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Descubre la trayectoria de Victor Glover, el astronauta que pilotará la nave Orión en su viaje alrededor de la Luna

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Victor Glover ha dejado huella en los registros recientes de la exploración espacial.

Fuente: Univision

HOUSTON, Texas. – Victor Glover ha dejado huella en los registros recientes de la exploración espacial. En noviembre de 2020, en plena pandemia del coronavirus, comandó la primera misión tripulada de SpaceX hacia la Estación Espacial Internacional (ISS), convirtiéndose en el primer astronauta negro en residir allí durante seis meses.

Más de cinco años después de aquel histórico vuelo inaugural, el capitán Glover se encontraba en Florida, preparado para un nuevo logro para la humanidad: pilotar la nave Orión en una travesía de 9 días alrededor de la Luna.

Esta expedición forma parte de la misión Artemis II de la NASA, que incluye a otros tres astronautas: el comandante Reid Wiseman y los especialistas Christina Koch y Jeremy Hansen, este último canadiense.

El lanzamiento estaba previsto para el miércoles 1 de abril de 2026, con un pronóstico meteorológico que indicaba un 80% de probabilidades de condiciones favorables para el despegue.

Durante un encuentro con medios el lunes 30 de marzo, Glover expresó su alegría porque niñas pudieran verse reflejadas en Christina Koch y sentirse motivadas, así como que niños y niñas de piel morena lo miraran a él y comprendieran que también podían alcanzar tales logros.

No obstante, manifestó su deseo de que algún día dejaran de destacarse “la primera mujer” o “el primer hombre negro”, y que estos hechos fueran reconocidos simplemente como historia humana.

“Esto es historia humana; es la historia de toda la humanidad, no solo historia negra o femenina…”, afirmó.

El viaje inicial al espacio para Glover fue la realización de un sueño que nació en su niñez y que se fue fortaleciendo durante sus años universitarios, según contó en una entrevista con Univision 45 desde la NASA en Houston en diciembre de 2022.

Cuando tenía alrededor de 10 años y residía en Pomona, California, vio en televisión el lanzamiento de un cohete y pensó: “wow, las personas salen del planeta. Eso es increíble. Quiero pilotar uno de esos”, relató.

En ese momento desconocía que para conducir una nave espacial debía ser astronauta, pero considera que fue entonces cuando sembró una semilla que fructificó a sus 44 años.

Aunque no recuerda con claridad lo sucedido después de decidir ir a bordo de un cohete, tiene presente que fue a su papá, un agente policial, a quien primero se lo contó.

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“Mi papá me dio mucho más que su nombre. Me llamo igual que él y lo considero mi héroe. Quería ser como él cuando creciera”, señaló.

El astronauta relató que creció junto a su madre, Cynthia Maxwell, quien desempeñaba varios trabajos para garantizarle lo necesario para asistir a la escuela.

“Ellos dos son la única razón por la que estoy donde estoy hoy. Tener la oportunidad de ir a la universidad y desarrollarme profesionalmente se lo debo completamente a ellos”, añadió.

Al preguntarle sobre sus asignaturas favoritas durante primaria y secundaria, respondió entre risas que eran: el recreo para almorzar, el descanso, educación física y matemáticas.

“Siempre me han gustado las matemáticas, aunque también era muy sociable; amaba la hora del almuerzo porque podía ver a mis amigos y expresarme libremente”, explicó.

A lo largo del recorrido desde esa época escolar hasta la universidad, Glover no tuvo un camino definido para cumplir su sueño infantil del espacio; sin embargo, recordó un aspecto particular que lo condujo al lugar donde está ahora.

“No hace falta ser un genio para ser astronauta, pero tampoco es cuestión solo de suerte”, puntualizó. “He trabajado duro y desarrollado mi intelecto; diría que algo bastante especial en mi caso fue que escuchaba los consejos”.

Destacó que en cada etapa hubo personas que invirtieron tiempo en él: sus padres, maestros, pastores de iglesia y consejeros del YMCA y Boy Scouts. Él los escuchaba y se dejaba orientar.

Contó que al ingresar a la universidad su principal motivación era jugar fútbol americano, pero sus mentores le sugirieron enfocarse en una carrera técnica.

Sus padres también le aconsejaron; él pensaba estudiar música o poesía por diversión, pero ellos le dijeron: “¿qué tal ingeniería en lugar de poesía?”.

Decidió seguir esos consejos y finalmente se matriculó en CalPoly; durante sus años universitarios también practicó lucha libre y fútbol americano.

“Eso influyó mucho para elegir una carrera que combinara ambas cosas”, comentó.

Pensó en enlistarse en la Marina (Navy), pues para él era lo más parecido a practicar deportes con alto rendimiento físico.

Antes de graduarse en CalPoly, tenía la idea de convertirse en Navy SEAL (operativo especial), pero su padre le habló advirtiéndole que quizá no era la mejor opción.

“Si tienes este título de ingeniero de CalPoly y te unes como piloto naval podrías llegar a ser astronauta”, recuerda haber escuchado decir a su padre.

En ese instante sintió que la confianza que su papá tenía en sus capacidades superaba incluso la suya propia, pero finalmente siguió el consejo.

“Mira cómo terminó todo; realmente el hecho de haber escuchado a mi padre impactó mi vida”, comentó Glover.

No fue hasta graduarse y convertirse en capitán piloto naval cuando sintió que aquella semilla plantada a los 10 años comenzó realmente a crecer y florecer mientras volaba aviones potentes.

Solo entonces cumplió con los requisitos necesarios para postularse al programa astronauta.

Glover fue seleccionado en 2013 para el programa astronauta de NASA mientras ocupaba un cargo legislativo en el Senado estadounidense en Washington.

“Recibí una llamada desde un número con código Houston; cuando contesté ya había colgado… Llamé nuevamente y tras varias transferencias me comunicaron con Janet Kavandi, quien me preguntó si quería ir a Houston para iniciar entrenamiento como astronauta… Para ser sincero me tuve que pellizcar varias veces”.

Al momento de entrevistarlo para Univision, Glover ya formaba parte del equipo encargado por NASA para Artemis III, cuyo objetivo era regresar humanos a la Luna.

Siempre soñó con trabajar algún día sobre la superficie lunar; sin embargo desconocía si sería elegido para participar directamente en la misión lunar.

Ante la consulta sobre qué rol preferiría asumir si fuera seleccionado respondió: “Aún no hemos definido roles… Pero aceptaría cualquier función si me envían a la Luna; no rechazaría ninguna posición”.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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