Internacionales

“Más poderoso que su arsenal nuclear”: el estrecho de Ormuz, la principal carta de Irán contra EU e Israel

9171766164.png
Irán podría tener en el bloqueo del estrecho de Ormuz su arma más poderosa, más allá de su programa nuclear.

Fuente: Zócalo Saltillo

Irán podría tener en el bloqueo del estrecho de Ormuz su arma más poderosa, más allá de su programa nuclear.

Desde el inicio, la guerra fue vista mayoritariamente como un intento de cambiar el régimen iraní mediante fuertes bombardeos dirigidos a puntos estratégicos y figuras clave del país.

La respuesta iraní consistió en ataques con misiles y drones contra los aliados estadounidenses en el Golfo, pero conforme las tensiones aumentaban, su estrategia se centró en interrumpir el tráfico marítimo en este paso vital que conecta el golfo Pérsico con los mercados internacionales.

Esta acción generó una enorme presión sobre Estados Unidos y sus aliados, quienes dependen del flujo constante de petróleo y gas que transita por esta vía.

Miembros del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) han admitido que controlar este paso puede otorgarles una ventaja estratégica mayor que un enfrentamiento militar tradicional.

Al poner en riesgo los suministros energéticos globales, Irán forzó a Washington a revisar su plan, dando prioridad a reabrir y garantizar la seguridad del estrecho como condición para avanzar en negociaciones de alto el fuego.

Aunque Irán solía amenazar con cerrar completamente el estrecho si era atacado, esto no había ocurrido hasta ahora, ni siquiera durante la guerra Irán-Irak (1980-1988), pese a los ataques contra petroleros.

En estos días, varios comandantes y autoridades iraníes discuten sobre cómo manejar el control del estrecho en el futuro.

El Parlamento iraní, especialmente su Comisión de Seguridad Nacional, ha elaborado una propuesta para cobrar peajes a los buques que crucen la zona.

Un legislador sugirió que Irán podría cobrar un dólar por cada tres barriles de petróleo transportados.

Las declaraciones del vicepresidente iraní calificaron el alto el fuego como un triunfo de la “doctrina Jamenei”, en referencia a Alí Jamenei, antiguo líder supremo abatido al inicio de la guerra.

TRA Podcast Studios

Por su parte, Mohsen Rezaie, exjefe del IRGC y asesor del actual líder iraní, advirtió que las fuerzas mantienen máxima alerta con “el dedo en el gatillo”.

Sin embargo, tras esta retórica triunfal se esconde una situación mucho más precaria.

El ejército iraní ha sufrido pérdidas considerables y su economía —ya afectada por años de sanciones bajo gobiernos estadounidenses— ha empeorado notablemente.

Durante el conflicto al menos 13 personas fueron ejecutadas, algunas acusadas de espionaje, y muchas otras detenidas durante protestas nacionales en enero.

Estas medidas reflejan una gran inquietud dentro del régimen ante la disidencia interna, mientras las autoridades buscan reafirmar su control.

La reapertura del estrecho de Ormuz era una demanda clave de Estados Unidos para avanzar hacia la paz, aunque no ha sido fácil conseguirla.

El miércoles Irán advirtió que cualquier buque que cruzara sin permiso del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria sería considerado objetivo y destruido.

Después, Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, informó que el presidente Trump fue notificado sobre estas declaraciones que calificó como “inaceptables”, aunque indicó que difieren de lo negociado en privado.

El jueves Saeed Khatibzadeh, viceministro iraní de Asuntos Exteriores, aseguró a la BBC que Irán garantizaría “el paso seguro” por el estrecho, que según él ha estado “abierto durante milenios” hasta el inicio de la guerra estadounidense contra Irán.

No obstante, aclaró que la reapertura solo ocurriría “cuando Estados Unidos realmente revoca esta agresión”, aludiendo aparentemente a los ataques israelíes contra Líbano.

Khatibzadeh sostuvo que Irán respetará las “normas y derecho internacional”.

Sin embargo indicó que el estrecho no está ubicado en aguas internacionales y que su apertura segura depende “de la buena voluntad de Irán y Omán”.

El estrecho está regulado por el derecho marítimo internacional y la Convención de Naciones Unidas sobre Derecho del Mar (CNUDM), cuyo objetivo es asegurar el paso seguro para tráfico marítimo civil.

Un precedente peligroso

Entonces, ¿qué pasos seguiría ahora el régimen de los ayatolás? La moción presentada ante el parlamento iraní propone nueve puntos para controlar el estrecho.

Una cláusula fundamental establece que “no se permitirá el tránsito a buques enemigos”.

Como opción alternativa, Irán prestaría servicios de tránsito pero exigiría pagos en moneda nacional y mantener cuentas bancarias dentro del país; además los buques deberían declarar su carga.

Se trata de una iniciativa compleja aún sin someterse a votación.

Si finalmente se establece un peaje para embarcaciones en Ormuz, surge la incógnita sobre si Estados Unidos y sus aliados occidentales y regionales lo aceptarían.

Las respuestas recientes muestran clara oposición dado que la libertad de navegación es un principio esencial tanto para Washington como para sus socios; cualquier sistema tarifario sería visto como un precedente peligroso.

De conseguirlo, Irán obtendría una victoria estratégica y simbólica importante al demostrar capacidad para controlar uno de los corredores marítimos más relevantes del mundo.

No obstante existe también el riesgo de que esta medida provoque la unión entre aliados estadounidenses, miembros OTAN y potencias regionales contra Irán con potenciales respuestas diplomáticas, económicas o incluso militares coordinadas.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

TRA Digital

GRATIS
VER