Fuente: Listin diario
Dalvin La Melodía se suma a la lista de bachateros que, como Luis Vargas, Anthony Santos, Frank Reyes, Raulín Rodríguez, Elvis Martínez y Joe Veras, han superado la pobreza para alcanzar sus metas.
El amor por la música y una guitarra, junto con la adversidad económica, parecen haber sido la combinación ideal que permitió a muchos artistas dominicanos salir adelante y ganarse el reconocimiento del público.
En general, las historias de estos bachateros comparten un mismo hilo: crecieron en hogares humildes donde la falta de recursos era común. Desde muy jóvenes tuvieron que trabajar, enfrentando dificultades como pasar hasta 24 horas sin comer. Sus primeros empleos incluyeron labores agrícolas, limpiar zapatos en ciudades, trabajar en colmados o dedicarse al delivery en motocicleta.
Dalvin La Melodía representa el más reciente ejemplo de un bachatero que persigue sus sueños desde la pobreza hasta alcanzarlos. Previamente lo hicieron Luis Vargas, Anthony Santos, Frank Reyes, Raulín Rodríguez, Elvis Martínez, Joe Veras y otros más.
Hace poco más de un año, Dalvin Antonio Núñez Vargas se ganaba la vida haciendo entregas en moto para un colmado. Jamás imaginó que pronto cumpliría su sueño de ser artista ni que cantaría en escenarios tan importantes como el Teatro Nacional y los Premios Soberano.
Nacido en 2003 en Santo Domingo y criado en Los Alcarrizos en una familia humilde, Dalvin comenzó trabajando como limpiabotas cuando niño. Su primera experiencia cantando fue en el coro de la iglesia junto a su padre, lo cual abrió las puertas a su carrera musical y transformó su vida.
Desde principios de 2025, Dalvin La Melodía ha ganado gran popularidad gracias al éxito de temas como “Mi reina” y luego “Chiquilla bonita”, gracias a los cuales obtuvo el premio a “Revelación del año” en los Premios Soberano.
Con solo 16 años, Luis Vargas fue obligado por su padre a ingresar al Ejército Nacional; sin embargo, desertó tras pocos meses porque su verdadera pasión era cantar, algo que su progenitor no comprendía.
Un joven llamado “Albilo” le enseñó a tocar la guitarra, instrumento que recibió como regalo de su madre y que definió su destino.
En 1982 grabó su primera bachata, aunque alcanzó popularidad con el merengue de cuerdas y temas con doble sentido inspirados en Blas Durán y Eladio Romero Santos.
Su estilo innovador rompió moldes y le permitió acumular 30 producciones discográficas; hace cuatro años celebró sus 40 años de carrera en el Teatro United Palace de Nueva York.
“Mi carrera comenzó un 19 de marzo de 1982 en Montecristi con un sencillo en disco 45”, recordó esa noche quien es conocido como “El Rey Supremo de la Bachata”. “Solo tenía el sueño de cantar canciones de amor y desamor; nunca pensé llegar a este nivel y celebrar tanto tiempo con éxito dando gracias a Dios”, añadió.
Domingo Antonio Santos (Anthony Santos) creció en Las Clavellinas, Las Matas de Santa Cruz, Montecristi, sin demasiados intereses fuera del campo.
Su padre se molestaba porque no le ayudaba con las labores agrícolas ni mostraba interés por trabajar en una zona franca.
Nacido el 5 de abril de 1967 en una familia campesina pobre, Anthony afirmó en entrevista que muchas veces pasaba todo el día sin comer por falta de recursos.
Su única pasión era la guitarra; su padre se quejaba del ruido al tocarla y él fingía estar enfermo para evitar trabajar mientras podía dedicarse a la música.
Como güirero ingresó al grupo de Luis Vargas con el apodo “Aguei”, siendo un joven humilde y comprometido.
A inicios de los años 90 formó su propia agrupación y explotó con su bachata “Voy pa´llá” en 1991, sumando luego numerosos éxitos.
Luis Segura y él son los únicos bachateros tradicionales galardonados con el Gran Soberano otorgado por Acroarte. Su perseverancia y talento lo sacaron adelante para convertirse en un icono que marcó un antes y después en este género autóctono.
La familia de Raulín Rodríguez también era humilde y campesina en Las Matas de Santa Cruz, Montecristi; su madre vendió dos chivos para comprarle su primera guitarra.
Raulín soñaba con una bicicleta pero fue convencido por su hermana Casilda para que mejor le compraran el instrumento musical; ella incluso llegó a ser corista en su agrupación. Nació el 16 de junio de 1971 siendo el menor de sus hermanos. De niño cantaba junto a sus hermanas, especialmente con Casilda.
Raulín aprendió a tocar guitarra por sí mismo y junto a Casilda empezó a cantar con Anthony Santos. En 1994 lanzó “Medicina de Amor”, uno de sus mayores éxitos que lo llevó a la fama y grandes escenarios.
Frank Reyes relató al diario: “Si supieran que vengo de un campo polvoriento en Tenares y ver dónde estoy ahora entenderían que siempre hay que creer en los sueños y luchar por ellos”.
Creció entre las dificultades propias de una familia numerosa con 13 hermanos; su padre esperaba que se dedicara a recolectar café y cacao como cualquier joven local.
Tras mudarse a Santo Domingo trabajó en un colmado; allí fue descubierto cantando con guitarra por Juan Genao Lara quien buscaba talentos para grabar discos.
Lara le dijo: “Yo tengo el dinero y tú el talento; voy a invertir en ti”. Así nació su primer éxito “Se fue mi amor bonito una mañana”, apodo que lo consagró como “El príncipe de la bachata” e inició una gira por Estados Unidos; también obtuvo su primer premio Casandra (hoy Soberano). De esclavo del trabajo duro pasó a ser reconocido artista internacional.
Desde los siete años Elvis Martínez recorría San Francisco de Macorís limpiando zapatos para ayudar económicamente con su familia tras la muerte prematura de su padre; su madre Idalia González crió sola a sus 13 hijos.
Nacido el 6 de enero de 1976 pero registrado oficialmente el 15 de marzo ese año, Elvis celebró hace poco tres décadas dedicado a la música; recordó: “Hacía cualquier trabajo para colaborar: limpiar zapatos, llevar pan, fregar o cargar cosas… siempre sin dejar los estudios ni renunciar al sueño musical”.
Entre sus trabajos más estables figuraron labores en panadería desde los diez años; también trabajó mecánica y construcción combinándolo todo con la música hasta llegar como “banboy” a un grupo musical. Al llegar a Nueva York volvió al trabajo duro hasta que Franklin Romero le dio la oportunidad definitiva para lanzarse profesionalmente en bachata desde 1998. El año pasado cumplió treinta años sobre los escenarios.
Joe Veras vivió durante sus primeros años rodeado por una familia numerosa —13 hermanos— en La Cueva de Cevicos, Cotuí; sus padres subsistían gracias al trabajo agrícola. Nació el 1° mayo de 1964 siendo cuarto hijo.
Desde pequeño trabajó junto a su padre mientras asistía a la escuela enfrentando muchas carencias; después trabajó en construcción pero no pudo ingresar a la universidad. Tras formar parte sin suerte inicial dentro de un grupo musical logró iniciar carrera solista en 1996 con éxito inmediato gracias al tema “La envidia no mata”.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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