Fuente: Listin diario
De “gordito” a estrella: la historia de superación de Seranthony Domínguez
Seranthony Domínguez enfrentaba burlas constantes por su sobrepeso, y sus habilidades para el béisbol eran prácticamente nulas.
En más de una ocasión, el joven oriundo de Esperanza, Mao Valverde, se ausentaba del liceo donde estudiaba, y al ser cuestionado por su docente, justificaba su ausencia diciendo que estaba jugando béisbol.
“Mira, pero tú no darás para pelotero, es mejor que continúes tus estudios”, le decía el maestro con cierto reproche.
A pesar de ello, Seranthony no abandonó sus sueños y siguió esforzándose con la esperanza de llegar a ser jugador profesional, aunque tampoco veía scouts en la región.
“Mi papá y yo éramos los únicos que creíamos en mi talento”, comenta orgulloso Seranthony, a punto de comenzar su octava temporada en las Grandes Ligas y representando a su país en el Clásico Mundial de Béisbol.
Su padre, Guillermo Domínguez, laboró muchos años como motoconchista en esa área, y junto a su hijo no cesaron en la búsqueda de una firma para el profesionalismo.
“Desde que nací, mi papá dijo que ese niño sería pelotero; él ama el béisbol y yo crecí con esa pasión por el juego”, añade.
“Sabía que tenía buen brazo, fuerte y saludable; él era quien me motivaba a seguir adelante y así lo hice”, afirma el lanzador de 31 años, quien ya lanzó tres entradas sin permitir carreras en el Clásico Mundial.
Destaca que nunca perdió el enfoque; su objetivo era firmar un contrato, meta que alcanzó en 2011 gracias a Koby Pérez con los Filis por 25 mil dólares, y desde entonces todo comenzó a mejorar.
“El sueño de mi padre era ser pelotero; se esforzó mucho pero no pudo llegar y me transmitió eso a mí. Gracias a Dios pude lograrlo”, expresa.
Después de siete años en las Ligas Menores, debutó finalmente en 2018 con los Filis, equipo en el que permaneció hasta 2024; ahora viste la camiseta de los Azulejos, conjunto con el que llegó a la Serie Mundial.
En 2023 quería participar en el Clásico Mundial, pero tras someterse a una cirugía Tommy John, el seguro no le permitió jugar.
Sin embargo, este año la realidad ha sido distinta; se siente orgulloso de estar presente porque para él representa la culminación de un gran anhelo.
“Doy gracias al todopoderoso por estar aquí; era un capítulo que deseaba tener en mi carrera. En 2023 no fue posible, pero hoy estoy aquí haciendo todo lo humanamente posible para contribuir al éxito del equipo dominicano”, añade.
Hoy Seranthony Domínguez, aquel niño objeto de bullying, es una pieza fundamental desde el relevo en el exitoso desempeño del equipo dominicano en el Clásico Mundial de Béisbol.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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