Fuente: La Jornada
Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió ayer postergar por 10 días su ultimátum para atacar las infraestructuras energéticas de Irán, afirmando que esta decisión respondía a una solicitud de la república islámica en el contexto de negociaciones de paz, aunque Teherán ha negado repetidamente que existan conversaciones. Previamente, el republicano advirtió a Teherán que debía tomar “en serio” el diálogo antes de que “sea demasiado tarde”.
En un mensaje publicado en su red social Truth Social, el mandatario estadounidense señaló que “a pedido del gobierno iraní, anuncio que suspenderé por 10 días el periodo para destruir plantas energéticas, hasta el lunes 6 de abril a las 20 horas del este”. Insistió en que “las negociaciones continúan” y criticó a los medios al acusarlos de difundir “noticias falsas”.
“Las negociaciones siguen adelante y, pese a declaraciones equivocadas en sentido contrario por parte de los medios falsos y otros, progresan muy bien”, afirmó el jefe de Estado norteamericano.
Trump instó a los representantes iraníes a tomarse “en serio” las negociaciones “antes de que sea demasiado tarde, porque cuando eso ocurra, no habrá regreso y las consecuencias no serán agradables”.
Steve Witkoff, enviado especial estadounidense para Medio Oriente, señaló que hay “señales contundentes” sobre la “posibilidad” de un acuerdo.
El sábado pasado, el presidente había otorgado inicialmente un plazo de 48 horas a Teherán para reabrir el estrecho de Ormuz, bajo la amenaza de destruir las centrales eléctricas iraníes. El lunes, en un giro inesperado, aseguró que ambos países iniciaron negociaciones “muy buenas y fructíferas”, por lo que amplió el plazo a cinco días más, con vencimiento hoy.
Trump sugirió que Irán permitió el paso de 10 petroleros por el estratégico estrecho de Ormuz como muestra de “buena voluntad en las negociaciones”, incluyendo buques con bandera pakistaní.
Irán ha autorizado la navegación por Ormuz a embarcaciones procedentes de países “no hostiles”.
El líder republicano negó estar “desesperado” por concretar un acuerdo para poner fin al conflicto e insistió en que la república islámica está “dispuesta a negociar”.
Destacó que ayer leyó “una noticia que decía que estoy desesperado por lograr un acuerdo (…) Es todo lo contrario, no me importa”, declaró ante periodistas tras su primera reunión de gabinete desde el inicio del conflicto, el 28 de febrero, provocado por un ataque conjunto del Pentágono y las Fuerzas de Defensa israelíes.
Rechazó buscar una salida fácil mientras los precios del petróleo se disparan y aumenta la presión política para evitar una guerra prolongada en esa zona, escenario que él había menospreciado anteriormente.
El republicano osciló entre reiteradas amenazas de “aniquilar” a Teherán y expresiones que sugerían estar cerca de ceder. “Quieren lograr un acuerdo. La razón por la que quieren lograr un pacto es que quedaron hechos mierda”, se jactó.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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