Fuente: Cadena 3 Argentina
HAGERSTOWN, Maryland, EE.UU. — Frente al edificio donde se congregaba la reunión del condado, un grupo de manifestantes se reunió haciendo sonar bocinas y clamando: “¡Detengan al ICE!”. Esta protesta surge a raíz de la adquisición por parte del Departamento de Seguridad Nacional de un inmueble de 76.645 metros cuadrados (825.000 pies cuadrados) en el condado Washington, destinado a convertirse en un centro de detención para inmigrantes.
Patrick Dattilio, fundador de una organización en contra del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, declaró durante la manifestación frente a la comisión del condado que “esta es una instalación diseñada para paquetes, no para personas”.
El rechazo a este proyecto ha sido notable, dado que el gobierno federal ha invertido 1.074 millones de dólares en la compra y adecuación de 11 almacenes en todo el país, bajo un plan que está siendo revisado actualmente por el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin. Aunque algunos funcionarios del condado Washington han mostrado cierto respaldo a ICE, la reacción popular ha sido negativa, expresada mediante abucheos en la reunión.
Por ahora, el proyecto para el edificio está suspendido debido a un litigio, al igual que otros planes similares en diferentes regiones del país. La comunidad permanece en incertidumbre respecto a si el secretario Mullin continuará promoviendo estas instalaciones o adoptará una postura distinta en medio de la política actual de deportaciones masivas impulsada por la administración del presidente Donald Trump.
La controversia aumentó tras las declaraciones de los comisionados del condado, quienes afirmaron su “apoyo inquebrantable” al Departamento de Seguridad Nacional y al ICE, lo que generó protestas ruidosas dentro de la sala de reuniones.
El condado también intenta obtener beneficios económicos relacionados con la compra del inmueble, resaltando las mejoras en la infraestructura necesarias para el desarrollo local. Por su parte, ICE firmó un contrato por 113 millones de dólares para renovar el edificio, que podría albergar entre 500 y 1.500 detenidos. Sin embargo, un juez ha paralizado temporalmente las obras y se espera una audiencia para el 15 de abril.
Los comisionados del condado no respondieron a las solicitudes para realizar comentarios. Michelle Gordon, administradora del condado, informó que el cuerpo de comisionados ha rechazado todas las entrevistas.
La resistencia comunitaria también se debe a la falta de transparencia sobre la compra del edificio, hecho que ha provocado que muchos residentes se sientan excluidos del proceso. “No hemos tenido voz en esto”, expresó Carroll Sager, quien participó en la protesta con un cartel que decía: “Sin derecho a voto en el condado Washington”.
En otras zonas de EE.UU., diversas comunidades han presentado demandas y han realizado esfuerzos para oponerse a proyectos similares, cuestionando la necesidad de estos centros y proponiendo alternativas más humanitarias. En Maryland, la situación sigue siendo incierta mientras el Departamento de Seguridad Nacional evalúa sus planes y la comunidad aguarda los próximos pasos a seguir.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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