Fuente: Alfonso Hernandez/alfonso_hernandez@efe.com
Washington (EFE).- Este lunes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó que para él sería “un gran honor” “tomar Cuba”, en medio de la escalada de tensiones entre ambos países por el bloqueo energético impuesto a la isla.
“Tomar Cuba, eso sería un gran honor. Tomar Cuba, tomar Cuba de alguna forma, sí. Ya sea liberarla o tomarla. Podría hacer lo que quisiera con ella”, declaró durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca.
El mandatario reiteró que su Administración mantiene diálogos con las autoridades cubanas y describió a la isla como “una nación fracasada. No tienen dinero, no tienen petróleo, no tienen nada”.
“Tienen buena tierra. Tienen paisajes bonitos. Es una isla hermosa”, señaló el republicano, quien también destacó que tiene amigos cubanos que se han enriquecido en Estados Unidos.
En las últimas semanas, el presidente republicano ha amenazado con tomar control de la isla ya sea por medios “amistosos” o de forma hostil, y ha insistido en que el Gobierno de La Habana “caerá muy pronto” porque el país “está en ruinas”, afectado por el bloqueo petrolero impuesto por Washington desde enero pasado.
La semana anterior, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, confirmó que mantienen conversaciones con EE.UU. para “buscar soluciones por la vía del diálogo a las diferencias entre ambos Gobiernos”, algo que Trump había adelantado pero que La Habana había negado previamente.
Cuba comenzó la semana con un nuevo apagón nacional, el sexto en 18 meses, como consecuencia de la profunda crisis energética que atraviesa desde 2024; esta situación se ha agravado en los últimos tres meses debido al bloqueo petrolero impuesto por EE.UU., lo que está paralizando completamente la economía y aumentando el descontento social.
Paralelamente, se conoció que la Administración del presidente Donald Trump planteó la posibilidad de que Miguel Díaz-Canel abandone el poder en el contexto de los contactos entre funcionarios de ambos países sobre el futuro de la isla, según informó The New York Times.
De acuerdo con dos funcionarios anónimos citados por The New York Times, representantes estadounidenses han comunicado a negociadores cubanos que el presidente debería renunciar, aunque han dejado en manos de las autoridades cubanas las decisiones posteriores.
Esta propuesta implicaría la salida de Díaz-Canel sin necesariamente modificar la estructura del actual sistema político, según explicó el diario.
Las fuentes indicaron además que hasta ahora Washington no está presionando para tomar medidas contra miembros de la familia de Fidel Castro, quienes siguen siendo figuras influyentes dentro del aparato de poder del país.
Algunos funcionarios estadounidenses creen que la dimisión del jefe de Estado podría abrir camino a cambios económicos estructurales que Díaz-Canel difícilmente apoyaría.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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