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Cinco naciones, entre ellas Estados Unidos, reprochan a Israel la suspensión de la misa del Domingo de Ramos en territorio palestino

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Italia, uno de los primeros países en manifestarse, ha visto a su primera ministra, Giorgia Meloni, expresar una condena firme respecto a los hechos.

Fuente: Listin diario

Italia, uno de los primeros países en manifestarse, ha visto a su primera ministra, Giorgia Meloni, expresar una condena firme respecto a los hechos. “Negar la entrada al Patriarca de Jerusalén y al Custodio de Tierra Santa, especialmente durante una celebración tan significativa para la fe como el Domingo de Ramos, representa una ofensa no solo para los creyentes sino también para toda comunidad que defiende la libertad religiosa”, declaró.

El Gobierno italiano ha elevado una protesta formal ante Israel, según informó el ministro de Exteriores Antonio Tajani. “Quisiera mostrar mi más profunda solidaridad con el Patriarca de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, líder de la Iglesia Católica en Tierra Santa, y con el Custodio de Tierra Santa, Padre Francesco Ielpo”, expresó Tajani en redes sociales, calificando lo sucedido como “inaceptable”.

Posteriormente, el presidente francés Emmanuel Macron se sumó a la crítica emitida por Roma. “Brindo todo mi apoyo al Patriarca Latino de Jerusalén y a los cristianos de Tierra Santa, quienes no pudieron celebrar la Misa del Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro”, escribió Macron en redes sociales.

El presidente francés repudió “la decisión tomada por la Policía israelí, que se suma al alarmante incremento de violaciones al estatus de los Lugares Santos en Jerusalén” y exigió garantías para “la libertad de culto en Jerusalén para todas las religiones”.

Incluso Mike Huckabee, embajador estadounidense en Israel y conocido por su cercanía con las autoridades israelíes, manifestó su consternación ante esta medida. Aunque Huckabee reconoce la necesidad de ciertas regulaciones, afirmó que lo ocurrido “es un lamentable abuso de poder con repercusiones significativas a nivel mundial”.

“Es difícil entender o justificar que se impida al patriarca ingresar a la iglesia el Domingo de Ramos para una ceremonia privada”, añadió Huckabee.

Desde España, el presidente Pedro Sánchez exigió a Israel respeto hacia “la diversidad de credos y el derecho internacional”, responsabilizando al primer ministro Benjamin Netanyahu por impedir “a los católicos celebrar el Domingo de Ramos en los Lugares Santos de Jerusalén”. “Sin explicación alguna. Sin razones ni motivos”, denunció.

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Por ello, transmitió la condena oficial del Gobierno español ante lo que calificó como un “ataque injustificado a la libertad religiosa”. “Exigimos a Israel que respete la diversidad religiosa y el derecho internacional. Porque sin tolerancia no es posible la convivencia”, escribió.

Kaja Kallas, Alta Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, también criticó la actuación policial por constituir “una violación a la libertad religiosa y a las protecciones vigentes para los lugares sagrados”.

“Es imprescindible garantizar plenamente la libertad de culto en Jerusalén, sin excepciones, para todos los credos. Debemos preservar el carácter multirreligioso de Jerusalén”, enfatizó.

El Gobierno israelí justificó la decisión argumentando razones de seguridad debido a restricciones impuestas por el Ejército como precaución frente a posibles ataques iraníes; sin embargo, el embajador estadounidense expresó su desconcierto ante esta explicación porque la misa iba a realizarse casi a puerta cerrada y con menos asistentes que el límite máximo permitido actualmente para reuniones sociales, fijado en 50 personas.

INCUMPLIMIENTO DE ACUERDOS PREVIOS Y ALTERACIÓN DEL ‘STATU QUO’

Jordania, cuyos ministerios supervisan formalmente la Administración de Asuntos Religiosos en Jerusalén, rechazó también lo ocurrido “con absoluta contundencia”, calificándolo como “una clara violación del derecho internacional, del derecho internacional humanitario y del statu quo jurídico e histórico vigente, además de vulnerar la libertad de acceso irrestricto a los lugares sagrados”.

Asimismo, Jordania recordó que Israel mantiene un “cierre constante” sobre la Mezquita de Al Aqsa e hizo un llamado a la comunidad internacional para que asuma sus responsabilidades legales y morales y obligue a Israel a cesar sus vulneraciones sobre los sitios sagrados islámicos y cristianos en Jerusalén.

Mientras tanto, la Autoridad Nacional Palestina denunció como un “crimen” impedir al patriarca acceder al Santo Sepulcro porque afecta tanto al mundo cristiano como al islámico y viola compromisos vigentes. “Es un peligroso precedente que infringe la libertad religiosa y atenta contra la auténtica presencia cristiana en territorios ocupados palestinos, incluido Jerusalén Este”, alertó el Ministerio palestino de Asuntos Exteriores mediante un comunicado.

“Además, representa un desprecio hacia los sentimientos de cientos de millones alrededor del mundo y ofende tanto a cristianos como musulmanes”, añadió; por ello solicita una intervención internacional para presionar a Israel y aumentar la presencia global destinada a “preservar la presencia cristiana palestina”.

El presidente polaco Karol Nawrocki también reaccionó condenando esta medida. En redes sociales señaló que “es una falta grave de respeto hacia las tradiciones y cultura cristianas”.

Portugal manifestó que vetar a Pizzaballa “merece la más fuerte condena”. “Se insta a las autoridades israelíes a asegurar y ejercer plenamente la libertad religiosa y de culto”, señaló.

Brasil consideró este hecho como condenable y recordó que durante las últimas semanas las autoridades israelíes han restringido el acceso de fieles cristianos al Santo Sepulcro y musulmanes a la Explanada de las Mezquitas incluso durante Ramadán. Estas acciones son calificadas como “de extrema gravedad” y contrarias al ‘statu quo’ histórico; además citan el fallo emitido por la Corte Internacional de Justicia el 19 de julio de 2024 que declara “ilegal” la presencia israelí en territorios palestinos ocupados, incluyendo Jerusalén Este.

Israel tomó control sobre la Explanada de las Mezquitas y el resto del Casco Antiguo durante la Guerra de los Seis Días en 1967; sin embargo permitió que Jordania mantuviera autoridad religiosa sobre esos lugares.

No obstante, Israel considera Jerusalén como su capital “indivisible”, aunque el estatus definitivo permanece pendiente hasta alcanzar un acuerdo pacífico con las autoridades palestinas, quienes reclaman Jerusalén Este como capital del Estado palestino dentro de las fronteras previas a 1967 en un esquema respaldado internacionalmente basado en dos Estados.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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