Fuente: Listin diario
Radioterapia y quimioterapia: claves en el tratamiento del cáncer de cuello uterino
Aunque en las últimas décadas se han logrado avances en la prevención y detección temprana del cáncer de cuello uterino, aún son muchas las pacientes que reciben el diagnóstico cuando la enfermedad está en fases localmente avanzadas.
Por esta razón, este tipo de cáncer sigue siendo uno de los tumores ginecológicos más comunes en diversas regiones del mundo y una causa significativa de mortalidad femenina, especialmente en países con ingresos medios.
En estos casos, la combinación de radioterapia y quimioterapia constituye uno de los pilares fundamentales del tratamiento, ya que ha demostrado mejorar notablemente el control tumoral y las probabilidades de curación.
La radioterapia emplea radiación de alta energía para eliminar las células cancerosas y evitar su proliferación. En el cáncer cervical, el tratamiento generalmente comienza con radioterapia externa, que dirige la radiación desde un aparato especializado hacia el tumor y los ganglios linfáticos pélvicos.
Según la doctora Jazmín García, este procedimiento se realiza usualmente durante varias semanas mediante sesiones breves y cuidadosamente planificadas. Cada fracción aporta una dosis pequeña que, acumulada a lo largo del tratamiento, permite atacar eficazmente el tumor mientras se protege el tejido sano adyacente.
La especialista en radiooncología señala que los avances tecnológicos han hecho que la radioterapia sea mucho más precisa en comparación con hace algunas décadas. Técnicas como la radioterapia de intensidad modulada (IMRT) y la guiada por imágenes (IGRT) permiten adaptar el tratamiento a la anatomía individual, optimizando la distribución de la radiación y minimizando la exposición de órganos cercanos como vejiga, recto e intestino.
No obstante, un componente esencial en el tratamiento del cáncer de cuello uterino es la braquiterapia.
Esta técnica altamente especializada consiste en colocar la fuente radiactiva directamente dentro o muy próxima al tumor mediante aplicadores introducidos en el útero y la vagina.
Este método posibilita administrar dosis altas de radiación de forma muy localizada, aumentando así la eficacia terapéutica mientras se limita la irradiación de tejidos sanos.
La evidencia científica es contundente: el abordaje del cáncer cervical no está completo sin braquiterapia. Numerosos estudios demuestran que su uso adecuado mejora considerablemente el control local del tumor y las tasas de supervivencia.
Por ello, el acceso a esta modalidad terapéutica es considerado un elemento esencial dentro del tratamiento curativo de esta enfermedad.
Sin embargo, en muchos países de nuestra región esta tecnología no está disponible en todos los centros oncológicos. La braquiterapia requiere equipamiento especializado, planificación avanzada y personal médico capacitado, lo que restringe su disponibilidad en ciertos sistemas sanitarios.
Garantizar el acceso a tratamientos integrales y técnicamente adecuados es fundamental para mejorar los resultados del cáncer cervical y disminuir el impacto de esta enfermedad en nuestras comunidades.
Hoy día, más que nunca, la combinación de radioterapia moderna, quimioterapia y braquiterapia constituye una de las estrategias más eficaces para tratar este tipo de cáncer.
Detrás de cada terapia hay tecnología avanzada, conocimiento médico profundo y un equipo multidisciplinario comprometido con brindar a cada paciente la mejor oportunidad para controlar y curar su enfermedad.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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