Fuente: Hernan Alfonso Luna Criollo/hernan_alfonso_luna_criollo@proclamadelpacifico.com
LA ENCRUCIJADA DE LA DERECHA: ¿PALOMA VALENCIA O ABELARDO DE LA ESPRIELLA PARA COMPETIR CONTRA IVÁN CEPEDA?
La política reciente en Colombia funciona como un péndulo que se mueve entre dos polos ideológicos. En ciertos momentos, el país se inclina hacia la izquierda con promesas de reformas sociales profundas; en otros, se desplaza hacia la derecha buscando orden institucional, seguridad y estabilidad económica.
En este marco, la contienda presidencial de 2026 se perfila con cierta previsibilidad: la izquierda llegará fuerte a la segunda vuelta con las candidaturas de Iván Cepeda Castro y Aída Quilcué. Ambos representan el discurso progresista, la agenda de derechos humanos y la continuidad de reformas estructurales impulsadas por el presidente Petro, orientadas a transformar el modelo social y económico del país. Estas candidaturas cuentan con el respaldo de sectores radicales y dirigentes de la centroizquierda como Claudia López, Roy Barreras y Daniel Quintero, además de líderes afrocolombianos como Luis Gilberto Murillo; organizaciones de víctimas; colectivos de derechos humanos; movimientos estudiantiles y campesinos; excombatientes de las FARC; grupos feministas y ambientalistas; sectores académicos y estudiantes de universidades públicas; centrales obreras; sindicatos del sector educativo, salud y Ecopetrol; el Cric; y militantes de grupos subversivos comprometidos con La Paz Total.
Como reacción ante la fuerza del proyecto progresista surge un dilema dentro de la derecha: ¿quién posee el respaldo político suficiente para enfrentar a Cepeda en una segunda vuelta? La discusión gira en torno a dos liderazgos que reflejan estilos distintos de oposición: Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella.
Paloma Valencia llega a esta etapa con una ventaja clara: una estructura política consolidada. Su trayectoria en el Senado y su cercanía con sectores tradicionales de derecha —como los partidos Conservador, Cambio Radical, partidos cristianos, Nuevo Liberalismo, la dirigencia liberal alineada con Cesar Gaviria, el partido de la U, así como sectores moderados e independientes, gremios y la iglesia católica— le permiten contar con un amplio respaldo. Su triunfo en la consulta interna le permitió afianzar una plataforma electoral organizada. Además, al escoger como fórmula vicepresidencial al economista Juan Daniel Oviedo, introduce un elemento estratégico: combinar identidad ideológica con capacidad técnica. Valencia representa convicción política; Oviedo aporta credibilidad técnica y habilidad para atraer votantes independientes.
En un contexto donde la economía figura entre las principales preocupaciones ciudadanas, esta combinación puede resultar muy efectiva en términos electorales. La fórmula busca transmitir un mensaje claro: firmeza política acompañada por una gestión técnica del Estado.
Sin embargo, la política también implica narrativas y movilización emocional. En ese terreno se destaca Abelardo de la Espriella, cuya figura pública se ha construido sobre un discurso directo, sin concesiones y críticamente duro contra el rumbo político actual. Su estilo confrontacional conecta con sectores del electorado que perciben a Colombia en medio de una crisis institucional que demanda un liderazgo fuerte, similar al representado por la derecha radical como Salvación Nacional y la corriente ortodoxa del Centro Democrático; así como sectores empresariales, exmilitares, víctimas del conflicto y dirigencias vinculadas a Álvaro Uribe que no se sienten plenamente identificados con Paloma Valencia.
La inclusión del exministro José Manuel Restrepo como candidato a vicepresidente busca equilibrar ese perfil político con experiencia económica. Restrepo aporta trayectoria administrativa, conocimiento fiscal y un mensaje tranquilizador para los sectores productivos preocupados por la estabilidad económica nacional.
El verdadero desafío estratégico para la derecha no reside en la ausencia de liderazgo sino en el riesgo que implica fragmentar su voto. En un sistema cada vez más polarizado, dividir a los opositores podría facilitar el avance de la izquierda hacia la segunda vuelta e incluso hacia una eventual victoria definitiva.
Sectores indecisos como el partido Dignidad o Compromiso de Sergio Fajardo podrían diluirse entre estas dos corrientes mayoritarias, por lo que resolver este dilema no solo determinará quién enfrentará a Iván Cepeda en segunda vuelta sino también hacia dónde se inclinará el péndulo político colombiano en los próximos años. En una democracia marcada por fuertes divisiones, cada elección representa un momento clave para intentar nuevamente equilibrar cambio y estabilidad.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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