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Los registros de las cajas negras en Adamuz revelan que transcurrieron 15 segundos entre el descarrilamiento y la colisión – EFE

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Ese instante, por tanto, "corresponde presumiblemente al momento de la colisión entre ambos trenes", según el análisis inicial de las cajas negras.

Fuente: Javier Agramunt/javier_agramunt@efe.com

Madrid, (EFE).- Las cajas negras de ambos trenes implicados en el accidente ocurrido el 18 de enero en Adamuz (Córdoba) indican que solo pasaron quince segundos desde que el tren Iryo mostró el primer indicio de descarrilamiento hasta la colisión con el tren Alvia, según informa una nota de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF).

La investigación señala que a las 19:43:29 horas se detectó una desconexión eléctrica en el motor del tren, “la primera anomalía identificada como síntoma del descarrilamiento”, mientras que quince segundos después (a las 19:43:44 horas) la caja negra del Alvia “deja de registrar datos”.

Ese instante, por tanto, “corresponde presumiblemente al momento de la colisión entre ambos trenes”, según el análisis inicial de las cajas negras.

Estos datos, junto con las imágenes del circuito interno del tren Iryo, fueron extraídos el 5 de marzo en presencia del Letrado de la Administración de Justicia y con la colaboración de agentes de la UCO, investigadores de la CIAF y personal de Iryo, Hitachi, Actren, Renfe Viajeros, Leonardo y Hasler Rail.

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Según la CIAF, esta desconexión estaría relacionada probablemente con “perturbaciones en la tensión o falta de contacto del pantógrafo con la catenaria”, siendo el primer síntoma detectado del descarrilamiento.

La investigación detalla que esta desconexión se produjo mediante la apertura del disyuntor cuando el tren Iryo circulaba a 205 km/h.

La comisión destaca ahora que será posible obtener más información tras analizar el registro de eventos del telemando, solicitado al gestor ferroviario ADIF.

Cuatro segundos después del inicio del descarrilamiento, el Iryo ocupaba el circuito de vía 645, que incluía la aguja A645; en ese momento se activó una alarma por temperatura elevada en cajas de grasa del coche 8, “presumiblemente porque ya estaba descarrilado”.

“Esta alarma provoca que se active el freno del tren y comience a frenar”, indica la CIAF, que añade que a las 19:43:37, ocho segundos tras el descarrilamiento, la aguja A645 quedó sin comprobación.

Ante esta situación, el sistema LZB (un sistema de seguridad ferroviaria) ocasionó una frenada de emergencia en el tren Alvia, que circulaba entonces a 216 km/h, lo que provocó que al momento probable del impacto con los últimos vagones del Iryo su velocidad ya hubiese descendido a 204 km/h.

Los datos extraídos de las cajas negras y las imágenes internas del tren Iryo fueron obtenidos el 5 de marzo ante el Letrado de la Administración de Justicia, con participación también de agentes de la UCO, investigadores de la CIAF y personal técnico de Iryo, Hitachi, Actren, Renfe Viajeros, Leonardo y Hasler Rail.

La CIAF subraya que se realizaron tres copias del contenido descargado: dos entregadas a Policía Judicial y una guardada en las instalaciones de la CIAF para su análisis correspondiente. El estudio detallado de los datos tuvo lugar posteriormente el día 9.

La investigación señala que se están examinando las imágenes captadas dentro de los coches del tren Iryo para precisar mejor la secuencia y validar los datos proporcionados por las cajas negras; estas cubren los momentos iniciales del descarrilamiento pero no toda la secuencia posterior.

Los datos recopilados permitirán a la CIAF valorar el impacto del accidente así como los planes de respuesta aplicados y posibles mejoras, destaca la nota oficial que indica además que el tren Alvia circulaba a 204 kilómetros por hora cuando ocurrió el siniestro.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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