Fuente: Listin diario
Dedicaremos estos días en casa a pedir por la paz y para que el Ser Supremo inspire cordura en quienes son responsables de tan terrible atrocidad.
Aunque muchos aprovechan la Semana Santa para llenar las playas y disfrutar del descanso bajo el sol y entre las olas, estos días están destinados a la reflexión.
Esta semana está consagrada a la pasión y muerte del Salvador de la humanidad. Después de ese suceso, el tiempo se dividió en dos. Aunque Jesús nació en lo que hoy se conoce como Oriente, sus enseñanzas llegaron a todo Occidente.
Actualmente, una crisis profunda golpea los lugares por donde Jesús transitó. La guerra destruye, mata y genera caos. Es un conflicto sin sentido en el que mueren personas ajenas a la disputa, mientras quienes la originan permanecen seguros y cómodos en sus oficinas.
Repetimos: dedicaremos estos días en casa a rogar por la paz y para que el Ser Supremo otorgue sensatez a los culpables de semejante barbarie. El petróleo no puede justificar una destrucción que cobra víctimas inocentes solo por codicia.
Estamos en el siglo XXI, pero mantenemos una mentalidad primitiva. ¿Qué hemos aprendido más allá de crear armas cada vez más letales y sofisticadas?
Las enseñanzas de Jesús sobre el amor, la caridad y la justicia hacia nuestros semejantes han sido olvidadas, aplastadas por la codicia, el ansia de poder y los instintos más bajos que habitan en el ser humano.
Nosotras imploraremos por la paz ante el supremo sacrificio del Redentor del Mundo, que es de todos, no solo de unos pocos sedientos de sangre y poder.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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