Fuente: Listin diario
Especialistas señalan que este momento representa una oportunidad para reconsiderar cómo las familias gestionan el uso de redes sociales.
En un caso clave que evidenció el impacto intenso y envolvente de las plataformas sociales en niños y adolescentes, un jurado en California responsabilizó esta semana a Meta y YouTube por los daños a la salud mental de menores usuarios de sus servicios.
El fallo del jurado, correspondiente a la primera demanda enfocada en la adicción a las redes sociales, fue recibido con optimismo por médicos y defensores, quienes confían en que esto podría impulsar cambios significativos en toda la industria.
“Me siento muy satisfecha con el resultado del juicio, especialmente porque hemos visto cómo estas plataformas han funcionado sin regulaciones durante muchos años… y realmente no se consideraron adecuadamente los efectos en los niños”, afirmó Carol Vidal, psiquiatra infantil y adolescente del Centro Infantil Johns Hopkins, en declaraciones a The Associated Press.
Especialistas indican que esta situación brinda una nueva oportunidad para que las familias reflexionen sobre el uso de redes sociales. A continuación, se presentan algunas sugerencias para que los padres dialoguen con sus hijos sobre estas plataformas y adopten medidas para protegerlos.
Para numerosos padres, las discusiones acerca del tiempo frente a las pantallas, el temor a los riesgos en línea y la dificultad para evitar que los niños pasen horas deslizando contenido se han convertido en parte habitual de la crianza en un mundo cada vez más digital.
Aunque existen incontables artículos, investigaciones, podcasts y publicaciones en redes sociales que ofrecen consejos sobre la gestión del tiempo frente a pantallas, los expertos coinciden en que lo más valioso es simplemente conversar con los hijos.
Indagar qué disfrutan hacer en internet, qué tipos de influencers siguen, cómo interactúan y qué opinan sobre ciertas aplicaciones puede revelar mucho acerca de su experiencia digital, resultando más efectivo que imponer normas estrictas.
Jenny Radesky, directora de la división de Pediatría del Desarrollo y Comportamiento en la Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan, comentó que iniciar diálogos con preguntas abiertas y “dar espacio para que los adolescentes expresen sus opiniones” es la mejor manera de comenzar.
“Escuchar a tu hijo te permite entender su modo de pensar. Es mucho más sencillo abordar un problema complejo cuando realmente comprendes su perspectiva, en lugar de simplemente establecer un nuevo límite”, explicó Radesky.
Entre las estrategias para iniciar conversaciones, Radesky recomendó preguntar sobre las publicaciones que les llaman la atención: aquellas que les parecen divertidas, entretenidas, inquietantes, interesantes o frustrantes. A partir de allí, los padres pueden indagar si están expuestos a contenidos no deseados y cómo gestionarlo, por ejemplo reiniciando su feed, viendo solo publicaciones de amigos o tomando pausas en la plataforma.
Sin embargo, no existe una fórmula única para establecer límites en redes sociales. Radesky afirmó que diseñar reglas basadas en el bienestar y necesidades individuales del niño —en lugar de restricciones percibidas como castigos— ayuda a que comprendan mejor cómo usar estas plataformas sanamente.
“Como padre o madre conoces mejor que nadie a tu hijo”, señaló Radesky. “Has visto sus momentos ansiosos y aquellos días en los que pierde el control. Sabes qué le atrae realmente y qué lo calma. Por eso enfoca tus soluciones considerando quién es tu hijo”.
Los especialistas sugieren configurar temporizadores, designar “zonas libres de teléfonos” o incluso realizar descansos prolongados de varios días en redes sociales como medidas efectivas.
“Esto ayuda a los adolescentes a ser conscientes sobre lo que esperan obtener al usar su teléfono o esa red social, evitando caer en un uso irracional como decir: ‘No tengo nada más que hacer, así que seguiré desplazándome'”, explicó Radesky.
Nuevamente, entender las necesidades particulares, patrones de uso y dificultades individuales resulta clave para encontrar soluciones adecuadas para cada niño.
¿Las redes sociales afectan su sueño? Sugiera dejar el teléfono fuera por la noche. ¿Pasas horas navegando sin parar? Active un temporizador de 20 minutos para avisarles cuándo dejarlo. ¿Buscan redes por aburrimiento? Quizás podrían dedicar un día semanal a actividades familiares.
La interrogante recurrente es: ¿hay una edad ideal para permitir que los niños usen redes sociales?
Casi todas las plataformas principales exigen tener al menos 13 años debido a la Ley de Protección de la Privacidad Infantil en Internet (COPPA), que limita la recopilación de datos sobre menores. Sin embargo, esta norma suele ser difícil de hacer cumplir porque no hay un método sencillo para verificar edades al registrarse en aplicaciones y servicios digitales.
Asimismo, algunos estados han legislado prohibiciones para menores —en ocasiones hasta los 16 años— para abrir cuentas sin consentimiento parental.
La Academia Estadounidense de Pediatría no recomienda el uso de redes sociales antes de los 13 años; “Eso no implica que deban abrir una cuenta justo al cumplir esa edad. Muchos niños se benefician al esperar más tiempo”, indicó Radesky.
Más allá del registro en plataformas sociales, existe una tendencia entre padres, educadores y expertos tecnológicos a retrasar la entrega del primer teléfono móvil hasta una edad mayor. Algunos progenitores apoyan el movimiento “Espera hasta octavo grado”, comprometiéndose a no regalar smartphones antes del octavo grado o alrededor de los 13-14 años.
Respecto a los hábitos digitales, los especialistas subrayan lo crucial que es el ejemplo parental.
“Lo más importante que pueden hacer los padres es modelar conductas adecuadas porque muchas veces los niños responden más a lo que ven que a lo que se les dice”, afirmó Vidal.
Si bien utilizar el teléfono puede ser necesario ocasionalmente, resulta útil que los padres expliquen por qué lo hacen: quizás estén revisando correos laborales, buscando una receta o pagando facturas en lugar de navegar sin rumbo.
En definitiva, para lograr cambios positivos en el uso infantil de redes sociales, es fundamental trabajar junto a ellos. Vidal recomendó emplear el plan familiar para redes sociales desarrollado por la Academia Estadounidense de Pediatría , una herramienta gratuita online que genera recomendaciones adaptadas según las necesidades individuales.
“Este problema no solo afecta a adolescentes; estos diseños están presentes en las redes sociales utilizadas por todos”, concluyó Radesky. “Intentemos promover un cambio juntos”.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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