Fuente: Hoy Digital
Más de 200 personas perdieron la vida, entre ellas más de 20 habitantes de esta zona, dejando un vacío que aún se percibe en cada rincón.
Voces que permanecen
“Lo que uno extraña es que eran gente nuestra, criados aquí, aunque vivieran fuera”, comenta con nostalgia Luis Asensio, residente que convivió con muchos de los jóvenes fallecidos en la tragedia.
Serafín de la Cruz, padre de una víctima, afirma que la tristeza sigue impregnando el barrio: “Todavía se siente la zona en baja, hay que vivir un año con ese dolor”. Sus palabras reflejan un duelo persistente, pero también la fortaleza de quienes luchan por mantener viva la memoria de sus seres amados.
Un año sin respuestas claras
La comunidad lamenta que, pese al tiempo transcurrido, no se haya dado una solución definitiva ni se hayan esclarecido responsabilidades. “Está muy lento, muy lento. No han encontrado una salida a ese caso tan doloroso”, insiste Asensio, mostrando la frustración de un pueblo que clama por justicia.
La esperanza como sostén
Aunque la herida continúa abierta, los habitantes de Los Bajos de Haina conservan la esperanza de que el recuerdo de sus familiares no sea olvidado. “Esperamos que haya una solución, que se haga justicia. Que no se repita nunca más”, expresan con determinación.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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