Fuente: Listin diario
Importante caída en ventas de pescado afecta a la comunidad local
La reducción en las ventas ha sido notable. En años anteriores, durante la Semana Santa se vendían entre 1,500 y 2,000 libras de pescado; sin embargo, ahora apenas se comercializan unas 500 libras.
La crisis económica que sufren pescadores y comerciantes alrededor de la Presa de Hatillo se ha agravado en los últimos años, debido a la contaminación del embalse y a la falta de respuestas duraderas para una problemática que impacta directamente la principal fuente de ingresos de la región, según denuncias.
Habitantes cuya economía depende de esta actividad coinciden en que no se vislumbra un remedio próximo, lo cual ha provocado una caída considerable en el comercio y el turismo local.
“Ya no hay pesca aquí, todo es comprado para revender”, comentaron los comerciantes, quienes explicaron que deben abastecerse en provincias como Santiago, San José de Ocoa, San Juan y Las Matas de Santa Cruz para mantener sus negocios abiertos.
Indicaron que el pescado de criadero se compra aproximadamente a 120 pesos la libra y se vende a 160, dejando un margen reducido de ganancia, sobre todo considerando los gastos de traslado, que pueden llegar a costar entre 5,000 y 6,000 pesos por viaje para transportar entre siete y ocho quintales.
“Hacemos esto para no cerrar el negocio”, afirmaron.
Los vendedores también señalaron que el producto que ofrecen no tiene la misma calidad que el que antes se obtenía directamente de la presa.
“No sabe igual porque es criado con alimento”, comentó Luis Manuel Valerio, dedicado a la venta de pescado, quien comparó el sabor con el de una gallina criada en granja frente a una criolla.
La disminución en las ventas ha sido importante. Mientras antes en Semana Santa se vendían entre 1,500 y 2,000 libras de pescado, ahora apenas llegan a unas 500 libras.
A esta situación se suma la desconfianza de los consumidores, quienes evitan comprar productos relacionados con la contaminación del embalse, reduciendo aún más la demanda.
El impacto de esta crisis va más allá de los comerciantes. Pescadores y trabajadores informales que dependían de esta actividad han perdido sus ingresos.
“Antes cualquier joven podía ganar entre 25,000 y 30,000 pesos en días buenos; ahora muchos han tenido que dejar eso y buscar otra cosa”, explicaron.
La baja en la pesca también ha afectado al turismo local. Comerciantes recordaron que antes la presa atraía visitantes que dinamizaban la economía con el consumo de alimentos y otros productos.
“Ahora no hay turismo, no hay pesca, no hay nada”, resumieron.
Lo que antes representaba una de las temporadas más activas del año hoy se percibe como un período triste. Festividades como Semana Santa, que solían atraer cientos de visitantes, son ahora un reflejo claro de la crisis por la que atraviesa esta comunidad.
“Aquí venía mucha gente e incluso les servíamos café; las calles estaban llenas, era difícil encontrar estacionamiento. Ahora mira cómo está esto, es triste”, expresó don Helio, dueño de una pescadería local.
Este contraste muestra cómo un solo problema ha logrado afectar transversalmente la pesca, el comercio y el turismo, dejando como resultado una economía reducida y una comunidad que aún espera respuestas concretas.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








Agregar Comentario