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¿Qué hace al 142857 un número mágico que ha cautivado a los matemáticos durante siglos?

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Un número con historia y misterio: 142857 142857 es un número conocido, al menos en ciertos ámbitos...

Fuente: Hoy Digital

Un número con historia y misterio: 142857

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142857 es un número conocido, al menos en ciertos ámbitos… y bastante juguetón.
Este número comenzó a captar la atención de destacados matemáticos hace siglos y cautivó a quienes estudian la teoría de números.
Asimismo, fue valorado por los esotéricos.
Entre sus admiradores se encuentran ocultistas como Willis F. Whitehead, quien consideraba que 142857 era “la expresión numérica de la vida, la luz y el amor”.
Pero en un sentido más terrenal, se transformó en un ícono de las matemáticas recreativas.
Su popularidad creció gracias a personajes como Martin Gardner y Shakuntala Devi –la famosa calculadora mental india apodada “computadora humana”–, quienes demostraron que todos podían disfrutar explorando sus curiosidades.
Incluso tuvo un rol destacado en la novela de culto “La estrella de Ratner” (1976), del renombrado escritor posmoderno estadounidense Don DeLillo, donde científicos intentan interpretar el significado de un mensaje enviado por una estrella lejana en la Vía Láctea: esos seis dígitos.
Para los magos resulta especialmente fascinante porque les permite crear la ilusión de adivinar el futuro o leer mentes, aprovechando sus particulares características numéricas.
Uno de los trucos accesibles para cualquiera consiste en pedir a alguien que tome la calculadora del teléfono y teclee 10101.
Después, sin que mire, que multiplique ese número por cualquier cifra entre 1 y 6, divida el resultado por 7 y luego lo multiplique por 99.
Con total seguridad, puedes afirmar que el número obtenido incluye exactamente los dígitos 1, 2, 4, 5, 7 y 8.
Para comenzar a apreciar lo extraordinario del 142857 conviene multiplicarlo.
No tienes que preocuparte: nosotros hacemos el cálculo; solo observa lo que aparece.
¿Viste que todos los productos contienen los mismos números, sólo en distinto orden?
Este número tiene seis cifras y al multiplicarlo por cada entero del 1 al 6 obtenemos todas las rotaciones posibles de esos dígitos.
Esta singularidad lo califica, desde un punto de vista matemático, como un número cíclico: uno con n dígitos que al multiplicarse por cualquier entero del 1 al n genera una rotación circular de sus propios dígitos manteniendo el orden relativo.
Pero vale la pena examinar las multiplicaciones nuevamente porque hay más detalles interesantes.
Por ejemplo, al multiplicar 142857 por 3 se obtiene 428571.
Es como si estos números estuvieran conectados por un hilo invisible en forma de círculo: si cortas dicho hilo en cualquier parte, el resultado sigue el patrón girando en dirección horaria.
En este caso parece que rompimos ese hilo entre el 1 y el 4, pero las cifras posteriores mantienen su posición hasta completar el ciclo.
Esto sucede con todas las multiplicaciones: al multiplicar por 6, el resultado inicia con 8 y continúa con el giro: 5, 7, 1, 4 y 2.
Pero ¿qué ocurre si superamos ese límite y multiplicamos 142857 por 7?

La magia detrás del número 7

Multiplicar 142857 por 7 produce algo sorprendente: el resultado es 999999.
Parece como si tras seis rotaciones mágicas este número quisiera seguir sorprendiendo.
Aprovechando esta presencia del nueve podemos incluso jugar con partes del número:
¿No habíamos dejado fuera temporalmente la suma 1+4+2+8+5+7 porque da 27? Así es (aunque siguiendo el patrón para obtener resultados con igual cantidad de dígitos que la suma, sumamos también sus cifras: 2+7=9).
Otra curiosidad es que si insertas un nueve en el centro del número –dejándolo como 142 9 857– al multiplicarlo por cualquier cifra entre 1 y 6, su producto mantiene la naturaleza cíclica conservando siempre ese nueve central.
Regresando a la multiplicación por siete, ese resultado no es una coincidencia: está directamente vinculado a que 142857 es el período decimal de la fracción 1/7; esta relación explica la armonía con la que giran sus dígitos y cómo funciona tan perfectamente su carrusel.
Los seis dígitos (142857) se repiten constantemente e indefinidamente; este bloque repetitivo se conoce en matemáticas como el período decimal de una fracción.
Aquí está la clave: al dividir números como 2, 3, 4, 5 o 6 entre siete, aparezca siempre la secuencia 142857 pero comenzando en distintos puntos dentro del ciclo.
Por eso no es casual que al multiplicar por siete obtengamos ese resultado de seis nueves; es una manifestación del uno expresado también como 0,999999… en notación matemática.
Para verlo aplicado a situaciones cotidianas divide los días del año entre los días de la semana:
365 ÷ 7 = 52.142857
Ahí está nuestro número luego del prefijo ’52’, que corresponde a las semanas completas en un año; ese decimal representa aproximadamente un día adicional.
De hecho, cada año común “avanza” el calendario hacia adelante un día respecto a la semana; así si empieza lunes uno siguiente comienza martes.
Si quieres observar este vínculo inverso entre el siete y el número cíclico aquí tienes una pista:
A primera vista parece funcionar pero si tomas el resultado, separas su primer dígito y lo sumas al resto obtienes:
1 + 142856 =142857… justo el número original empezando desde su cifra más pequeña.
Puede parecer extraño pero si continúas este proceso reaparece incesantemente este número cíclico iniciando con sus dígitos ordenados ascendentemente (1,2,4,5,7 y8).
Algo parecido ocurre cuando multiplicas por múltiplos de siete como 21 (donde pasa de 2 999 997 → sumando da: 2 + 999 997 = 999 999), o bien con números como28 o35… En definitiva ya habrás deducido el patrón: todos son múltiplos de siete.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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