qué es el estrés.
La Real Academia Española lo describe como “tensión provocada por situaciones agobiantes y que origina reacciones psicosomáticas”.
Por su parte, la OMS lo considera un estado de preocupación o tensión mental producido por circunstancias difíciles. Además, señala que todas las personas experimentan cierto grado de estrés, ya que se trata de una reacción natural frente a amenazas y otros estímulos.
También explica que el estrés determina cómo las personas responden ante una situación y el impacto que esta tiene en su bienestar.
Este dañino agente invisible afecta diversos ámbitos de la vida. Aunque muchas personas han sentido estrés en momentos puntuales debido a nervios, exceso de trabajo o dificultades económicas, vivir bajo estrés constante representa una verdadera “bomba de tiempo”.
¿Por qué el estrés provoca aumento de peso?
Información publicada en www.regenerahealth.com, www.mayoclinic.org y la Organización Mundial de la Salud aborda las causas y consecuencias del estrés, coincidiendo en que es un “enemigo invisible” que afecta profundamente a las personas.
Según estos datos, el estrés no siempre es perjudicial; puede ser incluso beneficioso en ciertas circunstancias cuando se encuentra en niveles normales, ayudando a estar alerta, responder con rapidez y hacer esfuerzos adicionales.
Sin embargo, cuando el estrés es crónico, es decir persistente y acumulativo con el tiempo, comienza a generar efectos adversos para la salud, entre ellos el aumento de peso y la obesidad.
La información destaca que al estar estresada, una persona libera cortisol, conocida como la “hormona del estrés”, esencial para la respuesta corporal frente a estas situaciones.
Cuando los niveles de cortisol son elevados y prolongados, causan problemas como el aumento del apetito; a mayor consumo de alimentos corresponde mayor acumulación de grasa corporal, principalmente en el abdomen.
Asimismo, se indica que una razón importante del incremento de peso es que el estilo de vida moderno sumado al estrés influye negativamente en la selección consciente de alimentos saludables, llevando a optar por productos que incrementan las medidas corporales en lugar de reducirlas.
Los expertos mencionan que quienes están estresados suelen buscar alimentos “reconfortantes”, generalmente ricos en calorías como azúcares y grasas.
Además, señalan que estas personas tienden a comer en exceso y luego sienten culpa interna, lo cual genera aún más estrés y crea un círculo vicioso difícil de romper.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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