Fuente: Cadena 3 Argentina
WASHINGTON — El presidente Donald Trump sostiene que Estados Unidos está progresando en su enfrentamiento con Irán, a pesar de que miles de soldados adicionales han sido enviados a la zona de Medio Oriente.
Trump ha recriminado a otras naciones por no apoyar a EE. UU., aunque posteriormente ha afirmado que no necesita esa colaboración. En dos ocasiones, ha aplazado los plazos para que Irán permita el paso por el estrecho de Ormuz. Asimismo, ha amenazado con “aniquilar” las infraestructuras energéticas iraníes si dicha ruta marítima permanece bloqueada, mientras asegura que ese cierre “no afecta” a Estados Unidos.
Este mes, Trump comentó que un ex mandatario, sugiriendo que se trataba de un demócrata, le había confesado en privado que desearía haber actuado de forma similar contra Irán. No obstante, portavoces de todos los expresidentes vivos negaron rápidamente que esa conversación hubiera ocurrido.
El conflicto ya lleva dos meses, y la inclinación de Trump por la exageración y la distorsión de la verdad está siendo puesta a prueba en un escenario donde las consecuencias son mucho más graves que una simple disputa política.
Leon Panetta, quien ocupó los cargos de secretario de Defensa y director de la CIA, afirmó haber “visto suficientes guerras en las que la verdad es la primera víctima”. Además, destacó que esta no es la primera administración que oculta información sobre un conflicto, pero subrayó que Trump ha hecho de la desinformación una práctica habitual.
Michael Rubin, historiador del American Enterprise Institute y antiguo asesor del Pentágono, señaló que Trump es “el primer presidente en tiempos recientes, sin importar el partido, que no se ha controlado a sí mismo” al hacer declaraciones, lo cual ha generado desconcierto.
Para sus críticos, el estilo de Trump refleja una ausencia de estrategia clara. Sin embargo, para el propio mandatario estas contradicciones parecen servir como táctica para mantener a sus adversarios en alerta constante. Esta modalidad quedó patente cuando, antes de anunciar otra prórroga para Irán, Trump reconoció no saber qué decisión tomaría, provocando risas en su gabinete.
No obstante, los inversores no reaccionaron bien ante esta incertidumbre: las acciones en EE. UU. sufrieron su peor semana desde el inicio del conflicto. Para algunos legisladores, esta falta de dirección resulta más motivo de preocupación que de diversión.
Gregory Meeks, representante demócrata por Nueva York, manifestó inquietud ante la continua improvisación gubernamental y la ambigüedad en los mensajes de Trump. Aunque gran parte del Partido Republicano apoya al presidente, también existen preocupaciones acerca del costo de vida y cómo la guerra afecta a sus votantes.
Trump corre el riesgo de decepcionar a sus seguidores si el enfrentamiento se prolonga más allá de lo anunciado. Mientras un 63% de republicanos respalda los ataques aéreos, solo un 20% aprueba el envío de tropas terrestres, lo que podría complicar su situación política conforme se acercan las elecciones.
La vocera de la Casa Blanca, Anna Kelly, defendió la gestión del presidente asegurando que la operación avanza con éxito. Sin embargo, algunos expertos sostienen que el discurso fluctuante de Trump podría ser una táctica para sembrar desconfianza dentro del régimen iraní.
El representante Adam Smith, demócrata por Washington, alertó que con la estrategia actual Trump no logrará sus objetivos y sugirió que podría optar por declarar una victoria y poner fin al conflicto.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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