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La principal población de chimpancés en estado salvaje se fragmenta y desencadena una violencia recíproca – EFEverde

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El análisis de la evolución de estos hechos, sus posibles causas y consecuencias se presenta en una investigación liderada por la Universidad de Texas en Austin (EE.

Fuente: EFEverde

Madrid- La mayor comunidad conocida de chimpancés salvajes, compuesta por aproximadamente 200 individuos en el Parque Nacional de Kibale (Uganda) y estudiada durante las últimas tres décadas, está protagonizando un fenómeno sin precedentes: la fragmentación del grupo acompañada de episodios de violencia mortal.

El análisis de la evolución de estos hechos, sus posibles causas y consecuencias se presenta en una investigación liderada por la Universidad de Texas en Austin (EE. UU.), que ha sido publicada en la revista Science.

Aunque la división de grupos grandes es común en muchas especies de primates, las separaciones permanentes entre chimpancés son sumamente poco frecuentes, y las evidencias genéticas indican que ocurren solo una vez cada 500 años.

Durante los primeros veinte años de observación, la comunidad permaneció unida, con chimpancés moviéndose entre subgrupos flexibles en una dinámica típica de la especie donde los individuos se separan y reúnen temporalmente.

A partir de 2015, el grupo Ngogo comenzó un rápido proceso de fragmentación que derivó en dos subgrupos claramente diferenciados: uno occidental y otro central. Esta división culminó en 2018 con la delimitación de territorios separados.

Desde entonces, se han registrado múltiples ataques mortales perpetrados por el grupo occidental contra miembros del central. Entre 2018 y 2024, los investigadores observaron o concluyeron con alta certeza siete agresiones contra machos adultos y 17 contra crías.

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Tras la división, los chimpancés que antes cooperaban y mantenían vínculos estrechos se enfrentaron agresivamente, evidenciando que la identidad grupal puede redefinirse más allá del simple parentesco familiar.

“Lo que resulta especialmente sorprendente es que los chimpancés están asesinando a antiguos miembros de su propio grupo”, y las nuevas identidades colectivas han eliminado las relaciones cooperativas previamente establecidas durante años”, señaló Aaron Sandel, investigador principal del estudio en la Universidad de Texas.

Sandel recomendó no etiquetar este comportamiento como una “guerra civil”, aunque reconoció que la polarización y violencia colectiva observadas en estos chimpancés pueden ofrecernos perspectivas sobre nuestra propia especie.

Los autores califican sus hallazgos como un reto a la hipótesis que sostiene que la guerra humana, incluida la guerra civil, está impulsada principalmente por marcadores culturales de identidad grupal tales como diferencias étnicas o religiosas.

“Si los grupos de chimpancés pueden dividirse, polarizarse y llevar a cabo agresiones letales sin poseer marcadores culturales humanos específicos, entonces las dinámicas relacionales podrían tener un papel causal más relevante en los conflictos humanos del que comúnmente se considera”, apunta el estudio.

Si bien los rasgos culturales siguen siendo fundamentales para lograr cooperación a gran escala, numerosos conflictos podrían originarse en rupturas interpersonales más que en divisiones étnicas o ideológicas profundas, añade el artículo.

El trabajo identifica varias posibles razones para el inicio de esta división en un grupo tan numeroso, incluyendo una competencia incrementada por alimento o rivalidades entre machos.

La aparición de señales de polarización en 2015 coincidió con un cambio en la jerarquía masculina dominante y ocurrió un año después del fallecimiento de varios machos adultos que posiblemente actuaban como enlaces para mantener cohesionada a toda la comunidad.

Aunque el cambio del macho alfa no explica por completo por qué el grupo Ngogo se dividió, podría haber intensificado las tensiones entre ambos subgrupos.

La violencia letal posterior a la fragmentación ofrece información valiosa para modelos de conflicto intergrupal; además, todos los ataques registrados fueron iniciados por el grupo occidental, menos numeroso, “lo cual contradice modelos sencillos basados en desequilibrios de poder que predicen ventaja para grupos mayores”.

El éxito ofensivo constante del grupo occidental “indica que la cohesión sustentada por relaciones duraderas puede compensar una desventaja numérica”. EFE

cr/icn

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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