Fuente: EFEverde
Madrid, EFE.- Seguramente en alguna ocasión has observado gaviotas volando sobre la M-30, posadas en la Casa de Campo o buscando alimento en diferentes partes de la ciudad.
Aunque resulte inesperado verlas lejos del litoral, Madrid se ha convertido en un destino habitual de invernada para miles de estas aves, que llegan desde el norte y centro de Europa en busca de comida y refugio, según detalla a EFEverde el ornitólogo de SEO/Birdlife, Santiago Delgado.
Un buen ejemplo es la gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus), que, según Delgado, destaca por su habilidad para adaptarse a ambientes urbanos cada vez más aprovechados por la fauna silvestre.
Durante la temporada de cría son fácilmente reconocibles por su cabeza color chocolate, lo que indica que comienzan a mudar sus plumas, un proceso que en Europa inicia en primavera y se completa hacia verano o principios de otoño.
El ornitólogo señala que en Europa existe una larga tradición de anillamiento durante el periodo reproductivo, por lo que muchas llevan estos dispositivos que permiten conocer su origen. También se usan técnicas más avanzadas como los GPS, que ofrecen un seguimiento detallado de sus desplazamientos.
En cuanto a la gaviota reidora, la Casa de Campo ofrece un amplio espacio acuático ideal para su descanso, aunque también se pueden ver ejemplares en Madrid Río u otros lugares como las Lagunas de Ambroz, el Parque de Tierno Galván o incluso en los tanques de las depuradoras del Manzanares, apunta Delgado.
Esta especie, junto con la gaviota sombría, constituye la mayoría de las gaviotas invernantes en Madrid; sin embargo, hay otras seis o siete especies más que llegan a la capital, incluso procedentes de Norteamérica.
Que estas aves hayan elegido Madrid para pasar el invierno refleja principalmente sus habilidades naturales para adaptarse, más que un efecto directo del cambio climático. No obstante, este fenómeno podría haber influido en ciertos movimientos migratorios o comportamientos.
Por ahora, no se reproducen aquí debido a que requieren condiciones muy específicas para criar.
“No es un mito, es una realidad que las gaviotas comen basura”, señala el ornitólogo de SEO/Birdlife, explicando que Madrid cuenta con varios vertederos grandes donde estas aves aprovechan la abundancia de restos orgánicos para alimentarse.
Santiago Delgado asegura que hasta ahora “no está comprobado que puedan afectar a la fauna silvestre porque no depredan sobre otras aves”.
Tampoco impactan directa ni indirectamente a las poblaciones humanas. Son portadoras de brotes de gripe aviar que suelen presentarse en explotaciones avícolas y afectan principalmente a estas instalaciones; pero “a menos que alguien intente alojar gaviotas en su casa, es muy difícil que nos afecten en este sentido”, aclara el experto.
Las gaviotas actúan como vectores de metales y arsénico entre los vertederos y los humedales.
En ocasiones interactúan con personas en zonas costeras robando alimentos, aunque esto es algo anecdótico.
Son animales sumamente versátiles, capaces de aprovechar recursos y adaptarse a distintas estrategias.
Por ello, el especialista destaca que más allá del diseño urbano, lo fundamental para ellas es detectar oportunidades y ajustarse a ellas; hasta ahora no se ha demostrado que el crecimiento urbano o la planificación territorial hayan modificado la distribución de las gaviotas.
Si alguien está rodeado por estas aves probablemente les esté ofreciendo comida, ya que no se acercan al ser humano por gusto sino por necesidad.
No debe hacerse esto porque “alteras su comportamiento natural; tienen su propia forma para buscar alimento y puedes hacerlas dependientes de tu actividad generándoles graves problemas”, concluye Santiago Delgado.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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