Fuente: Microsiervos
Una compañía alemana llamada Swarm Biotactics (el nombre ya resulta intimidante) ha presentado cómo serán las cucarachas espía que están creando para realizar tareas de vigilancia económica, silenciosa y a la vez perturbadora. La idea principal es transformar cucarachas “reales” en exploradores ciborg capaces de acceder a lugares donde ni los drones ni los robots, por muy ágiles que sean, pueden llegar.
Estos repugnantes insectos vivos, que muchos querrían eliminar de la Tierra (yo no soy fan), podrían conformar un sistema completo de monitoreo si se les equipa con una mochila ultraligera que incluya electrodos, una minicámara, sensores ambientales y comunicaciones cifradas de corto alcance.
Al menos por ahora, estas cucarachas no cuentan con autonomía ni inteligencia artificial; funcionan mediante pequeños impulsos eléctricos en sus antenas, con los cuales los operadores humanos las guían individualmente o en grupo, aprovechando su tendencia natural a desplazarse “en familia”. Este invento incluso tiene nombre: Swarm OS, un sistema operativo para gestionar misiones, autonomía y datos en tiempo real. El fin del mundo no solo será aterrador, sino que también vendrá acompañado de un panel de control dedicado a las cucarachas.
La propuesta, enriquecida con imágenes generadas por IA y respaldada por vídeos como este de Defence Central (que no es el canal “Nuestros Amigos los Insectos”), está claramente orientada a tareas de defensa y seguridad, siendo el espionaje su objetivo más evidente. También se mencionan aplicaciones en rescates e inspección de infraestructuras, tal vez como una forma de justificar su uso.
En resumen, lo interesante del “invento” es que estas cucarachas con mochila pueden infiltrarse, grabar, medir gases o transmitir información sin hacer demasiado ruido. Asimismo, pueden desplazarse por grietas, túneles, escombros y áreas sin cobertura GPS, sin dejar rastro acústico ni radar. Según la empresa, pueden permanecer activas durante horas o semanas y ser desplegadas masivamente “a coste biológico”, una expresión poco tranquilizadora.
Sin embargo, estos insectos enfrentan problemas bastante mundanos: la vida limitada del propio insecto, fallos causados por humedad y calor, interrupciones en la señal dentro de túneles y varias dudas éticas “cucarachiles” bastante evidentes. La empresa asegura que los insectos no sufren daños y continúan con su vida normal tras finalizar la misión. Suerte para ellas.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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